<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520</id><updated>2012-02-13T05:14:11.143+01:00</updated><title type='text'>Facortiz</title><subtitle type='html'>El Blog de Facundo Ortiz</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>152</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-5030718851914361236</id><published>2009-08-17T00:43:00.002+02:00</published><updated>2009-08-17T00:45:32.112+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Se me olvidó avisaros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hace tiempo que me harté de este blog y me hice otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ale, a tomar por culo todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-5030718851914361236?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/5030718851914361236/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=5030718851914361236&amp;isPopup=true' title='33 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5030718851914361236'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5030718851914361236'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/08/se-me-olvido-avisaros-hace-tiempo-que.html' title=''/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>33</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-7984893571083729091</id><published>2009-08-04T18:55:00.002+02:00</published><updated>2009-08-04T19:47:05.279+02:00</updated><title type='text'>Javier Marías - Los dominios del lobo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Snh0BIg9dwI/AAAAAAAAALU/Rlt9s3QNXjQ/s1600-h/polish.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 267px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Snh0BIg9dwI/AAAAAAAAALU/Rlt9s3QNXjQ/s400/polish.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366166518826366722" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;He dejado de leer esta novela en la página 60, así que voy a decir muy poco de ella.&lt;br /&gt;Lo que sí me he leído atentamente es el prólogo, y es de lo que aquí voy a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El prólogo se divide en dos:&lt;br /&gt;-Primero habla una profesora universitaria sobre la mierda de libro de Javier Marías. Al parecer la profesora esta también le ha entrevistado y escrito artículos sobre él, etcetera, y no voy a decir su nombre porque aún no me he licenciado (joder, una vez me licencie y le pierda el miedo, este blog va a ser doblemente soez y doblemente estúpido).&lt;br /&gt;Ok, el prólogo empieza ya tocándome los cojones: "No es infrecuente que poetas jóvenes tengan talento lírico, pero es raro que narradores jóvenes inventen una historia interesante.".&lt;br /&gt;Menuda basura.&lt;br /&gt;Lo que no es infrecuente es que todos los jóvenes intenten ser poetas, y sólo escriban mierda que rima o postpoesía (y mencionen, por ejemplo, la marca de su puto Apple). Lo que no es infrecuente tampoco, es que un autor consagrado, una vez viejo, sólo escriba mierda (ejemplo : Carlos Fuentes) y no sea incapaz de inventar nada en absoluto. Llega un punto, para todo artista, en que ya sólo sabe recrearse en sí mismo y en las heces que ya parió (otro ejemplo de esto: Woody Allen), follándose a sí mismo y repitiendo sus ideas hasta que casi casi, parecen una cosa distinta, pero no lo son. Lo que está claro que no es infrecuente, es que en este país, a los jóvenes se los desprecia.&lt;br /&gt;Luego empieza la parte jugosa.&lt;br /&gt;Dice la profesora que el estilo de Marías ha evolucionado, claro, que el Marías actual dista mucho de este jovencito, y luego cuenta que la novela tiene mucho de cine y de guión "que había ensayado con su propia familia", su tío cineasta Jesús Franco, y con su primo Ricardo Franco, de quien fue ayudante en su primer largometraje. Y añade que algunos no entendieron la novela, a pesar de su éxito. Pobre Marías, que algunos fueron y le insultaron por no hablar sobre el antifranquismo con 20 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Después habla Marías, el gran novelista, con el tiempo de por medio, sobre su primera novela, su novela de juventud, ays, y empieza igualmente de forma estupenda, contándonos que con 17 años fue rebelde y se escapó a París. "acababa de ganar mi segundo o tercer dinero maltraduciendo, en colaboración con mi primo Carlos Franco, unos guiones de películas de terror" Todo lo que se puede extraer de esta frase, por dios, más que nada, la manera eficiente que practica Marías de ganarse nuestro amor a base de dos o tres términos "mi &lt;span style="font-style: italic;"&gt;segundo o tercer&lt;/span&gt; dinero", "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;mal&lt;/span&gt;traduciendo", "peliculas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;de terror&lt;/span&gt;", pero lo mejor viene más tarde, en que detalla su "fuga" a París. Va y se instala en la casa de su tío, el director de cine de terror y cine pornográfico, y no en la segunda opcion (que a Marías le parecía espantosa), la casa de otro tío que era agregado naval en la embajada. Luego nos dice que en la casa de su tío Jesús Franco, había un piano de cola, que el piso era grande, muchas revistas porno, pero que el pobre, ay, no tenía dinero, y tenía que vivir con pan con mostaza. Sin embargo se iba todos los días al cine, de donde sacó material para hacer su novela, qué cosas. Al parecer se sacaba dinero tocando la guitarra canciones de Bob Dylan en la calle ante los amables parisinos. Dice que vio ochenta y cinco películas en ese tiempo. Y que luego, al volver, conoció a Vicente Molina Foix y a Juan Benet, a quienes dio su novela e hicieron que se la publicasen.&lt;br /&gt;Marías tenía 19 años y su primera novela se publicó con veinte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tufo que impregna este prólogo es terrible, ese deseo casi desesperado de "caer bien" a base de parecer un chico rebelde, bohemio, poeta, que toca en la calle, que vive mal, un enfant terrible que sin embargo está rodeado de pornografía, de ocultar que en ningún momento tuvo problemas porque en la misma ciudad tenía un pariente en la embajada, que bien podía dar media vuelta y regresar a la casita a escribir allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He escrito esto porque Javier Marías siempre se mete con los blogs y dice que sólo hay descerebrados insultando a gente. Insultándole a él, claro.&lt;br /&gt;Señor Javier Marías, si triunfaste joven porque viviste siempre sobre un lindo colchón, si triunfaste porque incluso en el acto de huir no había al otro lado de la frontera más que porno, dinero y música esperándote, si lo tenías tan fácil porque tu tío era un cineasta, tu primo un pintor, tu familia un parterre de flores del éxito, si triunfaste porque te hiciste los amigos adecuados, y luego, vas y me lo cuentas, contento, recordando con nostalgia esa época, adjetivándolo como si fuera una aventura de un chico perdido, inocente, pero, eso sí, rebelde y dispuesto a enfrentarse a las situaciones difíciles (el pan con mostaza, horror!), revistiéndomelo todo con toda esa mierda, esforzándote como un niño pequeño en clamar: ¡no gané porque fuera rico!, entonces que no te extrañe que te envidien y te insulten y lo digan.&lt;br /&gt;Aguántate. A cambio tienes la fama, el dinero y el poder. Incluso lo invertiste bien en leer y escribir y diste buenas novelas. Creo que no hay muchos motivos para que este señorito vaya quejándose, ni de los insultos ni de su pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela, por cierto, es un coñazo, como se puede prever de que un niñato de 19 años le de por el cine negro.&lt;br /&gt;Y menos mal.&lt;br /&gt;Si fuera buena, ya sería el colmo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-7984893571083729091?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/7984893571083729091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=7984893571083729091&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7984893571083729091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7984893571083729091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/08/javier-marias-los-dominios-del-lobo.html' title='Javier Marías - Los dominios del lobo'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Snh0BIg9dwI/AAAAAAAAALU/Rlt9s3QNXjQ/s72-c/polish.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-7247170378233420843</id><published>2009-08-04T18:50:00.000+02:00</published><updated>2009-08-04T18:49:13.705+02:00</updated><title type='text'>Alice Munro - Secretos a voces</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SnhmQ5WTifI/AAAAAAAAALM/zdh0vATfjLg/s1600-h/family2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 319px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SnhmQ5WTifI/AAAAAAAAALM/zdh0vATfjLg/s400/family2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366151396470262258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Por lo general los escritores que escriben cuentos los publican en volúmenes que contienen unos diez cuentos (cuento arriba, cuento abajo), y le dan al libro el título del que consideran es el mejor cuento. Por lo general, los escritores que escriben cuentos rara vez son capaces de reconocer cuál es su mejor cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Secretos a voces&lt;/span&gt;, que es el núcleo del libro, los cuentos no me estaban gustando demasiado. De hecho, el primer cuento, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Entusiasmo&lt;/span&gt;, ni siquiera lo entendí (¿el personaje que sale al final no había muerto? es un fantasma o qué? bah), pero tiene una escena aterradora en la que una sierra fabril le corta la cabeza a un operario, y el jefe de planta, al ser el único responsable, es quien tiene que ir y recoger la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Una vida de verdad&lt;/span&gt;, y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La virgen albanesa&lt;/span&gt;, no me acuerdo de nada.&lt;br /&gt;Pasado &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Secretos a Voces&lt;/span&gt;, que está bastante bien, empiezan los buenos.&lt;br /&gt;El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Jack Randa Hotel&lt;/span&gt; es una tía que se obsesiona con recuperar a su ex, así que lo persigue hasta otro país, se tiñe el pelo, se hace pasar por otra, le envía cartas firmando en nombre una aristócrata muerta. Al final el tío descubre con quién se está carteando, y, cojonudo, en ese momento es ella quien escapa, porque ahora le toca a él.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Estación del Vía Crucis&lt;/span&gt; es como un thriller epistolar.&lt;br /&gt;Y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Vándalos &lt;/span&gt;es brutal. El último, el mejor, esto debería casi ser una regla de los libros de cuentos. El mejor cuento tiene que ir siempre al final, para que uno cierre el libro, pegue un grito y se olvide de los cuentos malos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alice Munro es como Carver pero en tía (últimamente veo a Carver en todos lados, de hecho ya me estoy leyendo otro suyo). Eso significa que es como Carver pero con algo más de sensación y sentimiento, que es lo que brinda el toque de tener coño y sufrir la regla, que hace que uno se descontrole más, le den sofocos y eso y entonces las mozas lo ven todo con más color. Carver coge un frasco y dice: este frasco va aquí, si lo pones ahí se rompe. En cambio Munro sujetaría el frasco y diría: qué bonito que quedaría este frasco con un lacito, o así.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-7247170378233420843?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/7247170378233420843/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=7247170378233420843&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7247170378233420843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7247170378233420843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/07/alice-munro-secretos-voces.html' title='Alice Munro - Secretos a voces'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SnhmQ5WTifI/AAAAAAAAALM/zdh0vATfjLg/s72-c/family2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-8105003484557754737</id><published>2009-08-04T17:50:00.004+02:00</published><updated>2009-08-04T18:21:14.221+02:00</updated><title type='text'>Jonathan Franzen - Las Correcciones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SnhffURBn-I/AAAAAAAAALE/J7ybA9LQDWk/s1600-h/ma_8.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 350px; height: 306px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SnhffURBn-I/AAAAAAAAALE/J7ybA9LQDWk/s400/ma_8.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366143947632648162" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;He reempezado este post treinta veces. Estoy hasta los cojones. No soy capaz de hablar de él como se merece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Correcciones, de Jonathan Franzen, es una puta maravilla.&lt;br /&gt;Faulkner meets Carver meets Houellebeq.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dramas cotidianos que estallan. Una familia de personajes potentes, verosímiles, que hacen que empatices con todos ellos y su vida sea la tuya, y su conflicto el tuyo, y su deseo de no repetir los errores paternos sea el tuyo, y su confusión de valores el tuyo, y su obsesión por triunfar el tuyo y su sarcasmo el tuyo. Los Lambert, la familia paradigmática de los 90, como los Compson para principios de siglo, en 800 páginas que se leen en tres días por la fuerza que tienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que le den por culo a los Pynchon, Delillo, y Wallce.&lt;br /&gt;Franzen es de los que saben.&lt;br /&gt;Sabe que el tema nunca está por encima de los personajes. Los personajes SON el tema.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-8105003484557754737?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/8105003484557754737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=8105003484557754737&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8105003484557754737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8105003484557754737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/08/jonathan-franzen-las-correcciones.html' title='Jonathan Franzen - Las Correcciones'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SnhffURBn-I/AAAAAAAAALE/J7ybA9LQDWk/s72-c/ma_8.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4528187975403611381</id><published>2009-07-31T06:31:00.004+02:00</published><updated>2009-07-31T07:02:20.756+02:00</updated><title type='text'>Paquete</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SnJ4bsUQFGI/AAAAAAAAAK8/qmdEVA3LO-0/s1600-h/chess2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SnJ4bsUQFGI/AAAAAAAAAK8/qmdEVA3LO-0/s400/chess2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364482523299583074" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A ver, así de un tirón, sólo por darle vida a esto y darle réplica a mi amigo D que por fin se ha hecho un puto blog:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Estrella Distante&lt;/span&gt;, de Roberto Bolaño.&lt;br /&gt;OK Mckey. Corta, lo que siempre se agradece. Ya hice un comentario que lo resume todo: todas las novelas de Roberto Bolaño parecen la misma novela de Roberto Bolaño. O quizá es que justo he ido a caer en las tres que se parecen. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Literatura Nazi en América&lt;/span&gt;, ésta, y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los Detectives Salvajes&lt;/span&gt; conforman una trilogía ordenada. Quiero decir, tú combinas La Literatura Nazi en América con Estrella Distante y las ganas de escribir unas cuantas páginas más y un poquito más de sexo y unas poquitas ciudades más y un poquito de batiburillo más y te salen los Detectives Salvajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fouché&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Veinticuatro horas en la vida de una mujer&lt;/span&gt;, ambos de Stefan Zweig. Zweig es el rey de la narración. Da igual si lo que cuenta es verdad o una ficción, es el rey de la narración. Si Zweig lo cuenta, te lo crees. Si Zweig hace una novela de un secundón de la historia como Fouché, entonces Fouché no fue un secundón, fue el paradigma del esbirro en la sombra que todo lo controla, que a todos se enfrentó y a todos engañó, a pesar de que la Historia lo enterrase. "[Fouché] no va con una idea, va con el tiempo, y mientras más ligero corra, más ligero le seguirá."&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Veinticuatro etc...&lt;/span&gt; es una novela que deberían leer los niños para aprender que de adolescentes deberían fugarse con quien quisieran, o simplemente para entender que toda una vida puede concentrarse en un momento y que todas las ancianas tienen mucho por contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-(un segundo, que consulto la lista. Tengo una lista de los libros leídos igual que de las mujeres con las que me he acostado, espero que comprendáis la relación): &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El arpa de hierba&lt;/span&gt;, de Truman Capote. Capote de niño teniendo aventuras con unos viejitos entrañables y una negra malhablada. Acampan en un árbol y montan una república independiente de tu casa, pero sin muebles Ikea. Capote, incluso antes de aquella magnífica cita ("Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio.") ya escribía de puta madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cinco horas con Mario&lt;/span&gt;, de Miguel Delibes. Miguel Delibes es, claramente, un conflicto para la literatura española. Más que nada, para la literatura que se enseña en el colegio. Miguel Delibes es el autor que cuando tienes quince años te dicen que te tiene que gustar, te obligan a leer El príncipe destronado o El camino y no te gusta una mierda, sino que lo odias y aprendes por primera vez que escupir sobre las letras es digno de reconocimiento. Diez años después, lo lees, y te dices: hay un problema con nuestro sistema educativo. Un problema de choque de criterios. Un profesor va y se cree que yo esto lo puedo leer, apreciar o incluso comprender con quince años, cuando con quince años ya es difícil que alguien sea capaz de leerse el tedioso e interminable Señor de los Anillos. ¿Cómo voy a entender nada de esto? Lo lees diez años después y ya si que lo entiendes, y de pronto las Cinco horas con Mario (que para mí deberían llamarse Cuatro horas con Mario, para otros Dos horas y cuarenta minutos con Mario, y para otros, Doce días con Mario), van y te gustan. Hay un tema insoportable en España, y es el de las dos Españas. Las dos Españas es probablemente como decir las dos Américas o las dos Europas o los dos Testículos, dos cosas que están ahí y que cuesta rascarse o pronunciar y que por desgracia parece que siempre cuelgan antiestéticamente de uno. Menchus y Marios no han cambiado. A las Menchus y a los Marios me los encuentro cada día en el supermercado y en cada mítin que sale en la televisión. Cinco horas no son suficientes, igual que veinte años de matrimonio no son suficientes, igual que veinticinco años para una nación no son suficientes: al otro es imposible cambiarlo, porque está demasiado ocupado intentando cambiarte a ti. Qué jodido drama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este último libro, por cierto, lo encontré tirado en la calle, junto a un depósito de basuras, y acompañado de una muy cuca edición de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Pedro Páramo&lt;/span&gt;. Ahora la literatura la saco de entre el recipiente de productos orgánicos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4528187975403611381?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4528187975403611381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4528187975403611381&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4528187975403611381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4528187975403611381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/07/paquete.html' title='Paquete'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SnJ4bsUQFGI/AAAAAAAAAK8/qmdEVA3LO-0/s72-c/chess2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4408294343106702981</id><published>2009-07-24T02:13:00.004+02:00</published><updated>2009-07-24T02:35:36.662+02:00</updated><title type='text'>Ray Loriga - Héroes</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/qKvrSNqRqEE&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/qKvrSNqRqEE&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ray Loriga escribe para mí.&lt;br /&gt;Incluso cuando no hay narración ni puto argumento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Era ingenioso cuando los demás eran entusiastas y entusiasta cuando ya todo el mundo empezaba a ser reflexivo y reflexivo cuando todos querían divertirse y estúpidamente divertido cuando ya andaban cansados."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Quisiera dedicar una canción a todos aquellos niños a los que alguien se comió alguna vez en algún lugar del mundo por distintas buenísimas razones, todas ellas bendecidas por expertos religiosos o expertos financieros o simplemente expertos en el difícil arte de empalar cuerpos pequeños con una lanza."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Me gustaría querer abrazar a la misma mujer a la que quiero follar"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"nadie que sepa joder como es debido sabe qué coño es el producto interior bruto."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cualquier cosa por estúpida que parezca termina por ser fundamental para alguien. Incluso en las ferreterías todo el mundo parece estar muy preocupado."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En cualquier caso uno a veces persigue ángeles y otras veces, media hora después, se saca la polla y se la machaca. No voy a escribirle un poema al coño de la chica de las páginas centrales, pero lo cierto es que tampoco me la ha puesto dura ningún poema."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cuando tenía doce años la única pregunta era: ¿Voy a ser siempre un niño o algun día mataré un elefante? La pregunta sigue siendo la misma."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rK4Bh_arF-E&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/rK4Bh_arF-E&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4408294343106702981?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4408294343106702981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4408294343106702981&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4408294343106702981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4408294343106702981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/07/ray-loriga-heroes.html' title='Ray Loriga - Héroes'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-2269657402046069366</id><published>2009-07-24T01:10:00.004+02:00</published><updated>2009-07-24T02:10:40.003+02:00</updated><title type='text'>Thomas Mann - La muerte en Venecia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Smj2-7kzPzI/AAAAAAAAAK0/qPQ1ZAoGSI0/s1600-h/artcokemachine.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 300px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Smj2-7kzPzI/AAAAAAAAAK0/qPQ1ZAoGSI0/s400/artcokemachine.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361806917388943154" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me siento en una de las sillas de la cafetería y pido una coca cola.&lt;br /&gt;Bebo dos litros de coca cola al día, voy a morir, sé que voy a morir, sé que todos vamos a morir y que yo, por desgracia, estoy entre los todos. La cafeína en mi caso ya no me genera efecto alguno. A lo sumo, después de cuatro o cinco latas, me tiembla el pulso y me cuesta escribir a mano. Esto me molestaría si no fuera porque sé que en unos años todos viviremos conectados a grandes microprocesadores o teclados del tamaño de mi cabeza.&lt;br /&gt;Me dan la coca cola. Abro el libro que tengo en la mochila.&lt;br /&gt;A ver, me digo, qué puto libro de mierda me he traído hoy para rellenar el hueco y creerme más y mejor.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;La muerte en Venecia&lt;/span&gt;, de Thomas Mann. Pues a ver. Este libro me produce el mismo efecto que la cafeína, es decir, poco por no decir cero, y por eso de la noche a la mañana me olvido de que lo estoy leyendo.&lt;br /&gt;Retomo la lectura desde donde la dejé, más o menos en un momento reflexivo cualquiera en el que se cita a filósofos y el prota observa a un adolescente de torso desnudo y se pone platónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento entra un borracho en la cafetería. Es una nariz arrugada y cárdena, estriada, acompañada en lo alto de dos ojos biliosos que miran a cualquier sitio como si en todo momento se estuviesen concentrando en el movimiento de una piedra cayendo. Se acerca a una pareja sentada en la proximidad y les pide escandalosamente un cigarrillo. Ellos ceden a su demanda y hasta tienen el buen talante de ofrecerle fuego, que el borracho acepta de buen grado y de aún mejor grado viene a charlar conmigo, lo que para mí es de poco agrado.&lt;br /&gt;Primero le ignoro.&lt;br /&gt;Dice cosas. Las palabras que pronuncia se retuercen lingüísticamente contra mí como horquillas que no consiguen abrir una cerradura. Al final recurre a las patadas, que en una conversación equivalen a un aumento de volumen considerable.&lt;br /&gt;Barça.&lt;br /&gt;Es lo que he entendido entre los gañidos.&lt;br /&gt;Sí, sí, le respondo, asintiendo, y volviendo a concentrarme en las dos o tres frases que no paro de releer por ser incapaz de entenderlas teniendo a mi lado a un descomunal.&lt;br /&gt;Nosequé Barça, sí, repite el ebrio sujeto.&lt;br /&gt;Por fin se esfuerza, retoma las riendas de las cuerdas vocales y afirma: El Barça va a ganar la liga este año.&lt;br /&gt;Y yo digo: sí, sí.&lt;br /&gt;Y él pregunta: ¿Te apuestas algo? ¿Eh? ¿Te apuestas algo?&lt;br /&gt;Y yo: no, no (que no le haga caso no significa que yo sea un idiota).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego sigue emitiendo vocablos como quien derriba muebles a testarazos. Intento leer a Thomas Mann. El prota es un intelectual europeo que se va a la playa de Venecia y mira el cuerpecito tostado de un adolescente. Ama a ese chico anónimo. Luego tiene interesantes reflexiones sobre la cultura europea, la literatura y el arte de escribir. Todo me satura, aunque subrayo alguna que otra frase, por hacer algo, procurando que el borracho capte el mensaje y se esfume con sus emanaciones de grados agresivos.&lt;br /&gt;El señor, oblicuo aquí y allá, se deja caer pesadamente en la silla vacía ante mí, en la otra orilla de la mesa, donde apoya sus gruesos brazos. Me cago en dios. Puto borracho de los cojones. No hay nadie que odie más a los borrachos que yo mismo en este instante.&lt;br /&gt;Beur beurg soy un borracho y te molesto, dice él en mi cabeza.&lt;br /&gt;Observo los caracteres de mi libro como si quisiera memorizarlos y estampar un sello con ellos en mi mente. No entiendo lo que leo. Miro el libro. Miro el libro. Cierro los oídos como párpados. No le hagas caso. No le hagas caso.&lt;br /&gt;A veces le replico: sí sí, y a veces: no, no. Pero no le miro.&lt;br /&gt;Hasta que se calla. Pasan los minutos. Al parecer se ha rendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjame que te haga una pregunta -prosigue él rompiendo la calma endeble.&lt;br /&gt;Le cedo una tregua y le miro a los ojos.&lt;br /&gt;-Las piedras -dice él.&lt;br /&gt;Silencio.&lt;br /&gt;-Las piedras. ¿Sabes de dónde vienen las piedras?&lt;br /&gt;Otro silencio de segundos importantes y casi parpadeantes.&lt;br /&gt;-¿Qué? -pregunto.&lt;br /&gt;-Las piedras del suelo, ¿tú sabes de dónde vienen?&lt;br /&gt;Thomas Mann acaba de hacérseme totalmente no interesante.&lt;br /&gt;-Pues imagino que ya estaban antes -digo yo, universitario lector, adalid de la contracultura, cinéfilo y con una educación supuestamente bien amueblada en las sinapsis-. No sé. ¿Las piedras? Cascotes de edificios, y eso.&lt;br /&gt;-Vas bien... -el viejo sonríe- Vas bien... Como los romanos...&lt;br /&gt;Cierro mi libro y lo dejo apoyado en la mesa. Tomo otro trago de mi refresco y aguardo a que llegue alguna glosa de su mensaje.&lt;br /&gt;-Los romanos... -continúa él, mirando hacia un punto que está más allá de mí, más que a un lugar, a un tiempo-... Los romanos querían romperlas, pero no pudieron. Nosotros vamos despacio, esa es la verdad. Nosotros vamos muy despacio, pero vamos mejor que los romanos.&lt;br /&gt;-Eh...&lt;br /&gt;El que ahora emite ruido en vez de léxico soy yo.&lt;br /&gt;-Vamos mejor que los romanos. Nadie nos puede decir lo mal que vamos. No pueden hacerlo. Nadie te puede decir nada. Tú eres tú. Nadie te puede... (concepto ininteligible), Nadie te puede decir qué puedes ser. Te dicen: eres eso. Todos te lo dicen. Van por ahí y te van repitiendo: tú no eres un avión. No puedes ser un avión. Te lo dicen todo el día. No te dejan en paz y casi no pudes dejar de oírles. No puedes ser un avión. Pues no. Puedes ser un avión. Tú eres tú. Si quieres puedes ser un avión.&lt;br /&gt;Y a mí me gustaría subrayar ese párrafo, pero no tengo bolígrafo ni papel en el aire donde hacerlo. En vez de eso sólo puedo recordarlo. Recuerda esto. Incorpóralo. Esto es más importante que un libro. Esto es un contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nadie te dice que te tengas que tomar eso -añade, señalando mi coca cola-. Tú tomas lo que quieres. Nadie te dice que no puedas tomarlo tampoco. Tomas lo que quieres. Tomas lo que es tuyo, porque lo que es tuyo es un tú.&lt;br /&gt;-Pero para tomar esto -respondo igualmente levantando el vaso, intentando estar a su altura-, para tomar esto hay que trabajar.&lt;br /&gt;(Él me habla en poesía y yo devuelvo realismo social, hay que joderse)&lt;br /&gt;-¡No! No -prorrumpe él-, no entiendes. Nadie te puede decir que te tengas que tomar eso o no tomarlo. Tomas lo que quieres. La ley... la ley... ¿tú sabes qué es la ley?&lt;br /&gt;-Eh...&lt;br /&gt;-¿Sabes quién es la ley?&lt;br /&gt;Hace tímidos ademanes de retirar un cigarrillo del paquete de Lucky que campa en la mesa. Desaforadamente lo extiendo para que agarre los que quiera. Franqueda la aduana del territorio, ya él mismo se toma la libertad de asir mi mechero y utilizarlo.&lt;br /&gt;-La ley eres tú -concluye, como golpe de efecto-. ¿Qué es la ley? La ley es la injusticia.&lt;br /&gt;Mi mente ata al fin los cabos y sé ante quien estoy. Estoy ante el viejo actor de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tala &lt;/span&gt;de Bernhard.  Estoy ante ese momento de lucidez imprevisible que brota de un individuo en el momento menos pensado, en un breve fulgor de verdad, que tras un periodo siempre se apaga, pero que en ese lapso brilla como un relámpago.&lt;br /&gt;-¡Mira el Torete! -empieza a clamar el anciano borracho-. ¿Tú sabes quién era el Torete?&lt;br /&gt;-Un macarrilla, ¿no?, que iba por ahí robando coches.&lt;br /&gt;-¡No! Era de los buenos. Robaba para los que no tenían.&lt;br /&gt;-Como Robin Hood.&lt;br /&gt;Y ahora el que no entiende es él.&lt;br /&gt;Su voz recupera el murmullo confuso. La luz se ha ido. El diálogo y su proscenio apagan las luces.&lt;br /&gt;Él vuelve a ser un viejo borracho, y yo un joven intolerante.&lt;br /&gt;Pago la coca cola, me despido, y vuelvo al realismo social que me espera al otro lado de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al día siguiente, no sé por qué, recuerdo al anciano, y el tú eres tú, y el nadie te puedes decir que no seas un avión, y corro desesperado a comprar algo que no sea de Thomas Mann ni equivalente. Me voy a por algo de Ray Loriga, algo de Bolaño no demasiado grande, algo de Tizón o de Elorriaga o de Zweig o sobre todo de Bernhard. Creo que nadie tiene ni la más remota idea de dónde vienen las piedras.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-2269657402046069366?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/2269657402046069366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=2269657402046069366&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2269657402046069366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2269657402046069366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/07/thomas-mann-la-muerte-en-venecia.html' title='Thomas Mann - La muerte en Venecia'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Smj2-7kzPzI/AAAAAAAAAK0/qPQ1ZAoGSI0/s72-c/artcokemachine.gif' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-1344246493763431201</id><published>2009-07-16T18:42:00.005+02:00</published><updated>2009-07-17T00:18:29.939+02:00</updated><title type='text'>Eloy Tizón - Velocidad de los jardines</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl9gLyg85uI/AAAAAAAAAKY/jsw95BZWeKU/s1600-h/howardlevitt.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 376px; height: 256px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl9gLyg85uI/AAAAAAAAAKY/jsw95BZWeKU/s400/howardlevitt.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5359107837248988898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este libro no me tenía que gustar.&lt;br /&gt;Lo tenía todo para que yo lo odiase a muerte, para que lo execrase a gusto, para verter sobre él toda mi rabia frívola sin conocimiento de causa.&lt;br /&gt;Recuerdo que lo vi un día en una balda de la librería de la universidad y lo compré porque era un autor totalmente contemporáneo que me sonaba. Luego un profesor lo incluyó al final de una voluminosa lista de autores del siglo XX. Tizón estaba enclaustrado, su nombre comprimiendo los hombros entre Fernando Aramburu y Antonio Soler, y el profesor le mencionó de pasada únicamente para indicar que le gustaba, sin más y yo escribía su nombre en un papel y no sabes lo que dices, maestro podrido. Todo lo que a dicho profesor le gustaba yo no lo soportaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Velocidad de los jardines&lt;/span&gt; son cuentos.&lt;br /&gt;Hojeé el primero en su momento y vi que hablaba de Nabokov, que hacía referencias a muchas de sus obras, y eso ya me molestó, porque si algo no me gusta es abrir un libro y que me empiecen hablando de un libro distinto, en vez de hablar de sí mismos.&lt;br /&gt;Total, que no leí más. Quedó nuevamente, como si fuera su trágico destino, constreñido entre otros nombres de mayor peso en la estantería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy lo volví a sacar.&lt;br /&gt;Termino Ada o el ardor y me encuentro un cuento sobre Ada o el ardor.&lt;br /&gt;Este libro yo lo tenía que odiar.&lt;br /&gt;Creo que no hay nada más estimulante en esta vida que consigan rebatirte un sentimiento, una intuición. Las ideas y los pensamientos, las ideologías, eso cambia día sí día también, todos somos mentes hueras esperando a que nos señalen un camino, pero la intuición sigue sus propios derroteros y rara vez se calla.&lt;br /&gt;Así que empiezo a leer, con mis ojeras de mal dormir, azotado por un calor que aplasta, y me encuentro en pocas páginas a Aleixandre, a Neruda, "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;palpitación de un dígito&lt;/span&gt;", "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;persianas torcidas como párpados mal cerrados&lt;/span&gt;", "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;hay momentos en que, no sé, conozco el peso del aire, veo la temperatura&lt;/span&gt;", el mejor surrealismo compactado para unos cuentos sin propósito ni objetivo.&lt;br /&gt;Quiero subrayar muchas cosas.&lt;br /&gt;Quiero subrayarlo todo.&lt;br /&gt;Escribo, en el margen: "quiero subrayarlo TODO"&lt;br /&gt;Y el libro me vence.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;En treinta años de profesion he visto: quemarse un río, dos guerras, un eclipse parcial de luna, una rosa azul, una mano sin uñas en el borde de un sendero, como suelo decir yo qué no habré visto.&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;En verdad había juventud en el mundo. Juventud, y la sangre entera era un incendio.&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Crecer era difícil y el abuelo no era más que un lugar desordenado.&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Es la hora en que los sexos se abren como llagas que se abren como libros de Historia que se abren como plantas que respiran como sexos.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mi esposa cree en los ovnis.&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cumplimos dieciséis, diecisiete, y todo adquirió una velocidad inquietante.&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fue una especie de hecatombe. Media clase se enamoró de Olivia Reyes, todos a la vez o por turnos, cuando entraba cada mañana aseada, apenas empolvada, era un visión crujiente y vulnerable que llegaba a hacerte daño si se te ocurría pensar en ello a medianoche. Olivia llegaba siempre tres cuartos de hora tarde y hasta que ella aparecía el temario era algo muerto, un desperdicio, el profesor divagaba sobre Bismark como si cepillase su cadáver de frac penosamente, la tiza repelía. Los pupitres se animaban con su llegada. Parecía mentira Olivia Reyes, algo tan esponjoso y aromático cuando pisaba el aula riendo, aportando la fábula de su perfil, su luz de proa, parecía mentira y hacía tanto daño.&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Esa cursilería, sincera, pero tan desesperanzada, consciente de su propio sinsentido en el día de hoy, pero nunca tan bien articulada, puede con cualquier odio.&lt;br /&gt;Termina el libro y dan ganas de abrazarlo y de mecerlo y de protegerlo, de sacarlo de sus baldas, para que los demás, todos esos fatuos bastardos no vengan a romperlo. Jo, Tizón, a quien dan ganas de abrazar es a ti.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-1344246493763431201?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/1344246493763431201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=1344246493763431201&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1344246493763431201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1344246493763431201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/07/eloy-tizon-velocidad-de-los-jardines.html' title='Eloy Tizón - Velocidad de los jardines'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl9gLyg85uI/AAAAAAAAAKY/jsw95BZWeKU/s72-c/howardlevitt.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-3639105127667756721</id><published>2009-07-16T00:21:00.016+02:00</published><updated>2009-07-16T05:54:22.387+02:00</updated><title type='text'>Vladimir Nabokov - Ada o el ardor</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl6gLe-_qkI/AAAAAAAAAKA/dx_Yhl_Seyk/s1600-h/reka.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 300px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl6gLe-_qkI/AAAAAAAAAKA/dx_Yhl_Seyk/s400/reka.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5358896725773756994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;...Ada, our ardors and arbors&lt;/span&gt;...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Miro fotos.&lt;br /&gt;Abro una página y salen un montón de fotitos.&lt;br /&gt;En algunas sale una chica muy contenta y sorprendida, las manos pegadas a los carrillos y la boca contorsionada en un Oh y Ah notablemente expresivo, ante la aparición de un enorme frankfurt que ha venido a darle los buenos días.&lt;br /&gt;En otras se ven chicas muy divertidas, sus muecas de sincera alegría, con la cara llena de espuma o nata o algo. Alguna se relame.&lt;br /&gt;En otras, se ven torsos entrelazados y piernas que bloquean el objetivo.&lt;br /&gt;En otras, chicas de sonrisas boyantes, extendiendo los brazos, como alzándolos al cielo, pero tumbadas en colchas de moteles.&lt;br /&gt;Hago clic en las fotos y cobran vida; los cuerpos se ensamblan.&lt;br /&gt;Me gusta mirar estas fotos y estos vídeos todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ada o el Ardor&lt;/span&gt;, de Nabokov, se compone, a grandes brochazos, de:&lt;br /&gt;-270 páginas de sexo incestuoso entre niños y adolescentes&lt;br /&gt;-100 páginas de sexo incestuoso entre jóvenes (los mismos) a la distancia, pensando en follar el uno con el otro y al final, claro, volviendo a follar.&lt;br /&gt;-60 páginas del hermano (ya adulto) a punto de mantener sexo incestuoso con una hermana distinta.&lt;br /&gt;-20 páginas de ensayo acerca de algo que nada tiene que ver con el sexo incestuoso.&lt;br /&gt;-15 páginas de sexo incestuoso entre ancianos.&lt;br /&gt;En general, unas 500 páginas de incesto obsesivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor parte, evidentemente, es la primera. Deseo puro y duro. Ardor puro y duro. Dulces cuerpecitos de niños, tetillas humedas refugiadas en un calvero del bosque, tersura de piel desfogada y un incendio.&lt;br /&gt;De la segunda parte no recuerdo practicamente nada, salvo que al final, el padre del niño que ya no es niño (Van) les descubre y se enfada y les dice: te voy a desheredar, y entonces el hermano y la hermana (Ada) dejan de follar.&lt;br /&gt;En la tercera parte me sentí estafado. La hermana pequeña (Lucette) da a entender que además del sexo incestuoso que hemos estado contemplando, ha habido otro incesto secreto, el de ella con Ada, es decir, sexo incestuoso entre hermana mayor y hermana menor. Lucette, la pequeña, quiere también mantener sexo incestuoso con el hermano, Van, pero la obsesión de Van corre en dirección única hacia Ada, sabiendo, claro, que la mejor manera de perder en esta vida a quien se quiere es follándose a su hermana, con lo que conviene medirse. Total, que desde que se sabe que las dos hermanas han mantenido a su vez sexo incestuoso, uno (yo) espera impacientemente el momento en que se produzca el auténtico clímax incestuoso de toda la novela, es decir, sexo incestuoso entre un hermano y DOS hermanas. Trío incestuoso. Nabokov consagrado. Pues no ocurre. Lucette va y se suicida y su virginidad numérica (a veces dice que es virgen a medias, a veces es virgen y tres cuartos) se hunde entre las olas del mar con ella. Gran drama. El recurso que tienen Van y Ada para resolver su drama es encontrándose otra vez, ella casada, él treinteañero, y follando otra vez. Pues muy bien, sólo que el sexo entre hermanos de treinta años como que me excita menos.&lt;br /&gt;¿Cuarta parte? Cuarta parte: Nabokov reniega de la teoría de la relatividad. Tal cual. Esto es la cuarta parte, en serio. Un ensayo que viene a decir: eso de la relatividad es una gilipollez. No existe la relatividad, "imaginemos una mano gigante, flotando ahí fuera, que toca dos estrellas distintas, ¿en serio creéis que no está tocando las dos estrellas al mismo tiempo?", cosas así.&lt;br /&gt;Quinta parte: Van y Ada por fin se encuentran ya para quedarse juntos definitivamente y Van empieza a escribir la crónica que hemos estado leyendo durante estas largas 500 páginas, intercalando paréntesis y permitiendo que su hermana nonagenaria incluya pequeños comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl6gSfAVPGI/AAAAAAAAAKI/lDx7XAbf1bI/s1600-h/alterego.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 330px; height: 221px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl6gSfAVPGI/AAAAAAAAAKI/lDx7XAbf1bI/s400/alterego.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5358896846038449250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lo admito. En muchas facetas, tengo 15 años.&lt;br /&gt;La madurez sexual y emocional es una de ellas.&lt;br /&gt;Soy inocente como un niño de 15 años y por eso miro fotitos de chicas todos los días.&lt;br /&gt;Algunas simplemente las miro y otras pasan a engrosar los archivos que ocupan mis míseros gigas de espacio en el disco duro. ¿Por qué? Porque tanto giga hay que llenarlo con algo. Para eso se compra uno un ordenador. 50 gigas. 100 gigas. un tetragiga. Antes tenías 200 megas y yo me creía importante. Ahora tengo 50 y soy el cretino de la última fila. Da lo mismo los gigas que tengas, el poder que tengas, los gigas se agotan y el poder también. El tiempo nunca te perdona. El tiempo avanza y tu poder se desgasta.&lt;br /&gt;Antes miraba más fotitos que ahora. Miraba fotitos tres o cuatro veces por día.&lt;br /&gt;Yo con ese ritmo ya no puedo, triste es sentirlo, más triste es admitirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Ada o el Ardor se pueden decir muchas cosas, y sin lugar a dudas cosas muy inteligentes. Yo no las voy a decir. Ya las he escrito en los márgenes del libro (500 páginas de letra minúscula, que si tuviera un tamaño decente, serían 1000 o 1500 páginas, si no escribes en los márgenes no sé con qué te vas a entretener, la verdad), y no tengo ganas de transcribirlas aquí, salvo una:&lt;br /&gt;Ya he dicho que la primera parte es la que más me gusta. No sólo porque salgan niños follando, que siempre le anima a uno el día, sino porque esa voz omnisciente, esa voz Nabokoviana característica, abundante en matices, auténtico plutócrata de las letras, ese torrente de detalles vívidos y enfáticos, y arrogante, siempre arrogante, va perdiendo su poder cuando uno descubre que no estamos ante un narrador omnisciente, sino ante la narración de Van. Van, de noventa años, hablando del Van de catorce años.&lt;br /&gt;Ada o el Ardor empieza con una cita de Tólstoi y termina con el propio Nabokov diciendo: "nunca se ha escrito un libro como este (a excepción de ciertos ecos de Tólstoi)". Tócate los... Esto es un novelón ruso, de los clásicos, de aristocracia, pasado por la turbina cerebral de Nabokov.&lt;br /&gt;¿Qué significa que el supuesto narrador omnisciente de la novela no sea en realidad un narrador omnisciente, sino el prota, años después? Pues que la omnisciencia sólo puede ser una cosa: un viejo impotente recordando el pasado. La omnisciencia es un achaque de la edad.&lt;br /&gt;(No sé lo que digo porque estoy bastante ebrio, da igual)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que de pequeño yo no podía mirar tetas cuando me daba la gana.&lt;br /&gt;Mi hermano, ante mi desesperación, decidió comprarme una revista llena de tetas y yo fui muy feliz por un breve espacio de tiempo, dado que acabé conociendo esas tetas hasta el paroxismo, llegué casi a memorizarlas y hubiera podido dibujarlas de haber yo sabido sujetar un lápiz entre las manos, y me aburría porque un cuerpo que no te responde, por muy exuberante que sea, al final siempre aburre. Un cuerpo desnudo, pasado los golpes de ardor iniciales, no se reduce más que a un cuerpo igual a todos los cuerpos. Un cuerpo ha de dar algo más o, mira, paso la página.&lt;br /&gt;Ahora, en cambio, uno puede ver tetas siempre que quiera. A&lt;br /&gt;un clic de distancia.&lt;br /&gt;Y por eso ahora una revista ya no es suficiente.&lt;br /&gt;Y por eso 200 megas ya no son nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué rechaza Nabokov la relatividad?&lt;br /&gt;Porque para él, el tiempo no fluye como los granos de arena. El tiempo sólo se percibe en la memoria, y la memoria va a golpes, a hachazos o a saltos.&lt;br /&gt;En la novela, hay saltos que dan vértigo: 200 páginas para contarnos un par de meses, y dos párrafos en los que resumen 17 años. Todo lo que no sea Ada, en la vida de Van, no significa nada, apenas lo recuerda, y si lo recuerda no le interesa hacerlo. Su memoria se conforma en base a los encuentros, en base a los ardores y los árboles bajo los que él y su hermana perpetran sus húmedas contradanzas.&lt;br /&gt;Dice Nabokov que el futuro no existe. Que en la vida sólo hay dos planos: presente, y el pasado formado a partir de los recuerdos.&lt;br /&gt;Pues si no hay futuro, me temo que pasado tampoco, y esta novela es prueba muerta de ello. Todo lo que leemos son los recuerdos confusos de Van, los recuerdos a veces incongruentes y a veces inventados para rellenar los huecos. El pasado lo elegimos. El pasado lo inventamos a cada momento. En Ada o el Ardor sólo hay un protagonista: un Van de noventa años que recuerda a Ada, pero sobre todo recuerda un ardor: el suyo. El ardor de Van, que ya se ha perdido, y del que ya sólo puede disfrutar a través de la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl6giIzE11I/AAAAAAAAAKQ/6GTdbFJHkro/s1600-h/vidal.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 330px; height: 338px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl6giIzE11I/AAAAAAAAAKQ/6GTdbFJHkro/s400/vidal.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5358897114955175762" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué, aunque para Nabokov esta fuese su gran obra, me gusta más Lolita que Ada o el Ardor? Porque Ada es como esas grandes novelas a lo Joyce, tuberculosa, espejeante, referencialidad hierática, autoreferencialidad onanista, como una de esas mujeres o uno de esos hombres, que además de tener magníficos cuerpos son magníficas personas y poseen magníficas  mentes, tan magnas, que sólo pueden comulgar con ellas mismas, para quienes el oyente no es más que un contorno indefinido. Ada o el ardor no tiene en cuenta al lector igual que las personas que me superan o creen hacerlo no me tienen en cuenta a mí. Y si no hay diálogo, puede haber admiración, pero lo que no hay es amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;si yo="" fuera="" escritor=""&gt;&lt;/si&gt;&lt;/span&gt;&lt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Si yo escribiese una novela&lt;/span&gt; -dice uno de los personajes- &lt;span style="font-style: italic;"&gt;describiría, con muchas palabras sin duda, con que pasión, con qué incandescencia, de qué modo tan incestuoso... esa es la palabra... se enlazan la ciencia y el arte en un insecto&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Y eso es la novela de Nabokov. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Porno a la vieja escuela.&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-3639105127667756721?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/3639105127667756721/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=3639105127667756721&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3639105127667756721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3639105127667756721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/07/vladimir-nabokov-ada-o-el-ardor.html' title='Vladimir Nabokov - Ada o el ardor'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sl6gLe-_qkI/AAAAAAAAAKA/dx_Yhl_Seyk/s72-c/reka.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-2725909580133411571</id><published>2009-07-10T22:34:00.005+02:00</published><updated>2009-07-10T22:39:32.261+02:00</updated><title type='text'>Jean Cocteau - Les enfants terribles</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Slemk2KGf0I/AAAAAAAAAJ4/fz1OpFmbV0g/s1600-h/dytx1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 343px; height: 258px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Slemk2KGf0I/AAAAAAAAAJ4/fz1OpFmbV0g/s400/dytx1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356933433723879234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Más que terribles, lo que son es pijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo de mayor quiero ser maniquí.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-2725909580133411571?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/2725909580133411571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=2725909580133411571&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2725909580133411571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2725909580133411571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/07/jean-cocteau-los-ninos-terribles.html' title='Jean Cocteau - Les enfants terribles'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Slemk2KGf0I/AAAAAAAAAJ4/fz1OpFmbV0g/s72-c/dytx1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-8480556866148802048</id><published>2009-07-09T04:58:00.008+02:00</published><updated>2009-07-09T06:19:30.210+02:00</updated><title type='text'>Stefan Zweig - Novela de ajedrez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://motsbulles.fr/blog/motsbulles/wp-content/uploads/2008/11/stefan-zweig-et-son-chien.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 300px; height: 427px;" src="http://motsbulles.fr/blog/motsbulles/wp-content/uploads/2008/11/stefan-zweig-et-son-chien.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Colocamos las piezas.&lt;br /&gt;Las piezas en su sitio componen tan excelsa simetría que no dan ganas de jugar, sólo de quedarse uno ahí, mirándolas, tan primorosas, tan a punto de desparramarse.&lt;br /&gt;Pero el ajedrez no va de eso.&lt;br /&gt;Va de humillar al contrario, creo, y luego reírse de él. O de perder dándoselas de digno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D y yo estamos en una cafetería estética. Es estética porque las paredes tienen capas de pintura de tonos planos, una exigua gama de negro, blanco y gris, sin mayor espectáculo. En una de las paredes está escrito: Este texto no significa nada.&lt;br /&gt;Las mesas son cuadradas y los asientos están coronados con unos cojines que soportan los culos difícilmente, hundiéndolos para abajo. Las camareras van vestidas de negro y se mueven como si flotaran. El café que dan es un tazón de cereales, con tanta espuma como café, y con sobrecitos minúsculos de azúcar que uno disfruta rasgando y volcando su contenido en la taza. Están los que toman café y los que no. Es una diferencia que te marca la vida, como un rito de tonsura. Nunca entenderé a los que nunca han rasgado sobrecitos de café y han visto los cristales cayendo en chorro sobre la espuma, formando cráter hasta sumirse en el otro lado.&lt;br /&gt;-¿Qué tal &lt;span style="font-style: italic;"&gt;2666&lt;/span&gt;? -le pregunto a D.&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;2666&lt;/span&gt;, o las páginas que se podía haber ahorrado -responde él, terminando de posicionar sus huestes.&lt;br /&gt;D juega con blancas. Me va a ganar.&lt;br /&gt;No me va a ganar porque tenga blancas, sino porque yo pierdo en todos los juegos.&lt;br /&gt;Así que me va a ganar por mí, no por él: con esta traza opera mi egocentrismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes cómo llegué a Bolaño? -le pregunto.&lt;br /&gt;D hace ese gesto. Ese con las cejas y negando con la cabeza, una emulsión de curiosidad en su talante siempre calmo.&lt;br /&gt;-Ok. Estábamos en Salamanca. Creo que era la fiesta de licenciatura de P. P se acababa de licenciar, así que de pronto él era un adulto y nosotros seguíamos siendo unos críos inconscientes. Creo que él nos envidiaba más que nosotros a él. Así con todo, P estaba demasiado ocupado atendiendo a sus compañeros de carrera, licenciados como él, y a sus padres, orgullosos de él. No sé cómo pero en aquella fiesta apareció un poeta. Ya sabes lo que pienso yo de los poetas. El poeta éste en particular era de los que han ganado premios, así que doblemente poeta, poeta al cubo y acompañado de una chica que era la hostia. Me pregunté si lo que compelía a esta chica a acompañar al poeta era su condición de poeta, su condición de poeta publicado, o su condición de tipo con gran polla. No veía muchas otras opciones verosímiles.&lt;br /&gt;D hace una apertura que parece gozar de nombre propio. Siciliana. Rusa. Turca. Somalí. Yo qué sé. Ya digo que no sé jugar a nada.&lt;br /&gt;-Pues me puse a hablar con el poeta -prosigo yo-, y, no sé cómo, acabamos hablando de Ruiz Zafón. Creo que cuando sale Ruiz Zafón en una conversación, alguien en este mundo está abriendo uno de sus libros, alguien en este mundo está cagando, alguien en este mundo está muriendo, otro libro quizá, y hay que empezar a palmotear tras pronunciar su nombre, para que los demás libros vuelvan a la vida, como Campanillas, sólo que uno luego descubre que los únicos libros que mueren al pronunciar Ruiz Zafón son libros escritos por Stieg Larsson. Y si pronuncias Stieg Larsson mueren los libros de Ruiz Zafón. Todo es muy endogámico.&lt;br /&gt;Desplazo el caballo. El caballo es sin duda mi pieza favorita. O el caballo o el peón. El excéntrico o el sumiso que va a morir. Esas son mis elecciones.&lt;br /&gt;-Total, el poeta. Al cabo de un rato dejamos de hablar de Ruiz Zafón y nos ponemos a hablar de otros autores. De un montón de autores. Él habla de un montón de autores y yo me siento un gilipollas y un ignorante. Me habla de uno, preguntándome si lo he leído, y me dice que es del estilo de Bolaño. Y yo que no sé quién es Bolaño. Y la mirada del poeta lo dice todo. Así que leí a Bolaño y ahora por fin podía mirar a los que no saben quién es Bolaño como el poeta me miraba a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contemplo mis piezas. Hemos entrado en el medio juego. Las suyas se avienen a una estrategia. Las mías, a lo sumo, a una intuición. Ir a la defensiva nunca me ha gustado, lo que en ajedrez me convierte en kamikaze.&lt;br /&gt;-Bolaño me llevó a otros. Esos otros, a su vez me arrastraron a otros nuevos. Abres un libro y una de dos, o te olvidas de los libros o te da por abrir más libros. Así acabas como Bolaño, escribiendo libros enormes, porque has leído tanto que ya no te queda nada por leer, así que más te vale llenar tú las páginas que faltan, aunque así también sucede que se acaban llenando más páginas de esas que tanto sobran por todas partes. En general hay autores que te cambian. Leer es como follar: a veces echas un polvo y a veces follas un par de veces, y a veces sólo un polvo cada tanto, y a veces, pocas, te enamoras, y a veces no te enamoras, pero no dejas de llamar porque qué bien que la chupan.&lt;br /&gt;-Jaque -dice D.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro el tablero. Mis piezas han ido disminuyendo a un ritmo alarmante y yo blableando. Sólo me queda un pequeño contingente defensivo. El rey, un peón, un caballo. A veces tienes que elegir quién muere primero.&lt;br /&gt;-Hay libros, como hay polvos, a los que sólo puedas llegar tras haber recorrido un largo trecho. Tienes que haber follado mucho antes, o tienes que haber reservado el polvo hasta ahora. He tenido que leer a varios para llegar a Zweig. Qué bueno que es Zweig. De las buenas novelas cuesta mucho más hablar porque es como si ellas ya lo dijeran todo por ti y te vaciaran la palabra. Recuerdo un momento en que habla de los monomaníacos, "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;las personas obsesionadas por una sola idea, que cuánto más se limitan, más se acercan al infinito, porque son esos seres en apariciencia fuera del mundo los que, como termitas, saben construir en su ámbito una imagen reducida del mundo&lt;/span&gt;". Bernhard es hijo de Beckett pero también de Zweig.&lt;br /&gt;-En ese caso le leeré. Jaque.&lt;br /&gt;Mierda. Mis posibles rutas de escape quedan reducidas a dos. O muere el peón o muere el caballo. No sé con cuál me quedo. Desde luego no soy el rey. Soy un caballo o soy un peón.&lt;br /&gt;-No te leas cualquiera. Léete la del ajedrez.&lt;br /&gt;D me mira, esperando a que realice mi último intento.&lt;br /&gt;-Me encantan estas novelas que empiezas y no puedes dejar hasta terminarlas porque el propio libro no te lo permite.&lt;br /&gt;D me sigue mirando.&lt;br /&gt;Peón o caballo.&lt;br /&gt;-La mirada del poeta, por cierto, no era de lástima o desprecio. Creo que era de envidia o resignación.&lt;br /&gt;Adelanto mi mano y muevo la pieza. Y luego pierdo. O gano una jugada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-8480556866148802048?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/8480556866148802048/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=8480556866148802048&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8480556866148802048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8480556866148802048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/07/stefan-zweig-novela-de-ajedrez.html' title='Stefan Zweig - Novela de ajedrez'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-3837245542732659193</id><published>2009-07-08T00:40:00.005+02:00</published><updated>2009-07-08T01:48:58.365+02:00</updated><title type='text'>Camilo José Cela - El bonito crimen del carabinero</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SlPdO8wYbkI/AAAAAAAAAJw/q8gKT_abKn8/s1600-h/a349_b8.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 284px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SlPdO8wYbkI/AAAAAAAAAJw/q8gKT_abKn8/s400/a349_b8.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355867630770613826" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la puerta del Fnac hay tetas emperifolladas esperando a sus novios.&lt;br /&gt;Son muy monas y la mayoría están tostaditas por el sol.&lt;br /&gt;Me enamoro inmediatamene de cada una de ellas, porque cualquier mujer que espera en la puerta de la Fnac me parece entrañable.&lt;br /&gt;También hay chicos esperando.&lt;br /&gt;No me parecen entrañables.&lt;br /&gt;Durante un rato, para matar el tiempo, yo que no espero a otra cosa que a mí mismo, me dedico a averiguar las mejores combinaciones. Quién casa con quién. Chico moderno de pantalones de pitillo con chica new wave de jeans carcomidos. Chico Tommy con mocita Victoria's Secret. Camisa de raso gris con cárdigan beige.&lt;br /&gt;Luego entro en el Fnac.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consulto los cómics. Antes te metías en la sección cómics teniendo más de quince años y te miraban raro desde abajo y desde arriba. En la actualidad, si no te metes en la sección cómics al visitar el Fnac no eres nadie, no eres nada, eres basura. Así que ahora hay mucha gente deambulando por las hileras de tebeos. Toman los tebeos y los hojean con delicadeza, porque ahora los cómics ya no son tebeos, ya no vienen en tapa blanda ni puedes pintarrajear sobre ellos con un bolígrafo ni recortar las viñetas para hacer collages ni tan siquiera puedes regalárselos a tus primos pequeños tras haberlos leído un par de veces en el báter. De hecho, ya no se leen en el báter. Ahora los cómics son arte, lo que significa que cada vez son más intocables, se los toca menos, pero se los respeta más. Como una gorda que se convierte en Barbie tía buena. Antes no la miraba nadie, se dejaba tocar por todos y bien contenta que estaba con que cualquiera la tocase, pero ahora ya no. Ahora se merece que la traten como a la diosa que es. Su valor ha aumentado, su diversión probablemente ha mermado.&lt;br /&gt;Y los niños en el Fnac ya no riñen por un tebeo. Sólo lo hace la gente a la que le gusta que le vean con un cómic entre las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hurgo en mi billetera en busca de la pequeña lista que me había confeccionado. Sé que una vez aquí, entre tantos libros y colores y estímulos de toda clase, me arrastra la marea y acabo malgastando en cualquier cosa que brille a importante aunque no lo merezca. Así que me hice una lista cerrada, responsable.&lt;br /&gt;Me he dejado la lista en casa.&lt;br /&gt;Esto soy yo luchando contra mi madurez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo, pero me veo de golpe sujetando libros en mis manos que no me interesan. Los devuelvo a su sitio y ya vuelvo a tener otros dos libros en las manos. De pronto, uno de esos libros es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;2666 &lt;/span&gt;de Bolaño. Lo dejo en su sitio. Minutos más tarde, otro de los libros de mis manos vuelve a ser &lt;span style="font-style: italic;"&gt;2666 &lt;/span&gt;de Bolaño. Cualquier libro que toco se transforma en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;2666 &lt;/span&gt;de Roberto Bolaño. En serio, me encanta Bolaño, pero esto no me lo voy a leer jamás.&lt;br /&gt;Intento recordar mi lista. En ella estaba Asimov. Eran cuatro o cinco nombres. De los que no son Asimov, había un español, un sudaca, un austríaco y un norteamericano. Ok. El español era Aramburu. Hasta ahí bien. Busco a Aramburu. Casi no hay nada de Aramburu. Su primera novela, algo de unos Limones, que es la que buscaba, no está. Hay una que se llama &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los Peces de la Amargura&lt;/span&gt;, y me llevo ese porque Limones y Peces suena parecido, suena a títulos simbólicos. Luego pienso en el austriaco y recuerdo que era Zweig. De Zweig hay realmente poquito, volúmenes escuálidos editados por Acantilado. Son bonitas ediciones. Me dan ganas de llevarme cuatro, pero al final sólo me llevo dos. Luego el americano, que era Jonathan Franzen, pero el libro suyo que encuentro es tan superlativo en tamaño y tan superior a veinte euros que me niego a comprarlo. Sólo me quedan el sudaca y Asimov.&lt;br /&gt;Me llevo una novela de Bioy Casares y durante la siguiente media hora rebusco entre ediciones de bolsillo y de tapa dura una novela en particular de Asimov, pero no la tienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimov suena a robot y a explosión sin sonido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stefan Zweig suena a Swatch.&lt;br /&gt;Bioy Casares suena a Bjork Cassavetes.&lt;br /&gt;Aramburu suena a oogie boogie.&lt;br /&gt;Jonathan Franzen no suena a nada. A moderno disgustado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cola para pagar soy de los listos que encuentra la cola más corta, jeje.&lt;br /&gt;Me río en silencio de todos esos estúpidos que están en colas distintas a la mía. ¡Estúpidos! Me siento muy satisfecho y excelso por haber descubierto la cola más corta. Mis pequeños triunfos.&lt;br /&gt;Salgo a la calle y ya no miro a las chicas de la puerta, miro a todas las chicas sin más. Camino y le escribo un SMS a P: estoy en el Fnac. Quedemos.&lt;br /&gt;P contesta: ok, quince minutos. Dónde.&lt;br /&gt;Empiezo a buscar una cafetería razonablemente decente y razonablemente barata. Si veo a un extranjero sentado en la terraza sé que se incumple el segundo requisito. Si no veo terraza y al otro lado de los cristales sólo veo tipos sucios sé que se incumple el primero. Al final me siento en un Starbucks, que incumple ambos.&lt;br /&gt;Le aviso a P de que la espero en el Starbucks, es probable que ahora ella se esté preguntando: ¿Por qué? ¿Starbucks? ¿Por qué? ¿Starbucks? ¿Por qué? ¿Starbucks? etc...&lt;br /&gt;Entro en el Starbucks.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Starbucks suena a Yeah american Coffee alright push it push it.&lt;br /&gt;Hago la cola. Pido un café con leche. Me preguntan el nombre y luego gritan en voz alta mi nombre un par de veces y esto al parecer no debería de resultar humillante, pero lo resulta.&lt;br /&gt;No me dan un café con leche, sino un ticket. El ticket lo puedo intercambiar por un café con leche al otro lado de la barra. Obedezco a la diligente dependienta con su delantal que le arrebata la personalidad. Voy al otro lado de la barra y hago una segunda cola. Van gritando nombres y entregando enormes vasos de plástico con tapita. Una vez llega mi turno, la chica mira el vaso que me corresponde, y por no confundirse al pronunciar el nombre, no lo grita, en vez de eso simplemente me lo da, el vaso, no el nombre. Soy el último de la cola, de todas maneras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento en la terraza y me bebo mi café de Starbucks. Luego pongo muecas de asco y pienso: este es el peor café que he probado en mi vida. Miro a los ocupantes de las mesas de la terraza a la busca de muecas similares que me confirmen que mi paladar no es distinto al de los demás.  Leo a Camilo mientras espero a P. Son cuentos de pueblo. De los pueblos sólo entiendo la distancia que me separa de ellos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-3837245542732659193?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/3837245542732659193/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=3837245542732659193&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3837245542732659193'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3837245542732659193'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/07/camilo-jose-cela-el-bonito-crimen-del.html' title='Camilo José Cela - El bonito crimen del carabinero'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SlPdO8wYbkI/AAAAAAAAAJw/q8gKT_abKn8/s72-c/a349_b8.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4579538158788840176</id><published>2009-06-30T15:13:00.005+02:00</published><updated>2009-06-30T15:32:55.137+02:00</updated><title type='text'>Unai Elorriaga - Un tranvía en SP</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkoSsSfJTeI/AAAAAAAAAJo/jAODR_A6_8c/s1600-h/3383434730_f3345fd5dd_o.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 181px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkoSsSfJTeI/AAAAAAAAAJo/jAODR_A6_8c/s400/3383434730_f3345fd5dd_o.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5353111659169271266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A uno le gustaría ser otro hijo de Ray Loriga y condensarlo todo en pocas palabras, sorprenderse ante lo de siempre con chispas breves como dardos y sabiduría de niño o de viejo, mostrarse algo más inocente, como hace Elorriaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Las bufandas son seres siniestros. Las bufandas de los niños más."&lt;/span&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"María entró en la sala de una manera común, por debajo del marco de la puerta"&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Dicen que Proust se acostaba por la noche"&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"tanto Roma como a mí nos parece bien ser igual de niños que los adhesivos de los pañales; si no podemos ser -por ejemplo- escritores o directore de cine, lo mejor que podemos hacer es ser igual de niños que un adhesivo de un pañal"&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"El mundo es más pequeño de lo que se piensa. Es mucho más pequeño que el cementerio, por ejemplo. Yo he visto el mundo por la televisión, y es bastante pequeño."&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Es curioso, y también es pintoresco, quedarse dormido delante de la televisión y al despertarse ver a una persona con pasamontañas."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los finales de los libros (y los finales de mes) saben a impaciencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4579538158788840176?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4579538158788840176/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4579538158788840176&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4579538158788840176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4579538158788840176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/unai-elorriaga-un-tranvia-en-sp.html' title='Unai Elorriaga - Un tranvía en SP'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkoSsSfJTeI/AAAAAAAAAJo/jAODR_A6_8c/s72-c/3383434730_f3345fd5dd_o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-7012021309799443971</id><published>2009-06-29T19:46:00.007+02:00</published><updated>2009-06-29T21:05:45.066+02:00</updated><title type='text'>Álvaro Pombo - Aparición del eterno femenino contada por S.M. el rey</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkkJUufezqI/AAAAAAAAAJg/52BCvzKd2wA/s1600-h/thriller25.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 234px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkkJUufezqI/AAAAAAAAAJg/52BCvzKd2wA/s400/thriller25.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5352819883788652194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Álvaro Pombo me da bastante igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy viendo vídeos de Michael Jackson. Cuando la gente muere, uno les hace mucho caso, o bien más caso del que ya les hacías, o bien empiezas a hacerles caso por primera vez, porque una vez muertos, toca arrepentirse. Uno gusta de ridiculizar y ver hundirse al rey que respira, pero al rey bajo tierra se le respeta y se le erigen monumentos en plazas públicas.&lt;br /&gt;Como dijo un amigo mío: una vez muertos, hasta los monstruos son dioses.&lt;br /&gt;En mi restaurante, todos empiezan a estar bastante hartos de escuchar hora tras hora a Michael. A mí no me molesta, al contrario. Le da garbo a mi acto de hacer hamburguesas a la plancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, como todos, también he sido niño, igual que el protagonista de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aparición del eterno etc...&lt;/span&gt; (estos títulos que son como anacondas me hacen gracia pero también me parecen una mierda. Cualquier título con más de cuatro palabras ya me rechina, ya no puedes citarlos fácilmente en una conversación sin parecer un pedante insoportable de palabra precisa o rimbombante). La novela cuenta cómo un niño, que al principio sólo le interesa jugar con su colega a escalar tejados o romper cosas, madura, entiende el valor del estudio, de las relaciones y pasa a interesarse más por el amor que por la amistad.&lt;br /&gt;Ahora que lo estoy contando, el libro, que me había gustado, ha perdido gran parte de su valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L y yo miramos vídeos de Michael Jackson.&lt;br /&gt;Primero vemos a Michael negrito y pequeño. Luego a Michael negrito y jovencito. Luego a Michael seminegro y adulto. Luego a Michael blanco. Luego a Michael andrógino. Luego a Michael marciano. De principio a fin, le vemos bailar y aguzar la voz como nadie ha vuelto a hacerlo, construyendo su propio mito a base de poner los pelos de punta. Hay gente que madura porque quiere, gente a la que maduran, y gente que no madura. Michael vivía en un parque de atracciones, y entre otras anécdotas, le pidió a Stan Winston que le construyese un Alien Madre a tamaño real, y, una vez lo recibió, lo devolvió, porque "no daba tanto miedo como en la película". La infancia más larga del mundo. El No Madurar a conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras vemos el concierto conmemorativo del treinta aniversario de Billie Jean, con ese Michael ya un poco más cascado pero tan espectacular como siempre, codeándose con la nueva generación que ha nacido de sus ritmos, Britney, Nsync, y demás hijos espurios del pop de los ochenta, me doy cuenta de que estoy asistiendo a esos episodios tan mágicos que a los humanos nos encantan: la canonización. De pronto, da igual todo a todos, dan igual los juicios y los rumores y la posible pederastia y los bebés siendo peligrosamente asomados a las ventanas. Poco importa ya la diferencia entre los que creían o no en él: ya no hay distinción, estamos todos en el mismo fardo. Michael es lo mismo para todos: un icono, un símbolo, una estrella, que sólo podía brillar mucho, para lo bueno y lo malo, y ser fugaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa interesante de la moral de los hombres es que choca con la Historia. Choca en el sentido de que la Historia simplemente atropella la moral. ¿Es más importante Nelson Mandela que Charles Manson? ¿Es más conocida Teresa de Calcuta que Ed Gein? ¿Es más interesante la figura del Che que la de Hitler? A la Historia nuestra moral le importa dos cojones o tres coños y medio. La muerte de Michael es el ejemplo perfecto de ese tema tan redundante de que la Historia es la mejor ficción que existe, porque se apoya en sus personajes, que son los que al final sobreviven a cualquier juicio que se pueda emitir sobre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que no participamos, los que sólo escuchamos un cuento, sabemos todo de Hitler y poco sabemos de cualquiera de los seis millones de judíos a los que Hitler exterminó por una simple razón: la historia de Hitler es más interesante. La historia de un auge, de un dios, de su exceso y su caída. Los seis millones de judíos no cambiaron la Historia, quien lo hizo fue Hitler. Los judíos simplemente murieron. El nombre de Hitler y el nombre de Jesús resuenan al unísono, resuenan en el mismo lugar, alimentan el mismo asombro y la misma pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ficción, como en la literatura, no hay moral que valga ni moral que importe (la moral sólo importa en lo que se puede tocar). Al final lo que importan son las historias, el drama, el dolor, la magia, la rebeldía, las páginas que se llenan de letras.&lt;br /&gt;Michael llena volúmenes, su música ha llenado la historia como llena ahora las radios, y su carácter iconoclasta, su infancia criando ratas, su primera aparición en MTV, sus transformaciones y su incomprensión del mundo de los adultos ha llenado otro tanto. Una vez Michael ha muerto, todos bailamos el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;moonwalk&lt;/span&gt;, todos somos pederastas, todos nos cambiamos la piel, todos somos genios, todos Peter Pan, o al menos lo seremos cada vez que le recordemos; como Marylin, como Elvis, Michael está aquí para quedarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;eterno femenino&lt;/span&gt; de la novela de Álvaro Pombo viene a ser el coño, es decir, el mito. Ante el mito, lo demás deja de tener sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/cC1TTz2bMmM&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/cC1TTz2bMmM&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-7012021309799443971?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/7012021309799443971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=7012021309799443971&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7012021309799443971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7012021309799443971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/alvaro-pombo-aparicion-del-eterno.html' title='Álvaro Pombo - Aparición del eterno femenino contada por S.M. el rey'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkkJUufezqI/AAAAAAAAAJg/52BCvzKd2wA/s72-c/thriller25.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4444328346666838936</id><published>2009-06-26T02:43:00.005+02:00</published><updated>2009-06-26T04:09:36.391+02:00</updated><title type='text'>Erasmo de Rotterdam - El elogio de la locura</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/06/jan_postma_04.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 391px; height: 384px;" src="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/06/jan_postma_04.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El dueño del restaurante se ha traído a sus amigos y se están dando una opípara comilona en las mesas de la terraza. Dentro del restaurante sólo hay tres mesas ocupadas. Un grupo de tres, que hablan de política y piden nuggets una y otra vez, una atractiva pareja de yanquis con tarjetas de crédito no aceptadas por nuestra máquina de leer tarjetas de crédito y un señor solo. El señor solo es el que me cae mejor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los amigos del dueño (del jefe) son todos unos borrachos deplorables. Quieren agotar la carta, probar cada bebida, disfrutar de esta aventura que es que tu amigo empresario te invite a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;su&lt;/span&gt; restaurante y lo pague él todo. Todos parecen ejecutivos medios. Se reúnen para jugar al squash o al fútbol sala, quemar calorías y quemar la tensión que les produce dirigir negocios.&lt;br /&gt;Los odio a todos y quiero matarlos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Ahora que somos (plural mayestático, claro) doblemente famosos con esto de que Hernán Migoya nos  menciona en su blog (hay que joderse con los escritores, ¡se pasan el día buscando sus putos nombres en Google!), quiero dejar muestra a la ingente cáfila de nuevos lectores de que aquí se tratan temas serios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a hablar de Erasmo porque este seguro que en Google no me encuentra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La edición que tengo está llena de erratas, algunas parecen estar hechas a conciencia, el librito tiene una portada algo fea (en la que se ve a unos monjes o franciscanos o lo que sea sentados en torno a una mesa) y es de ediciones Fontana. Aún con todo, estoy feliz de tener este librito, por el único motivo de que no es de Cátedra. Estoy harto de Cátedra. Cuando te quieres comprar un clásico, preguntas y sólo tienen la edición de Cátedra. Siempre de negro, siempre con esos prólogos insoportables que ocupan el doble que el propio texto del que tratan, a veces con notas al pie que se prolongan durante treinta páginas!, siempre tan pomposos y soberbios!! Bah!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El elogio de la locura&lt;/span&gt; es un libro de humor. Es divertido. Habla con ingenio acerca de costumbres humanas, sociales, se ríe de la gente que se considera lista, etc... Viene a ser algo como los monólogos del club de la comedia. Sólo que el libro es del Renacimiento e inspiró al Quijote, por tanto no es un monólogo del club de la comedia, es un clásico de la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me meto en la cocina, levanto las rejillas de las freidoras y hago caer las patatas en sendos platos. Luego sujeto el cucharón de la salsa brava y unto las patatas de salsa. Luego le echo encima unos polvitos rojos que no sé qué son.&lt;br /&gt;Entra R, mi compañera de cincuenta años, la misma que cuando me olían las axilas me recomendó que me las frotase con limones.&lt;br /&gt;Me agarra del brazo, con ímpetu, la preocupación inscrita en su mirada a base de un hierro candente.&lt;br /&gt;-Asegúrate que cuando les lleves patatas a los jefes tengan buena presentación y aspecto.&lt;br /&gt;Yo miro las patatas que tengo entre las manos. Tienen el mismo aspecto que todas las patatas que hacemos siempre: aspecto de patatas bravas, con sus patatas en forma de daditos y su salsa y sus polvitos rojos.&lt;br /&gt;-Si, R -le respondo. Me aseguraré de no escupirles encima o de refregar mis manos con ellas, pienso en añadir.&lt;br /&gt;Y ella se marcha con la misma energía arrebatada. Energía de esclava.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos cosas que más me han gustado de Erasmo son: primero, cuando se mete con los filósofos.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Llevad a un filósofo a un banquete y es seguro que aguará la fiesta con su silencio, su tristeza o sus impertinentes preguntas; hacedle bailar y desplegará la gracia de un camello.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El sabio resultará un individuo que empleó su infancia y su adolescencia en aprender muchas cosas, que ha perdido sus años más hermosos en vigilias, en los estudios y en los cuidados y que durante toda su vida no ha gustado el menor placer; siempre sobrio, pobre, sombrío, triste, severo, áspero, riguroso, poco agradable para los demás, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;[y sigue y sigue] &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;pálido, demacrado, enfermizo, legañoso, envejecido prematuramente por los sufrimientos, se va de la vida antes de lo debido aunque, a decir verdad, debe importarle poco la muerte a quien puede decirse que jamás vivió dando retrato del sabio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(...) [filósofos,] la Naturaleza se ríe lindamente de ellos y de sus maquinaciones. No saben absolutamente nada (...) ni se conocen a sí mismos, ni ven la fosa abierta a sus pies, ni la roca en que pueden tropezar, que está a un palmo de sus narices; unas veces porque son obtusos y otras porque no piensan más que en disparates.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Luego también se mete con los escritores, diciendo que se dedican a adularse unos a otros como borricos e idiotas, clasifica a los escritores entre los que corrigen mucho, que son unos bobos, los plagiadores, y los que le caen bien: los que escriben sin pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a la mesa de la terraza. La bandeja me está tensando las articulaciones del brazo hasta decir basta. Ellos son quince y yo estoy solo. Solo ante el peligro. Solo ante mis jefes y sus amigos. Empiezo a sacar cosas de la bandeja, y por cada frankfurt que deposito en la mesa, mi brazo va aliviándose, pero muy poco a poco, porque si algo tiene la gente que acude a cualquier restaurante a comer es que rara vez se acuerda de lo que ha pedido, lo que dilata los procesos de intercambio. Por lo general yo llego a esta mesa, a cualquier mesa, y pregunto: ¿patatas?, y les muestro las patatas, y la mirada que los clientes me brindan es de vergüenza ajena. De pronto tienen miedo, no comprenden, se me quedan mirando y mirando las patatas y luchando por discernir el significado de lo que se erige ante ellos. Su mente ha de reconstruir la realidad que les rodea pasito a pasito: ¿quién es este individuo? camarero. ¿qué es esto que me muestra? comida. ¿por qué me muestra comida? porque la he pedido. ¿qué he pedido de comida? patatas. Y entonces ya sí, asienten de golpe, como si la verdad les golpease en la cerviz con un mazo, y exclaman: ¡Sí, sí! ¡Para mí!, ávidos de esas patatas que hasta dos segundos atrás les producían pánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa divertida de Erasmo son las perlas que se le escapan sobre las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La mujer es un animal estúpido y sandio si los hay; empero es complaciente y cariñosa, y en el hogar de los mortales suaviza y endulza con sandez la natural brusquedad que lleva consigo la índole varonil. (...) &lt;&lt;anunque la="" vista="" de="" seda="" mona="" se="" queda=""&gt;la mona que se viste de seda mona se queda&gt;, encaja perfectamente en la mujer, que será siempre mujer, es decir, necia, aunque se ponga careta de inteligente.&lt;/anunque&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(...)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¡Son muy ingeniosas las mujeres, sobre todo cuando se trata de ocultar sus deslices!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;Ay Erasmo, tú sí que lo entendiste. Ahora comprendo por qué te consideran un clásico y un humanista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amigotes del jefe piden más bebidas. Luego el jefe me dice: trae cervezas que estén frías. Y yo le digo: pero si están frías. Y él, mientras abre la tapa de su teléfono y empieza a ignorarme, mirándome de reojo, concluye: no, algunas no, trae que estén frías.&lt;br /&gt;Vuelvo al interior del restaurante. Abro las cámaras. Las cervezas están a la temperatura que proporcionan las cámaras, calibradas, sí, por el jefe.&lt;br /&gt;Intercambio las cervezas que llevé antes por otras cervezas que están a la misma temperatura. Las llevo a la mesa. Todos están satisfechos con el cambio. Ahora sí, dice el jefe, ahora están frías. Y yo sonrío, como buen miserable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El elogio de la locura&lt;/span&gt;, tiene, todo sea dicho, ese toque de los ensayos de antaño, que se leen muy fácil y bien. La segunda mitad, cuando empieza a hablar de la religión, y a buscar justificar sus ideas en la biblia, me aburrió. Pero todo esa rabia vitriólica contra los sabios es cómica, mejor que Nietzsche. Entre otras cosas, sirve para que uno se dé cuenta de que los idiotas no han cambiado. Que todos hemos oído hablar de Erasmo, que otros muchos lo han estudiado y glosado, pero que a fin de cuentas de Erasmo no se ha aprendido nada. Ni de los filósofos. Ni de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Básicamente porque a Erasmo sólo lo lee alguien que intenta ser sabio, que cree que la verdad está en un libro. Y los que intentan ser sabios son los sandios, que nunca aprenden por mucho que lean, porque lo único que hacen es consumirse la vida. Sigh.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4444328346666838936?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4444328346666838936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4444328346666838936&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4444328346666838936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4444328346666838936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/erasmo-de-rotterdam-el-elogio-de-la.html' title='Erasmo de Rotterdam - El elogio de la locura'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4070184464892428133</id><published>2009-06-25T05:35:00.005+02:00</published><updated>2009-06-25T06:42:49.248+02:00</updated><title type='text'>Antonio Orejudo - Ventajas de viajar en tren; Martin Amis - La información</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkL9Ia3UyEI/AAAAAAAAAJQ/v-h-7-z_sYc/s1600-h/cartier_bresson%2Bescala.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 300px; height: 306px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkL9Ia3UyEI/AAAAAAAAAJQ/v-h-7-z_sYc/s400/cartier_bresson%2Bescala.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351117628361721922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El vagón da bandazos de un lado a otro mientras toma la curva. Me gustaría estar sentado, pero estoy de pie. Leer de pie es incómodo. Si lo que se lleva entre las manos es un libro ligero, te queda una mano libre con la que encontrar apoyo: una barra de sujeción, una pared, el culo de otra persona. Pero si el libro es gordo, no tienes mano, no tienes resguardo, sólo estás tú, la literatura y el golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ventajas de viajar en tren&lt;/span&gt; no es grandote. Es pequeñito. Si lo tiras al aire tarda más en caer que un libro gordo. Los libros grandotes sufren una serie de desventajas, por lo pronto, que no dan ganas de leerlos. Eso de la literatura a gran escala ya se acabó. Agradezcámoselo a Borges, que convenció a toda una generación de que lo grande se podía empequeñecer a partículas minúsculas. Agradezcámoselo a la sociedad de consumo, que convence a cada nueva generación de que si rapido, cortito y ligero, menos cerebro. A mí lo que más miedo me da de los libros grandes, no sé, pongamos el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Auto de Fe&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;La información&lt;/span&gt;, es que si te los tiran a la cabeza posiblemente te maten. La literatura no está ahí para matarte, a lo sumo está para sacudirte. Esto significa que un peso medio, no sé, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Corazón tan blanco&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cinco horas con Mario&lt;/span&gt;, te pueden hacer daño o no, pero está claro que no te van a romper la cabeza, por eso se disfrutan y se los leen tanto los sesudos como los cabeza loca. En cambio, hay que tener el cráneo realmente adoquinado para sobrevivir al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises&lt;/span&gt;, e incluso en esos casos, probablemente tengan que darte puntos y te quedes convaleciente un par de semanas, intuyendo quizás por dónde ha venido el embate. Por eso siempre digo que el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises&lt;/span&gt; habría que quemarlo. Mira qué peligro. Cuántas cabezas rotas a causa del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este post voy a ejercer uno de los máximos recursos a que se enfrenta la crítica literaria: la crítica comparada.&lt;br /&gt;No me voy a basar ni en épocas, ni en estilos, ni siquiera en semblanzas intertextuales.&lt;br /&gt;Las voy a comparar por el simple y burdo motivo de que son los dos últimos libros que me he leído. La verdad, no creo que haya mejor criterio para reseñar o comparar dos novelas, si te las acabas de leer, vas a tener bastante claro en que se diferencian. Este tiene la portada roja, éste verde, este me cabe en el culo, éste no, en este he escrito: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El humor de Antonio Orejudo es genial&lt;/span&gt;, en este he escrito  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Amis, al principio tu novela me estaba encantando, pero le sobran 300 páginas!! ¡¡300!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Las páginas que sobran son como espartanos. Van por ahí gritando &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¡Somos páginas!&lt;/span&gt; y dándote patadas que te tiran a pozos negros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El metro traquetea. Me tambaleo. Esto ocurre en dos secuencias temporales distintas. En una de ellas tengo entre las manos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ventajas...&lt;/span&gt;, trastabillo ligeramente y acabo sentado en un hueco libre. Esto, definitivamente, consagra a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ventajas...&lt;/span&gt; como una obra maestra. Esto es literatura. Tienes un problema, y el libro te salva.&lt;br /&gt;En el segundo momento, estoy leyendo a Martin Amis, inglés, enfant terrible (terrible por los motivos ya citados, las páginas), hay un tabaleo de las ruedas y como el libro es dos veces cualquier otro libro, me desestabilizo por completo y me doy de bruces contra uno de los cristales. Mi vida se convierte en un hazmerreír a ojos de mis compañeros de viaje, y esto me remite a una frase de Orejudo:&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;esto me hizo protagonizar esa clase de episodios que en el instante de vivirlos son patéticos y que, si te casas con la persona que te acompaña en ese mome&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;nto, se hacen con el tiempo hilarantes y entrañables; y si no te casas, siguen siendo patéticos hasta que te mueres.&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto de relacionar a uno con el otro sin ton ni son me gusta.&lt;br /&gt;Con la nariz ensangrentada por el golpe, empiezo a tener visiones y asisto a un inusitado encuentro entre dos mundos. De pronto aparecen ante mí Antonio Orejudo y Martin Amis, hablando entre ellos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkL_qN40VOI/AAAAAAAAAJY/K-lyaPZZc98/s1600-h/aaaa.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 232px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkL_qN40VOI/AAAAAAAAAJY/K-lyaPZZc98/s400/aaaa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351120408017130722" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Orejudo: Hola Martin.&lt;br /&gt;Amis: Hola Antonio.&lt;br /&gt;Orejudo: soy español. He escrito este librito. Escribo muy correctamente en castellano, soy gran conocedor de la tradición española, y me dedico a parodiarla de manera ingeniosa y burlesca, y tú?&lt;br /&gt;Amis: Soy inglés. Soy Dios. Soy un enfant terrible. Soy contestatario: ¡me gusta fumar! Después de esta interpolación, con mis ojos undívagos e intoxicados de la peste nebulosa que recorre las calles de Londres, veteándolas con trazos de hiel y calcio, ha quedado demostrada mi naturaleza contestataria, pedante y caudalosa.&lt;br /&gt;Orejudo: Lo suscribo.&lt;br /&gt;Amis: Yo en mi gran novela, por la que pedí un adelanto absurdo (unos ochocientos mil dólares) [Orejudo se atraganta], que provocó, entre otras cosas, que cambiase de agencia (porque no me querían proporcionar dicha cantidad), para irme a otra agencia más acorde con mi valor y en especial con mis propósitos (a una agencia que sí me suministró esa cifra), abordo la insigne tarea de tratar el tema del triunfo y del fracaso, como John Dos Passos, a quien hago remisiones, arrostro la empresa de renovar el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises &lt;/span&gt;de Joyce, mezclándolo con mi humor inglés.&lt;br /&gt;Orejudo: ¿Qué es el humor inglés?&lt;br /&gt;Amis: Un negro contando un chiste, algo como "soy negro, tengo la polla tan grande que no necesito un Porsche".&lt;br /&gt;Orejudo: muy agudo. Aunque me suena muy realista todo. Lo del triunfo y el fracaso. A mí la verosimilitud en la ficción me toca los cojones.&lt;br /&gt;Amis: Es usted una vulgar babosa diletante y deletérea.&lt;br /&gt;Orejudo: Y tú un dandy tieso como palo de almiar.&lt;br /&gt;Amis: Yo eso no sé qué es, que soy un urbanita.&lt;br /&gt;Orejudo: Y yo, pero he leído mucho. De hecho, tu novela, tal como la pintas, parece opuesta a la mía. Me refiero a que sigues atrapado en tu pasado, tu pasado de mierda, tu condenado &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises&lt;/span&gt;, a quien seguro que haces referencias u homenajes tan flagrantes que hasta casi dan asco.&lt;br /&gt;Amis: No entiendes nada, Antonio. Qué vas a entender siendo un pobre español. Yo tomo al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises &lt;/span&gt;y me río de él.&lt;br /&gt;Orejudo: Estás anquilosado. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises &lt;/span&gt;ya se ríe de sí mismo. Los idiotas son todos esos que se lo toman tan en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado este punto, empiezan a pegarse de ostias. No sé quién gana. No me interesa.&lt;br /&gt;Aún en el vagón, ante la atenta mirada de mi público ignaro, simples viajeros de metro, embarazadas, hombres decrépitos y mocosos histéricos, catapulto los dos libros al aire. El que caiga más tarde gana.&lt;br /&gt;El de Amis tiene la furia de Amis, que es su mejor punto, cuando se enfada, o esas perlas entre el relleno, cosas como:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-No puedo dejar las novelas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-¿Por qué no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Porque... porque entonces se quedaría con la experiencia, con la experiencia inmediata, intraducible. Porque entonces se quedaría solo con la vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Orejudo,&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;a cambio, tiene esa inventiva fabulosa. Esa retahíla de subhistorias de las que no aburre ni una sola, esa sociedad de basureros (que me recordó a otra logia sacada de lo cotidiano, la sociedad esa de carteros de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La subasta del lote 49&lt;/span&gt;&lt;span&gt;, aunque me quedo con los basureros&lt;/span&gt;), esos quiebros en medio de la narración...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas flotan en el aire, compitiendo en el peso, sudando gravitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ventajas de viajar en tren&lt;/span&gt; tiene algo más. Una de las mejores primeras frases de la puta historia:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Imaginemos a una mujer que al volver a casa sorprende a su marido inspeccionando con un palito su propia mierda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sólo por esa frase se convierte en viento.&lt;br /&gt;Y Amis dice: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Shit!&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4070184464892428133?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4070184464892428133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4070184464892428133&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4070184464892428133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4070184464892428133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/antonio-orejudo-ventajas-de-viajar-en.html' title='Antonio Orejudo - Ventajas de viajar en tren; Martin Amis - La información'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkL9Ia3UyEI/AAAAAAAAAJQ/v-h-7-z_sYc/s72-c/cartier_bresson%2Bescala.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-288531848775890503</id><published>2009-06-24T04:06:00.004+02:00</published><updated>2009-06-24T05:31:41.969+02:00</updated><title type='text'>Hernán Migoya - Todas putas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkGXSE2EEAI/AAAAAAAAAJA/VHq-QSQQ1ek/s1600-h/prof_06_cartier_bresson_brasserie_l.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 264px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkGXSE2EEAI/AAAAAAAAAJA/VHq-QSQQ1ek/s400/prof_06_cartier_bresson_brasserie_l.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350724169086799874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Exta Sí!&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Exta No!&lt;br /&gt;Exta Sí!&lt;br /&gt;Exta No!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro de la mañana. El imperio español duerme. Sin embargo, en un recóndito pueblo de la Galia, perdón, en una urbe del país, catalandia, vive un irreductible grupo de bárbaros, que tiran petardos y cantan y bailan al son de Chimo Bayo a pocos metros de mi cabeza, en el piso de arriba. Barcelona está de fiesta, qué fiesta es, ya ni lo sé ni me importa. Hace tiempo que decidí que las fiestas generales me importaban un comino; Halloween, Carnaval, el día del padre (no sé si en esta fecha también se sale de fiesta, quizá lo hacen los padres, se van de putas y así celebran que ése, por fin, es su día).&lt;br /&gt;Putas.&lt;br /&gt;Esto me recuerda el tema del post.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Todas putas&lt;/span&gt;, de Hernán Migoya, trata de algo obvio, de "putas" y de "sexo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora suena &lt;span style="font-style: italic;"&gt;My heart of glass&lt;/span&gt; de Blondie. El sonido brota de las ventanas de arriba al patio interior, rebota por las paredes de ladrillo desvencijado y se cuela por mi terraza. Dado el cáustico calor de esta ciudad, el ventanal lo tengo que dejar abierto, y eso me constriñe a escuchar sus gritos, sus susurros y sus coloquios festivos. Hay un grupúsculo de invitadas a la fiesta de los vecinos que al parecer quiere bailar con las Ketchup. Lo hacen. Ponen las Ketchup y lo cantan. Y después el anfitrión, o el resto de invitados, vuelve a lo mismo, a Franz Ferdinand y AC/DC y The Cure y Joy Division y todo eso, que algunos dicen que es mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Todas putas&lt;/span&gt; es un libro de relatos sobre "putas" y "sexo".&lt;br /&gt;Aparte de que este es probablemente uno de los mejores títulos de libro que ha dado la literatura española de los últimos decenios (si no siglos), hay tres cuentos que me han encantado.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El violador&lt;/span&gt; me recuerda a un cuento que yo escribí una vez, pero Hernán evidentemente lo hace mejor, porque es más mayor, más listo y más calvo que yo. Además es guionista de cómics, ha dirigido cortos y ahora está haciendo una película. Ha ganado premios, ha salido en la tele, y la sociedad defensora de los derechos de la mujer quiso censurar su compendio de cuentos (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Todas putas&lt;/span&gt; estuvo a punto de convertirse en el primer libro censurado desde el franquismo). Por todos estos motivos, Hernán mola un montón; qué asco que das, Hernán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El violador. El violador se resume en su primera frase: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ahora que todos los negros son buenos y todos los maricones unos seres muy simpáticos, a ver si la sociedad ésta se reúne y decide de una vez que no todos los violadores somos mala gente&lt;/span&gt;. Un violador explica su proceso de conversión de golfillo rutinario que miente a las mujeres para follárselas, que las invita a cafés simulando ser interesante, únicamente con el objetivo de meterse entre sus piernas, es decir, el paso de hombre común a simple y llanamente violador, un tío que va y se las folla sin preámbulos. Es la historia de una evolución hacia la sinceridad no aceptada por la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yo no tengo amigas gordas &lt;/span&gt;trata sobre las aventuras de un seductor que forma parte de la organización de un festival de cine, y se dedica a intentar follarse a la mayoría de las chicas que en él participan, ya sean compañeras de la organización, becarias o simples viandantes confundidas. Hay una voz que cada tanto irrumpe en la narración explicando lo que hace el narrador. Algo como "el narrador se cansa, decide dejarlo para mañana", "el narrador se vuelve a cansar, no sabe cómo acabar el relato", que me estaban molestando mucho, pero son los que le dan el broche final perfecto. En el relato escrito por ese narrador que se menciona, el golfo organizador del festival no consigue ligar con ninguna, sino que es humillado por todas. Al final, el narrador simplemente sonríe y recuerda los buenos tiempos. Y eso me encanta, porque es cierto. Los ligues frustrados, los besos truncados, las bofetadas injustas, las burlas del resto, las humillaciones, no son al final más que recuerdos felices. Son, en efecto, los buenos tiempos. Los tiempos en que las cosas importantes no importaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas importantes están en otro de los relatos. En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Amor a distancia&lt;/span&gt;, que me parece sin duda el mejor. En él, el narrador, un vendedor de palomitas de un cine, cuenta su enamoramiento de la quiosquera de enfrente, su enamoramiento platónico, sin conversación mediante, su mitificación. Al final es ella quien da el primer paso, empiezan a salir, y el mundo de él se le viene abajo, la cariátide se le hace carne, y el vendedor de palomitas descubre que su amor no es una diosa, es simple y llanamente una mujer, con su cuerpo, sus ojos, sus nudillos y sus poros. Y no es hasta que la deja, cuando vuelven nuevamente a observarse únicamente a la distancia que media entre el quiosco y el cine, que él vuelve a amarla. Es genial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue sonando música estridente.&lt;br /&gt;Ahora suena algo que no reconozco. UB40, quizá.&lt;br /&gt;En el exterior, prosigue el petardeo incesante, las bombitas, los cohetes. Si por mi fuera, los petardos estarían prohibidos. No sé a qué tanto condenar machistas que han matado a sus mujeres, cuando están todos estos indeseables haciendo la vida imposible a mucha más gente con sus pif y pum y pfiuuuuuuum tracatracachum.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya he dicho, Hernán habla de "putas" y de "sexo".&lt;br /&gt;El problema es que las palabras nunca se entienden y por norma general, tampoco se intentan entender.&lt;br /&gt;Quiero decir que la gente rara vez se da cuenta de que una palabra no es más que eso, una palabra, en vez de eso, leemos "negro" y pensamos "racista", leemos "moro" y pensamos "xenófobo", leemos "puta" y pensamos "machista" (como si todas esas cosas se resumieran a  palabras, ja). Leemos "sexo" y pensamos "no amor". Leemos "amor" y antes se pensaba "matrimonio", ahora pensamos "amor profundo y sincero, como lo que antes se consideraba el matrimonio, sólo que sin necesidad del matrimonio". Cuando "amor", "puta", "negro", no son más que palabras. Las palabras no mueven nada. Lo que sí mueven son los significados.&lt;br /&gt;Hernán, al hablar de putas y de sexo, en realidad está hablando, lógicamente, de "putas" y de "sexo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkGbKybPubI/AAAAAAAAAJI/N_gdUnhsAqw/s1600-h/beso.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 399px; height: 308px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkGbKybPubI/AAAAAAAAAJI/N_gdUnhsAqw/s400/beso.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350728441929906610" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que en la fiesta de arriba hay gente moderna, que ya no tiende a escuchar a Las Ketchup, salvo un pequeño grupito. Escuchan música actual y música de los ochenta y visten con corte desenfadado y hablan bien sobre temas de la actualidad. Son modernos. Han dejado atrás los clichés, tabús y barreras que el mundo les imponía a sus papás. Ya no piensan necesariamente en "matrimonio" ni tonterías de esas. No les gusta el compromiso, ni a ellos ni a ellas. Mucha gente quiere follar, pero es probable que muy pocos lo vayan a hacer, en general por una serie de motivos fácilmente acotados.&lt;br /&gt;1) ellos creen que ellas no quieren follar.&lt;br /&gt;2) ellos creen que ellas se quieren casar.&lt;br /&gt;3) ellos creen que las tienen que engañar.&lt;br /&gt;Ellas no van a follar porque:&lt;br /&gt;1) ellas creen que follar así sin más está mal.&lt;br /&gt;2) ellas creen que si follan serán unas putas.&lt;br /&gt;3) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ellas &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;creen que ser puta es malo&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo porque les han hablado del amor desde pequeños/as, les han hablado del amor "en oposición a". Yo creo que en este mundo, el amor no nos ha llevado a ningún lado. La verdad es que si la gente hablara más de "sexo" y menos de "amor", habría menos machistas en el mundo y menos mujeres muertas. También habría menos mujeres muertas si las asociaciones de mujeres no perdiesen el tiempo intentando censurar alegatos feministas como el de Hernán, que básicamente, viene a decir: Haz lo que quieras. Fóllatelos si quieres. Rómpeles el corazón si quieres. Sé puta. Y enorgullécete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando voy a fiestas como la de arriba, y veo que la mitad de ellas son unas putas, siento auténtica esperanza por la humanidad. Siento que quizá, algún día, nos liberaremos, que algún día cambiaremos el orden de las palabras. Que algún día dejaremos de tenerle miedo al sexo. Y cuando aprendamos a decir te follo, nos aseguraremos de que no hay malentendidos al decir te quiero.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-288531848775890503?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/288531848775890503/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=288531848775890503&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/288531848775890503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/288531848775890503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/hernan-migoya-todas-putas.html' title='Hernán Migoya - Todas putas'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SkGXSE2EEAI/AAAAAAAAAJA/VHq-QSQQ1ek/s72-c/prof_06_cartier_bresson_brasserie_l.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-8901063580263075332</id><published>2009-06-19T00:53:00.004+02:00</published><updated>2009-06-19T02:10:11.666+02:00</updated><title type='text'>Truman Capote - Retratos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjrVR3qSr2I/AAAAAAAAAIw/-40RKNM_1zU/s1600-h/marilyn_and_truman_2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 293px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjrVR3qSr2I/AAAAAAAAAIw/-40RKNM_1zU/s400/marilyn_and_truman_2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348822010431713122" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay un detector de metales. A la derecha, una cinta deslizante que lleva a los objetos que en ella se depositan a una garganta negra que las desnuda. Más a la derecha aún, y como más hacia allá, una señora. Señora guardia. Con su camisa azul claro y sus botones negros, repartidos ubicuamente por su ropa como una miríada de ojos.&lt;br /&gt;Un cartel escrito a Edding sobre cartón reza: Deje en la cinta sus objetos metálicos.&lt;br /&gt;Mi móvil, mis llaves, mi mechero, son abandonados en una cestita que, medrosa, avanza hacia la oscuridad. Cruzo el arco.&lt;br /&gt;No hay pitidos. Casi me decepciona.&lt;br /&gt;Cuando estoy en el aeropuerto, y cruzo estos detectores, siempre pita, a causa de la hebilla del cinturón. A veces me lo quito y sigue pitando, a causa de las piezas de mi reloj. A veces, sin cinturón ni reloj, y cada vez temiéndome mayores afrentas a mi dignidad, sigue pitando, debido quizá a metales internos que me recorren las venas.&lt;br /&gt;En cambio aquí no hay alarma &lt;span style="font-style: italic;"&gt;(no hay sorpresas)&lt;/span&gt;, lo que me conduce a una oscura reflexión: ¿por qué mi cuerpo hace saltar la alarma en los aeropuertos y no en los restantes detectores que tan temblorosamente atravieso en mis andanzas burocráticas? Quiero decir, ni siquiera mi condenado cinturón hace saltar la alarma. Mi hebilla se siente ultrajada, desprestigiada. Su refulgente reverberación, tan acostumbrada a provocar estallidos agudos a su paso, se ve ignorada por la frontera que debería impedirle el paso.&lt;br /&gt;Sólo veo dos respuestas posibles: o hay detectores de mayor y menor grado, o los únicos detectores auténticos son los del aeropuerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si es lo primero, entonces uno debería preguntarse a qué responden las elecciones de un detector u otro por parte de los consulados y administraciones que los adquieren. Me imagino de pronto a la guardia de camisa azul recibiendo a un vendedor ambulante.&lt;br /&gt;Hola, vendo detectores de metales.&lt;br /&gt;A ver, muéstreme, caballero, muéstreme su muestrario, que el detector que tenemos aquí ya no detecta los empastes de metal.&lt;br /&gt;Pues mire, señora guardia de la tesorería, tengo este, cuesta tanto, la manipulo a usted siguiendo conceptos tradicionales de compraventa.&lt;br /&gt;No me satisface, caballero vendedor, su detector de metales es un vulgar palo de zahorí que sólo detecta el plomo que me dejó en el culo mi exnovio.&lt;br /&gt;Cómo se atreve. Mi producto es de buena calidad, se lo robé yo mismo a un moro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final la guardia y el vendedor copulan. Luego ella le compra el más barato, uno que sólo detecta las Kalashnikov, pero los revólveres normales no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si es la segunda opción, esto es, que los únicos detectores auténticos, que lo detectan todo, son los del aeropuerto, entonces el resto sólo cumple una función: simulacro de seguridad.&lt;br /&gt;Estoy en una oficina de la tesorería y me siento seguro porque hay detector de metales.&lt;br /&gt;Estoy en la embajada y me siento seguro porque hay detector de metales.&lt;br /&gt;A esto nos lleva el mundo moderno. La seguridad, ahora, se concentra más en un arco blancuzco que pita o no, en vez de en gente con camisas azules, que sólo están ahí en caso de que pite el chisme. El entrenamiento cualificado supeditado a tecnología variable y herrumbrosa. Como en el metro. Creo que la última vez que compré un billete de metro a una persona fue hace años, y seguro que se me hizo raro. "Quiero un billete" y en vez de darme el billete sin más, un señor&lt;span style="font-style: italic;"&gt; me contestó&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago cola. Vengo a pedir mi vida laboral. Mi vida laboral, tengo entendido, es un papel en el que se desglosa cuánto he sangrado por el estado y por mi autonomía económica, y que me informa, entonces, de cuánto de mi vida he dedicado a que se enriquezcan los demás a cambio de un salario mínimo para mis gastos.&lt;br /&gt;Quiero tener datos concretos de cuánto me han estafado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola señor de la tesorería del estado, vengo a pedir mi vida laboral.&lt;br /&gt;Hola señor incauto, acaba usted de entrar en un pozo fecal devastado. Por favor siéntese y dedique el resto de su jornada a rellenar formularios y a tratar con tipos como yo.&lt;br /&gt;De acuerdo señor tesorero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras espero, leo artículos de Truman. Presidente Harry S. Truman. Truman Burbank, buenos días, buenas tardes y buenas noches. Truman Capote.&lt;br /&gt;Esta edición no ha sido muy halagadora con el autor que digamos. En la portada del librito de Anagrama, hay una foto con Marilyn y Capote. Marilyn sonríe, con su fotogenia inmanente, la mirada brillante como el rosicler. Bailando con ella, Capote. Bajito, feo, agarrado a Marilyn como si la actriz estuviera intentando apartarse y él se aferrase angustiado. Como un pequeño sicario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Truman Capote se cita con Marlon Brando en un hotel de Japón y escucha los monólogos del chico estrella. Truman va a un velatorio con Marilyn Monroe y averigua su aventura con Arthur Miller. Truman habla de Mae West, que dice "¿qué es un museo?".&lt;br /&gt;Capote es un magnífico articulista, un magnífico tramoyista del describir. De un episodio lo extrae todo, meticulosamente y colocando cada adjetivo en su sitio. ¿Quién es Marlon Brando? Un chico sentado sobre un montón de pasteles. Genial. ¿Quién es Marilyn? Una adorable criatura. Lo importante, como en todo, nunca es la conclusión, sino el camino que lleva a ella. Y Truman desde luego sabe guiar. Esto me reafirma algo que pienso siempre. El periodismo es ficción. Sucede una cosa, cualquier cosa, un terremoto, una crisis, un debate televisivo, y al día siguiente tienes a un montón de gente hablando sobre lo mismo, contando cosas totalmente distintas hasta llegar a lo contradictorio, lo que no dista mucho de contar cualquier otra cosa. La verdad, como siempre, es algo hacia lo que únicamente se puede apuntar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamo al número que me indican.&lt;br /&gt;Hola, quiero mi vida labor-&lt;br /&gt;Buenas. Le atiende el servicio automático de la tesorería. Dispóngase a mantener una comunicación absurda con una máquina sin sentimientos que le pedirá que hable en voz alta, de manera clara y concisa.&lt;br /&gt;De acuerdo.&lt;br /&gt;Diga su nombre.&lt;br /&gt;F.&lt;br /&gt;No le he entendido (normal, ¡eres una puta máquina!)&lt;br /&gt;F.&lt;br /&gt;Gracias, señor F. Deme sus datos. Deme tal dato. Deme tal otro dato.&lt;br /&gt;Tal dato. Tal dato. Tal dato (bis).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, la máquina no me entiende y me transfiere a una persona.&lt;br /&gt;Hola, quiero mi vida laboral (no sé ya a cuánta gente le he pedido lo mismo).&lt;br /&gt;Dame tus datos.&lt;br /&gt;Tales datos.&lt;br /&gt;Tus datos están mal.&lt;br /&gt;Entonces qué hago.&lt;br /&gt;Ve a arreglarlos, para lo cual debes desplazarte a una oficina distinta y rellenar más papeles inútiles. Luego me vuelves a llamar.&lt;br /&gt;De acuerdo, señorita telefonista, así lo haré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la siguiente oficina, mientras espero, sentado en una silla crujiente, sigo leyendo a Capote y mirando por encima de los folios a los demás desesperados que, como yo, se ahogan en los cortapisas de la colecta de información. Pobres todos nosotros. Incapaces de acceder a nosotros mismos. Ellos tienen las respuestas. Y las tienen mezcladas, descatalogadas. Acaso traspapeladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los artículos de Capote se apoyan en la escuela del detalle. A lo Nabokov, a lo Faulkner. La verdad está antes en un episodio acotado que en un análisis pormenorizado. A un hombre le das un servilletero, y lo que haga con o piense del servilletero revelará más sobre dicho hombre que toda su biografía. Así se construyen personajes. Así se construyen realidades. Y así construye Capote mitos. Tenemos la entrada de wiki sobre Marlon Brando, tenemos extensos volúmenes sobre él, a veces son hagiografías y otras son opúsculos de envidia, y luego tenemos pequeños episodios como el de Capote, en el que Marlon habla y no escucha y coquetea con una japonesa y Capote elige qué contar, y al hacerlo, construye a Marlon a su manera, egocéntrico o carismático o conato de intelectual o niño bonito sin problemas. Es decir, que se ríe y lo dignifica a partes iguales. A veces, su manera de dignificar a un personaje es mostrando sus propias réplicas del diálogo, Capote insultando a Marilyn por ejemplo, y Marilyn respondiendo con la inocencia rubia que se gana al lector. Cuando los convierte en personajes, Capote los inmortaliza. Siempre se prefiere el mito al dato. Desde luego Capote sabe crear personajes. No hay Marlon ni hay Marylin. Está el Marlon de Elia Kazan y la Marilyn de Billy Wilder, el Marlon de Capote y la Marilyn de Capote, y Capote sabe hacer que cualquier individuo del que escoge hablar se convierta en un mito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta entender a Capote como una rata agazapada escurriéndose entre los famosos. Los sicarios son los que están mejor posicionados para ver bailar a las estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se oye un murmullo electrónico apagado y cambian los números en un panel colgado de la pared. Miro el papelito que me han dado. Es mi turno. Avanzo por las hileras de mesas y me siento ante una mesa. La señora me pide el formulario. Le doy el formulario. Me dice que en realidad me corresponde otra oficina, pero que, por hacerme un favor, lo pasará por alto. Vistas las cosas, debo agradacerle infinitamente que no me obligue nuevamente a patear diez manzanas para seguir pidiéndole a un montón de gente mi vida laboral. Ella introduce los datos. Ya está. Ya puedo volver a llamar a la máquina telefónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamo.&lt;br /&gt;Vuelvo a pedir mi vida laboral.&lt;br /&gt;Esta vez mis datos son correctos.&lt;br /&gt;La vida laboral me llegará en 7-10 días.&lt;br /&gt;He dedicado una mañana para conseguir una espera.&lt;br /&gt;En realidad es un poco lo que hago siempre. Yo espero. Y cuando hago algo, cuando realmente hago algo, es sólo para darle sentido, orden y nombre a mi espera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-8901063580263075332?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/8901063580263075332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=8901063580263075332&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8901063580263075332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8901063580263075332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/truman-capote-retratos.html' title='Truman Capote - Retratos'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjrVR3qSr2I/AAAAAAAAAIw/-40RKNM_1zU/s72-c/marilyn_and_truman_2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-1608273855406191235</id><published>2009-06-18T05:24:00.004+02:00</published><updated>2009-06-18T05:49:27.462+02:00</updated><title type='text'>Jim Thompson - 1280 almas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sjm48aIMI8I/AAAAAAAAAIo/vg_90nHXTRE/s1600-h/3_03.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 168px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sjm48aIMI8I/AAAAAAAAAIo/vg_90nHXTRE/s400/3_03.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348509380424508354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Que le den por culo a Bolaño!&lt;br /&gt;¡Ni que fuera el único autor a quien la fama y el prestigio y las hordas de lectores le llegan póstumamente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy arrellanado en un sofá azul que es mugriento y polvoroso, que cuando te sientas en él, saltan chispas de roña y caspa, que si te tumbas de lado te orientas hacia un despertar con dolor cervical, pero del que, a fin de cuentas, no puedo quejarme, puesto que es mi único sofá, poderoso escaño neurálgico de este salón sin barrer.&lt;br /&gt;La luz de la lámpara de torre mediante la que leo es enfermiza, demasiado amarilla, como una enfermedad de la piel, y esto de ser enfermizo, maloliente y casposo, como que me pega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jim Thompson.&lt;br /&gt;Qué bueno que es Jim Thompson.&lt;br /&gt;Jim Thompson tiene principalmente dos valores.&lt;br /&gt;1) que narra de la misma manera en que follan los hombres: a ritmo de percutor y preparando el orgasmo, como simios o cerdos.&lt;br /&gt;2) Que en él hay sexo, muertes, cinismo y bofetadas a mujeres. Qué más se puede pedir de la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que todo el mundo conoce a Tom Ripley y le parece un gran personaje. Tom Ripley es un mierda y un marica, pienso leyendo a Jim Thompson, que escribió sus novelas antes que Tom Ripley viera la luz, y ya en ellas tenemos como prota al típico perdedor de pueblo al que todos desprecian y que acaba por cobrarse su venganza, demostrando que el mayor hijo de puta se oculta en ese al que todos creemos poder pisotear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"No digo que seas una mentirosa, porque no sería educado. Pero entienda una cosa, señora. Si me gustaran las embusteras, te mataría a polvos."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Según la ley, yo debería estar al acecho de los grandes y los poderosos, de los tipos que realmente gobiernan este lugar. Pero no se me permite tocarlos, así que me veo forzado a equilibrar la situación siendo dos veces implacable con la basura blanca, los negros y los individuos como tú que tienen el cerebro perdido allá en el culo porque no encuentran otro sitio donde utilizarlo."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sordidez de América en toda su gloria.&lt;br /&gt;Jim dijo que su momento llegaría una vez muerto. Y acertó.&lt;br /&gt;No hay esperanza en Potts County, porque a quien hay más que temer es al débil.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-1608273855406191235?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/1608273855406191235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=1608273855406191235&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1608273855406191235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1608273855406191235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/jim-thompson-1280-almas.html' title='Jim Thompson - 1280 almas'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sjm48aIMI8I/AAAAAAAAAIo/vg_90nHXTRE/s72-c/3_03.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-628035579488737311</id><published>2009-06-15T16:18:00.003+02:00</published><updated>2009-06-16T04:35:19.675+02:00</updated><title type='text'>Juan José Millás - El desorden de tu nombre</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjZn2wieudI/AAAAAAAAAIg/naYyGX37CrU/s1600-h/p4_download.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 263px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjZn2wieudI/AAAAAAAAAIg/naYyGX37CrU/s400/p4_download.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347575797989161426" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Lo primero que llama la atención de este libro es el hecho de que si buscas "Millás el desorden de tu nombre" en Google, no te sale NADA.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nada de interés, me refiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale la página oficial del autor, que es su nombre acompañado de un .com, algo que me hace mucha gracia. Paco.com, Juancarlosperez.com, gumersindoherranz.com. Eso de que tu nombre se vuelva tan magno que se convierta en un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;servidor &lt;/span&gt;me hace mucha gracia y me da mucha envidia.&lt;br /&gt;Aparte de esto, la entrada de Wikipedia con respecto a su autor no sale hasta la tercera entrada (y eso sólo buscando "juan josé millás", si buscas el título de su novela, no hay artículo wiki).&lt;br /&gt;¡Esta novela no tiene ni una miserable entrada en la wikipedia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sujeto el libro de Millás, ya leído y subrayado y leo el párrafo autobiográfico de la portadilla. Ahí dice: "traducido a quince idiomas, y existen numerosas tesis doctorales sobre la obra de Juan José Millás." El término "numerosas" ya me hace fruncir el ceño, porque suena a número que no se quiere decir, ni siquiera una aproximación (decenas de tesis, cincuenta tesis, un centenar de tesis). "Numerosas tesis" suena a: una tesis y media, tesis y tres cuartos, dos o tres tesis, junto con un apotegma que mi primo Carlos inventó al respecto tras leérselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro la contraportada. Sale Millás, la cabeza ladeada, sonrisa pícara, de golfillo cuarentón. El texto de la contraportada se refiere a la obra como "un clásico de Millás". Ya imagino que será un clásico. Yo había oído el título de la novela antes de conocer el nombre de su autor, hará más de diez años. Luego sale una cita de la Rolling Stone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir que sobre este libro se han erigido tesis y se le ha criticado en revistas tan prestigiosas como Rolling Stone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquí se derivan dos preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) ¿Rolling Stone no era una puta revista de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;música&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Si se han hecho tesis sobre este libro, si se ha traducido a quince idiomas, si este hombre, como reza la portadilla, es un endémico recabar premios y doctorados como quien colecciona estampitas, si&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;todos conocen su nombre como mínimo a través de sus artículos de El País, entonces ¿&lt;span style="font-style: italic;"&gt;por qué cojones no hay nadie diciendo nada sobre su puto libro en Internet&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso páginas y páginas y páginas y sólo brotan páginas de venta de libros. La Fnac, la Casa del libro, incluso páginas raras de esas que ni se entiende qué son, que estás pagando por un libro pero sientes que estás comprando un riñón que realmente no te van a dar de lo raro y horrísono que es el diseño de la página. He contabilizado DOS blogs de mierda que hablan de esta novela: en uno simplemente copypegan un fragmento sin interés. En otro, dicen: l"a novela trata sobre un triángulo amoroso, lo que da mucho juego" (es decir, que de la novela sólo ha entendido la trama y poco más).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los miles y millones de blogs que hacen críticas literarias con rigor, blogs con críticas literarias con sorna, blogs con críticas que más que críticas parecen ejercicios de estilo, blogs pertenecientes a autores que, a pesar de no centrarse en la crítica literaria, de pronto se leen un libro y quieren decirle a la gente la gilipollez que dicho libro les ha transmitido, si tanto hay, si tantos lectores, si tantas voces insoportables dando opiniones, ¿es que no hay &lt;span style="font-style: italic;"&gt;NADIE &lt;/span&gt;a excepción de la puta Rolling Stone dispuesta a hacer pública su opinión?&lt;br /&gt;Con tantos blogs, revistas literarias, autores a los que les encanta hacer ditirambos sobre sus colegas de oficio (tengo entendido que a Marías, los coleguillas incluso proponen que se le dé el Nobel, jaja), con tanta gente diciendo tonterías sobre el sueco este de los cojones tan de moda, ¿no tuvieron en su momento mejores referencias ni mejor idea que elegir las opiniones de la Rolling Stone para recomendar a Millás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es que nadie tiene nada que decir sobre &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El desorden de tu nombre&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta irónico, y casi dramático, porque hay un tema obsesivo en la obra de Millás: existir en otra realidad. Las realidades que pudieron ser y no fueron. El desaparecerse de uno mismo. El paralelismo entre dos vidas diferenciadas pero similares, que se observan la una a la otra desde sus mutuas dimensiones (un editor frustrado que sueña con escribir una novela, que se deja lleva por la fantasía y casi alcanza a ver ese otro mundo, a ese escritor que es él mismo, escribiendo sobre la otra vida, es decir, sobre la del editor), es triste, digo, que tan obsesionado por lo de existir en otra realidad, no haya encontrado realidad paralela alguna que se pueda observar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué tanto Stieg Larsson en blogspot y poco Millás, cuando ambos son más o menos comerciales, más o menos entretenidos, y traducidos a quince idiomas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una pena, porque la novela es agradable, es simpática, menos pretenciosa que otras novelas de Millás, y precisamente por eso, funciona mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, este mundo, el de Internet, le da la espalda.&lt;br /&gt;Quizá por eso vende.&lt;br /&gt;Porque nadie sabe qué decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie hace anagramas con el título del libro, que entre otros, da "Endeble mundo desertor", "El tremebundo desorden", "temblor de un desenredo", y mi favorito: "Denso rubor de demente". Quizá se oculte ahí la respuesta. O quizá se oculte en el marketing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Edit: me corrijo: he buscado un poco más y alguna cosa sí sale por ahí. Al parecer los pocos que se dedican a comentarle le odian. En fin.]&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-628035579488737311?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/628035579488737311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=628035579488737311&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/628035579488737311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/628035579488737311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/juan-jose-millas-el-desorden-de-tu.html' title='Juan José Millás - El desorden de tu nombre'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjZn2wieudI/AAAAAAAAAIg/naYyGX37CrU/s72-c/p4_download.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-2629721416243716132</id><published>2009-06-13T03:29:00.010+02:00</published><updated>2009-06-13T04:48:30.284+02:00</updated><title type='text'>Luis Goytisolo - Las afueras</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjMPP4fMEgI/AAAAAAAAAIQ/ovxfF8jeOZ8/s1600-h/6a00d83453006f69e200e54f88281b8834-800wi.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 149px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjMPP4fMEgI/AAAAAAAAAIQ/ovxfF8jeOZ8/s400/6a00d83453006f69e200e54f88281b8834-800wi.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346633948154565122" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llevo ocho horas soportando en la medida de lo posible sus condenados pedidos. Sus "con descafeinado, descafeinado de máquina, con sacarina, con hielo, no, mejor un té", sus "vuelta y vuelta" a la hora de pedir un bocadillo de lomo, sus "Lo que vosotros tenéis es Guiness normal o Guiness draught?" acompañados de una caudalosa explicación sobre la diferencia entre ambos productos. Soy camarero. ¿Cree acaso este buen hombre que me interesa lo más mínimo su explicación de los cojones en medio de la batahola de las nueve? "Nunca te acostarás sin saber algo nuevo", concluye el tipo de la Guiness, ufano y satisfecho por su lección magistral acerca de la diferencia entre ambos tipos de Guiness. Sopeso la posibilidad de traerle una Franciskaner, que vienen embotelladas en enormes recipientes con forma de basto, y explicarle cuál es la diferencia entre servir un producto y aporrear a un cliente con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al sonar una ficticia campana de final de round, pido permiso para ir al servicio. Salgo del restaurante, me introduzco por el corredor que lleva a los urinarios y avanzo golpeando los talones como pisando criaturas repulsivas, me desahogo forzando mis cañerías internas de igual manera que vacío con prisas una lata de refresco: comprimiéndola hasta que el líquido del interior brota como espuma. Luego vuelvo corriendo por el pasillo, pero antes de alcanzar el área principal de pequeños negocios, atravieso una puerta de emergencia y salgo a una zona abierta. Me siento en las escaleras, me enciendo un cigarrillo, miro mi reloj de pulsera y voy contando el breve tiempo de que dispongo.&lt;br /&gt;No puedo fumar, no se me permite fumar, y por tanto, a efectos oficiales, ahora no estoy fumando, estoy meando.&lt;br /&gt;Puedo tardar en "mear" aún unos minutos, claro, pero no demasiados, así que miro las manecillas del reloj dando vueltas, alimentando en mí una deformación profesional que consiste en acostumbrarme a fumar los cigarrillos en dos minutos exactos. Es como la primera vez de casi cualquier cosa: que cuesta y te remueve las tripas, pero luego el cuerpo se hace a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este centro comercial no hay un famoso al día.&lt;br /&gt;El anterior centro comercial en el que trabajaba era como un cóctel de falso glamour, cada día un cliente se parecía a alguien, y yo podía observar lo mucho que se asemejaban a Kyle McLahlan o a Pete Postlethwaite, me maravillaba ante la cantidad de gente que se parece a otra gente en el mundo y lo mucho que sus parecidos físicos provocaban parecidos en sus gestos y en sus andares y probablemente en su manera de ser. Seguro que la gente que se parece físicamente piensa igual, bizquea igual, babea y caga de la misma manera.&lt;br /&gt;Aquí, en cambio, mi rincón de fumar no es en un bonito patio espigado de macetas. Es una escalera roñosa, cuyo único espectáculo abierto a mis ojos es un ventilador que gotea en su caja metálica, y una señal de salida de emergencia claveteada contra una pared sin pintura ni revoque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Las afueras&lt;/span&gt; es la primera novela de Luis Goytisolo.&lt;br /&gt;Son algo así como historias sueltas en la posguerra, pero relacionadas.&lt;br /&gt;La relación entre ellas no me ha quedado del todo clara, imagino que por el hecho de que he dejado de leerlo a la mitad.&lt;br /&gt;La primera parte trataba sobre un señorito que vuelve a su masía del pueblo y se reencuentra con los proletarios con los que se llevaba bien de niño. Se menciona una posible lucha obrera, y se rechaza de inmediato la propuesta. Se menciona el pasado. El señorito recuerda mucho y con ternura su pasado. Todo me parece aburrido.&lt;br /&gt;La segunda parte trata sobre dos abuelos que crían a su nieto. Los abuelos se odian y conspiran el uno contra el otro por el amor del chaval. La abuela habla con el niño y le dice: tu abuelo es un patán y un mentiroso y quiere ponerte contra mí. El abuelo le dice: tu abuela es una arpía y una calumniadora y quiere ponerte contra mí.&lt;br /&gt;Al final, los dos abuelos lanzan sendos monólogos sobre sentirse tristes y fracasados y doloridos por sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Goytisolo es insoportable, tedioso, plúmbeo, y no seguiré leyéndole.&lt;br /&gt;Por tanto, no sé del todo de qué trata &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las Afueras&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Así que me lo puedo &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;inventar&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjMPlSOLYvI/AAAAAAAAAIY/D9cBMyz2q4c/s1600-h/josebaelorzaescape.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 369px; height: 314px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjMPlSOLYvI/AAAAAAAAAIY/D9cBMyz2q4c/s400/josebaelorzaescape.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346634315839791858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las Afueras&lt;/span&gt; trata sobre el deseo de irse.&lt;br /&gt;¿De dónde?&lt;br /&gt;El señorito escapa de la vida de la ciudad al pueblo, principalmente, porque en la ciudad creyó que encontraría el futuro, y sólo encontró el mismo presente, pero con otra cara. Al volver al pueblo, cree que volverá al estado anterior, que despreció injustamente sólo dándose cuenta ahora; cree que podrá reencontrarse con aquello que dejó atrás, pero eso es imposible: porque el presente no discurre en línea discontinua al pasado o al futuro. En el presente está el pasado y está el futuro, el origen y el final, y cuando el presente se ensucia, tu pasado se salpica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso ahora recuerdo felizmente mi rincón de fumar del anterior centro comercial, y sus falsos retratos de famosos, y su ambiente cálido y limpio en general, los recuerdo como los recuerdo porque ahora tengo una escalera mohosa.&lt;br /&gt;Por eso a medida que pasa el tiempo el futuro se emborrona, porque cuando estás en la ola, todo tu futuro es una corriente que cruzas al vuelo, y en cambio, cuando tu presente es un nadar a contracorriente para evitar embestir la rompiente en la costa, tu futuro no son otra cosa que esas rocas que te esperan impacientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El futuro cambia a cada momento.&lt;br /&gt;Yo una vez tuve un único futuro engalanado de estrellas, y ahora tengo varios futuros, a cada cual peor que el anterior, a cada cual más convincente, porque si de algo sirve crecer es para comprender la diversidad, comprender que ese único camino que creías tener para llegar hasta tu objetivo no existe, que el camino sólo se bifurca.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sigo fumando y las manecillas siguen girando. Diez segundos, dos caladas, veinte segundos, cuatro caladas. Mi cabeza empieza a sufrir un palpitar inquietante, como un redoble incipiente de timbales. Observo a intervalos ese rótulo glauco e hipnótico de la salida de emergencia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Los ancianos del segundo relato también quieren irse.&lt;br /&gt;¿De dónde?&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ellos hicieron elecciones, y en el ocaso, se arrepienten, y la única forma de manifestar su arrepentimiento, su culpa por los caminos que eligieron, es a través del odio hacia ese camino, en este caso, su pareja, la personificación de ese desvío que tomaron.&lt;br /&gt;Tomamos elecciones, elegimos caminos, creemos equivocarnos y odiamos el haber tomado el camino en vez de seguir mirando hacia delante, en vez de esperar nuevos desvíos que nos devuelvan a la ruta, creemos a veces que la única forma de escapar al presente es odiar el pasado, como los ancianos, o mitificarlo, como el señorito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando de hecho no hay pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro la salida de emergencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las afueras&lt;/span&gt;, esta ecuménica y magna obra de Luis Goytisolo que no me he leído, trata sobre algo fundamental: el deseo de irse de ti mismo, regresar a las afueras de tu vida, es decir, a tu pasado, o al futuro que en su momento querías.&lt;br /&gt;A veces quiero irme, usar esa salida de emergencia y volver atrás y cambiar las cosas y vivir mi auténtica vida, es decir, la vida que no tuve, lo cual es un despropósito, porque esa otra vida no existe.&lt;br /&gt;El pasado lo pone uno casi tanto como pone el presente, pero señalar y mirar un supuesto pasado inmutable es lo más cerca que estamos de no tomar nuevas elecciones, y al correr de los años, uno cada vez quiere elegir menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay otra salida de emergencia que la que tienes delante. No hay afueras en otro sitio. Las afueras son aquí. Y si no te gustan, invéntatelas. Como a los libros.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-2629721416243716132?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/2629721416243716132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=2629721416243716132&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2629721416243716132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2629721416243716132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/luis-goytisolo-las-afueras.html' title='Luis Goytisolo - Las afueras'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjMPP4fMEgI/AAAAAAAAAIQ/ovxfF8jeOZ8/s72-c/6a00d83453006f69e200e54f88281b8834-800wi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-876889019291780964</id><published>2009-06-13T02:51:00.005+02:00</published><updated>2009-06-13T03:23:30.166+02:00</updated><title type='text'>Elfriede Jelinek - La pianista</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjL_FWut8EI/AAAAAAAAAIA/PU2EyQ_jR0E/s1600-h/3112085403_13bac4d797.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 226px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjL_FWut8EI/AAAAAAAAAIA/PU2EyQ_jR0E/s320/3112085403_13bac4d797.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346616175108157506" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Quien busca, encuentra aquellas cosas desagradables que en secreto espera encontrar.&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ok, Jelinek es la ostia. Es mi nueva musa, mi diosa sadomaso, mi pavor nocturno.&lt;br /&gt;Ahora, cuando me quedo estudiando hasta tarde o tan simplemente mirando el techo baldado en el sofá, un sonido, cualquier sonido, me pone los pelos como esquirlas: Jelinek viene a por mí. Viene con una polla de madera a metérmela en el culo o algo. No sé. Quizá viene a pedirme que yo le meta a ella una polla de madera mal pulida, erizada de virutas, instrumento de tortura y, para algunos, de placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Houellebeq? Bah.&lt;br /&gt;Easton Ellis? Psé.&lt;br /&gt;Sade? Jajaja.&lt;br /&gt;Jelinek.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recuerdo la película de Haneke. Incluso creo que la menciono en algún post antiguo. Esperaba desmayarme durante el visionado, pero luego no me desmayé en absoluto, aunque sí me tensó las extremidades, todas menos una. La película, junto al libro, se queda corta. Y eso que sucede lo mismo. Y eso que la película es igualmente una salvajada. Pero es que esta novela, joder. Jelinek no sólo narra algo fascinante por su monstruosidad y su obsesión por la destrucción, Jelinek no &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cuenta&lt;/span&gt;, Jelinek &lt;span style="font-style: italic;"&gt;disecciona&lt;/span&gt;, hace una autopsia, se pone a mear en medio de una transfusión.&lt;br /&gt;Y toda esa herencia Bernhard, genial.&lt;br /&gt;Y todo ese cinismo, brillante.&lt;br /&gt;Y esa manera de ver el mundo, cancerígena.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;---&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;En términos generales, proviene de una familia donde todos son postes aislados en el paisaje.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Son pocos. Se reproducen con lentitud y mesura (...). Tan pronto se introduce un nuevo pariente en esta familia, es rechazado y expulsado. Se rompe toda relación con él apenas queda en evidencia -como ya era de esperar- que es inútil e incapaz.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La ignorancia de estos borregos que sólo saben balar merece su desprecio y de este modo los castiga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por instinto, todo niño tiende hacia la suciedad y los excrementos, por eso hay que corregirlo.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Qué otra alternativa tiene que dedicarse a la docencia. Un trago amargo para el concertista, que de pronto vuelve a encontrarse frente a novatos balbuceantes y estudiantes de cursos superiores carentes de alma. Los conservatorios, las escuelas de música y el ámbito de la docencia privada deben soportar pacientemente mucho de lo que en verdad debería ir a parar a un basurero (...). Como en los viejos tiempos, muchos individuos jóvenes son empujados hacia el arte, la mayoría de ellos por sus padres, porque estos no tienen ni la más remota idea de lo que es el arte, como mucho saben que existe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Schubert y las mujeres. Un triste capítulo en la revista pornográfica del arte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;----&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La pianista&lt;/span&gt;, por cierto, trata sobre el amor, es decir, que trata sobre el odio, es decir, que trata sobre la posesión, es decir, que trata sobre el poder.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-876889019291780964?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/876889019291780964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=876889019291780964&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/876889019291780964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/876889019291780964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/elfriede-jelinek-la-pianista.html' title='Elfriede Jelinek - La pianista'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjL_FWut8EI/AAAAAAAAAIA/PU2EyQ_jR0E/s72-c/3112085403_13bac4d797.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-2561167780279229633</id><published>2009-06-11T01:28:00.003+02:00</published><updated>2009-06-11T02:12:43.644+02:00</updated><title type='text'>Manuel Puig - El beso de la mujer araña</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjBLosXyvmI/AAAAAAAAAH4/cWM2sZ-cS14/s1600-h/briony_ridley_01.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 257px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjBLosXyvmI/AAAAAAAAAH4/cWM2sZ-cS14/s320/briony_ridley_01.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345855920166583906" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;He decidido que este mes haré una entrada por cada libro que me lea.&lt;br /&gt;¿Por qué?&lt;br /&gt;Porque me da la gana, que es el motivo porque el que llevo a cabo todos mis absurdos planes en esta vida.&lt;br /&gt;Porque mis planes son siempre un arranque sin sentido, y luego se convierten en una obsesión que debo proseguir hasta el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tac tac tac, hace mi bolígrafo, marcando un solo de batería contra la tabla de madera revestida. Me doy la vuelta y observo un montón informe de rostros. Hablan entre sí y se preguntan cómo será el examen. La sala es amplia, desaprovechadamente amplia, de tantas sillas sólo están ocupadas la mitad.&lt;br /&gt;Un señor compañero de clase y una señorita compañera de clase comentan a Stieg Larsson. Charlan sobre su éxito, sobre por qué triunfa, sobre si está bien o está mal. Luego se preguntan mutuamente: "¿lo has leído?" y se responden: no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entra el profesor, con aceleración asmática y ganas de liquidar el trámite. Me pide que reparta los folios. Me pongo en pie y voy repartiéndolos, uno a uno. Todos me miran y esperan su folio. Al cabo de unos minutos, sobrepasado por tanta responsabilidad no deseada, le entrego la montaña de folios a una chica que me mira sorprendida, y le digo: id pasándooslos.&lt;br /&gt;Me hacen caso y se van pasando los folios. Regreso a mi asiento. Yo no tengo folio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel Puig, en los folios, suele ocupar poco espacio. Es un hermanito pequeño de los literatos argentinos.&lt;br /&gt;No enflorece el idioma. Su tema no es la Literatura en mayúsculas, sino el contar historias.&lt;br /&gt;Dos presos. Uno gay. Otro anarca. El gay le cuenta películas, películas de hollywood, películas de hollywood &lt;span style="font-style: italic;"&gt;comerciales y horteras&lt;/span&gt;, de mirada desaprensiva entre nouvellevaguistas.&lt;br /&gt;Toda la novela es un diálogo. No hay narrador, y por tanto no hay descripción más allá de la caracterización que los personajes hacen de sí mismos a través de sus principios y valores.&lt;br /&gt;Aparte, hay un montón de notas al pie sobre estudios acerca de la sexualidad y la homosexualidad, que, la verdad, bien podría haber quitado de ahí Puig, porque no sirven para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empieza el examen. El examen es: hablar de la guerra civil y novelas españolas, y comentar un cuento.&lt;br /&gt;Leo el cuento.&lt;br /&gt;El cuento es una mierda. Ganó un premio.&lt;br /&gt;El cuento es una revisión moderna de Caronte, una metáfora sobre el ciclo vida-muerte: un hombre espera al autobús. Se aferra a una moneda (remisión al mito), se la da al señor autobusero. Llegan unos niños, también con monedas y también se suben al autobús, donde todos están tristes. La conclusión efectista es: "En este autobús, los niños no cantan".&lt;br /&gt;Menuda mierda.&lt;br /&gt;Mientras voy vendiendo mis valores a cambio del aprobado: "(...) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;metáfora sobre el eterno círculo vida-muerte&lt;/span&gt; (...) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mito de Caronte&lt;/span&gt; (...) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;evolución tonal&lt;/span&gt; (...) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;los niños están muertos, o los niños vienen de estar trabajando, igual que el hombre taciturno bajo la marquesina&lt;/span&gt; (...) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;en cualquier caso "no cantan", porque están muertos, y la muerte de los niños es terrible&lt;/span&gt; (...)&lt;br /&gt;Pero lo más terrible es que yo diga eso, pienso.&lt;br /&gt;Esto es estudiar.&lt;br /&gt;Esto es una carrera: aprender a decir "la muerte de los niños es terrible" y asentir con aspecto devastado.&lt;br /&gt;Mi carrera es ridícula.&lt;br /&gt;Mi carrera consiste en decir que me parece ingenioso, literario y magnífico que un individuo revisione un mito griego, me lo cuente en pocas líneas, me venga a contar que la muerte de los niños es terrible, y gane dinero y publicación a cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel Puig, de revisionar, revisiona el presente.&lt;br /&gt;Al contar falsas películas con modelo hollywoodiense, no nos habla de las películas: nos habla de sus personajes. Sus caracteres se forman a partir de sus referencias y de su manera de entenderlas. Lo que la mujer araña, Molina, el gay, ve de especial en las películas que cuenta es lo que nos permite entender quién es Molina. Lo que responde el anarca es lo que nos hace ver quién es él. Y lo que van viendo mutuamente el uno del otro es lo que nos permite entender su evolución y su relación.&lt;br /&gt;Todo son diálogos.&lt;br /&gt;No hay alarde.&lt;br /&gt;No hay: miradme jugar con el lenguaje. Miradme rompiendo los paramentos de este arte anquilosado. Lo que sí hay es: quiero contar una historia. Y sé contarla sin creerme un dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estudiar es que intenten modularme para que entienda quiénes rompieron los paramentos.&lt;br /&gt;Estudiar es que intenten modularme para que el cuento del autobusero me parezca literatura.&lt;br /&gt;Estudiar es que intenten modularme para que un montón de cosas me parezcan literatura, gran literatura, grandes verdades, grandes mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borges y Cortázar, por ejemplo, uno oye hablar de ellos desde el instituto. Si te da por tener estudios literarios, te los van a encajonar a pedradas. Borges. ¡Borges! ¡Jorge Luis! ¡Ficciones! ¡Jorge! ¡Borges! ¡Borges! Borgesiano! Borgiástico! ¡Borgasmo!&lt;br /&gt;Y con Cortázar, que si la puta Maga y su mierda desordenada.&lt;br /&gt;Estoy hasta los cojones.&lt;br /&gt;Hasta los cojones de las revisiones de los mitos, hasta los cojones de Grecia en general, de Troya y su guerra y Aquiles y Ulises y Zeus y toda la caterva de obsesos sexuales del Olimpo. Estoy hasta los cojones de los popes.&lt;br /&gt;A Manuel Puig no te lo meten por las orejas a pedradas. Y quizá deberían. Porque si Borges y Cortázar enseñan lo que es el idioma, Manuel Puig enseña lo que es el narrar.&lt;br /&gt;Enseña que a veces, para narrar, no hace falta señalar al narrador. Y si no señalas al narrador, no señalas al autor. Y si no señalas al autor, sólo queda algo por señalar: lo que cuentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo del examen el primero. Siempre acabo los exámenes el primero, dilato el tiempo releyendo, corrigiendo alguna coma, esperando a que alguien se yerga primero, pero todos están ocupados escribiendo lo terrible que es la muerte de los niños y lo ingenioso que es revisionar a Caronte. Así que dejo mis mentiras transcritas en folio, dejo mis principios pisoteados encima de la mesa y me marcho enfurecido a terminar a Puig, más ingenuo, más auténtico, más literario que toda esta condenada universidad.&lt;br /&gt;Y pienso que mi carrera es otro de mis planes cualquiera.&lt;br /&gt;Porque ya no sigo en el tranvía por amor. Sigo por obsesión, porque un día tomé el tranvía y no soy de los que se bajan a la mitad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-2561167780279229633?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/2561167780279229633/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=2561167780279229633&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2561167780279229633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2561167780279229633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/manuel-puig-el-beso-de-la-mujer-arana.html' title='Manuel Puig - El beso de la mujer araña'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjBLosXyvmI/AAAAAAAAAH4/cWM2sZ-cS14/s72-c/briony_ridley_01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-6207763194553226449</id><published>2009-06-11T00:34:00.007+02:00</published><updated>2009-06-11T02:22:35.787+02:00</updated><title type='text'>Ernest Hemingway - Fiesta</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjA_kfkAEXI/AAAAAAAAAHw/Rm6XTFaxOhQ/s1600-h/ali.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 266px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjA_kfkAEXI/AAAAAAAAAHw/Rm6XTFaxOhQ/s320/ali.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345842653869117810" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de darme un par de breves indicaciones acerca de las tareas especiales del día, la subencargada se marcha y quedo a cargo del restaurante. Ahora mismo podría colgar un rótulo  que dijese a tinta: "por favor, no olviden pagar" e irme a casa. También podría decirles: "el cambio está en la caja". Y también "Recuerden que deben preparar sandwiches mixtos para mañana". En vez de eso me comporto como un empleado medianamente responsable, y me quedo en el local, encerrado en el cuartito trastero, fumando un cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La salita, habitualmente utilizada para ostentar en la pared el horario, y para otras tareas administrativas en las que aún no he sido iniciado, parece un campo de batalla, producto de las pilas de cajas que nadie ha ordenado, municiones para las cámaras de bebida y las neveras de comida. Balas de producto. Sabían que venía yo. Por eso no las han ordenado. Porque las ordena F. Me cago en sus madres. Las voy a ordenar mientras me fumo un cigarrillo, jodeos desgraciados!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras calculo proporciones de espacio en las estanterías, desplazamientos posibles de cartones para un mayor aprovechamiento del espacio (aquí mi experiencia en el Tetris se torna fundamental, y dicen que los videojuegos han atrofiado esta generación), me asomo un instante a una mesa pequeña en la que reposan unos papeles y veo un currículum. El currículum es de un italiano. Se ordena así: primero la foto. Luego los datos personales. Luego la experiencia profesional. A modo de apéndice, otro folio en el que figuran sus estudios (literarios) y sus capacidades, entre las que se cuentan: "capacidad de vivir en medios multiculturales" (¿?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fiesta&lt;/span&gt; es la primera novela de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Hemingway &lt;/span&gt;(oh! Hemingway, figura portentosa de la magna literatura, oh, premio Pulitzer, oh, adalid de la voz de la estepa nortemaericana!). En la novela, un yanqui y sus amigos primero están en París y se van de fiesta y el prota es periodista y se pasa el tiempo yéndose del curro a tomarse cafés pero dice que es pobre. Luego, en la novela, el yanqui y sus amigos se van a España de viaje y primero pescan y dicen qué pobres somos y no pasa gran cosa. Hay una chica. Todos se la quieren tirar. Ella se los tira a todos, de uno en uno, va picoteando, va rompiendo sus corazones de tíos duros norteamericanos, lo hace incluso en su cara. Primero está con el pintor. Luego con el ex-boxeador. Después vuelve con el pintor. El ex-boxeador y el pintor tienen continuas peleas fundamentadas en el hecho de que el ex-boxeador quiere volver a tirarse a la chica y esto al pintor no le satisface. Luego ambos se quedan sin chica, porque después de estar pescando, se van todos a Pamplona, ven los encierros, ven las corridas, y la chica se enamora de un torero. El prota, que también está enamorado de ella, no se pelea con nadie y deja que todos los demás se la vayan follando de uno en uno. Él sólo piensa en pescar y en los toros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una primera novela es como un currículum. Aparece un nuevo autor y dice: hola, aquí estoy yo, quiero escribir, sé escribir así y asá, antes de esta publicación he escrito poco o he escrito mucho, he leído tanto y me interesa cuál, he visto esto, he vivido aquí, hablo español, hablo francés, hablo guaraní, he vivido en medios multiculturales (¿?). Luego, en las siguientes novelas, el orden ya cambia, igual que en los currículums: probablemente hace años los estudios literarios de Giorgio ocupaban un espacio más privilegiado en su organización curricular. Ahora los estudios van al final, lo que va primero es lo que ha hecho. Igual que en los libros. En las primeras novelas cuenta más aquello de lo que eres capaz de hacer en un futuro, y en las sucesivas, aquello que ya has hecho. Una vez te han publicado, cualquier libro viene auspiciado por los que has publicado antes, lo cual puede ayudarte o perjudicarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los currículums, por cierto, todos mienten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fiesta &lt;/span&gt;es aburrida. Todo lo que no sean los deslices folletinescos de los protas, jugando a ver quién se folla a la chica, es un coñazo. Montones de página sobre los putos toros. Imagino que todo esto a los yanquis les debía de fascinar. (Joder España, qué país tan particular, matan animales y lo llaman magia). La verdad es que Ernesto habla bien de España, defiende el toreo, los toreros son como gente muy elevada y mística, los amantes del toreo (como él), no es ya que sean elevados y místicos, es que son la máxima expresión del sentimiento poético. Cuenta Ernesto, por ejemplo, que en un momento se encuentra con otro amante de los toros (el dueño del hotel), y explica que hay entre ellos un vínculo especial, porque ambos aman los toros, ambos son &lt;span style="font-style: italic;"&gt;aficionados&lt;/span&gt;, y se miran de forma especial y se respetan. Se entienden, están por encima de los demás porque ellos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;saben&lt;/span&gt;. Qué saben, es algo que no se explica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El mundo es un buen lugar para ir de compras.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Juan Potorro (perdón, Juan Villoro) en el prefacio, que Hemingway aprendió bien con los rusos, mucho Turguenev y Chéjov, aprendió que para expresar el enfado del personaje, era mejor decir "el agua está turbia y sucia" que "Paco está enfadado".&lt;br /&gt;El siguiente paso sería Carver, que para expresar que Paco está enfadado dice: "Paco levanta la piedra. Luego la sacude contra el cráneo de María".&lt;br /&gt;En fin, rusos, decía.&lt;br /&gt;Ernesto, en efecto, nunca nos desvela nada que esté en la cabeza de sus personajes. Se mueven de aquí para allá, hablan de tonterías, de pronto uno llora, el prota le ignora. Hay una voluntad, casi obsesiva, por el "no contar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando no se cuenta, uno siempre se pregunta sobre qué es lo que no se cuenta.&lt;br /&gt;Todo lo que cuenta es soporífero, quizá porque no tiene nada que contar, quizá porque por eso forma parte de esa cacareada "generación perdida" que anuncia la cita de Gertrude Stein al inicio.&lt;br /&gt;El prota no piensa, no actúa, es un coñazo porque no es más que un secuaz de sus amigos. Les invita a venirse a Pamplona, les invita a pescar, ayuda a su amiga a ligarse al torero.&lt;br /&gt;Es un motor sin carburante, porque sólo arranca, pero luego apenas conduce.&lt;br /&gt;El prota es impotente.&lt;br /&gt;Su impotencia sexual se traduce en impotencia vital: ante el no poder meterla, sólo le queda mirar cómo la meten los demás.&lt;br /&gt;Eso que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no cuenta&lt;/span&gt; Ernesto es que cuando te quitan la vida (en este caso quien se la quita es la guerra), el único camino que te queda por delante es el de la vida de los demás. Y eso es brutal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta cómico que el día en que la vida de Giorgio pegue un giro y se dedique a un trabajo más literario, en caso de que tal día llegue, probablemente sus estudios literarios vuelvan a encabezar su currículum. Resulta cómico, y resulta triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemingway no dice nada, lo dice su silencio, aunque lo dice mal, porque hastía.&lt;br /&gt;Pero como primera novela, como proclamación y declaración de principios, va cojonudamente encaminada: Ernesto sabe a dónde va. Otra cosa es que lo consiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra Faulkner o Dos Passos, todo sea dicho, este yanqui endiosado, campechano y boxeador, no aguanta ni dos rounds.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-6207763194553226449?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/6207763194553226449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=6207763194553226449&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6207763194553226449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6207763194553226449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/ernest-hemingway-fiesta.html' title='Ernest Hemingway - Fiesta'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SjA_kfkAEXI/AAAAAAAAAHw/Rm6XTFaxOhQ/s72-c/ali.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-7343220627985864085</id><published>2009-06-07T01:34:00.006+02:00</published><updated>2009-06-07T03:11:23.669+02:00</updated><title type='text'>Thomas Bernhard - Tala</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SisTiws_ldI/AAAAAAAAAHo/fUvGKP-gfeA/s1600-h/3371375516_9e9e412464_o.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 242px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SisTiws_ldI/AAAAAAAAAHo/fUvGKP-gfeA/s320/3371375516_9e9e412464_o.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344386870715323858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi vida se mueve últimamente entre apenas dos ámbitos, que no dos pasiones: un trabajo y unos estudios. Salgo del trabajo, con tres horas libres antes de regresar, un número de horas lo suficientemente absurdo como para no plantearme el volver a casa, ya que, de hacerlo así, lo único que podría hacer en casa sería intentar dormir durante cuarenta y cinco minutos y dormir de veras unos cuarenta y cinco minutos. No me quejo, porque si sólo tengo tres horas es porque acepté reemplazar dos horas a un compañero. Esto no lo he hecho por ningún tipo de sentimiento samaritano, sino megalómano. Mi eje vital es: nunca decir no a más trabajo. Di No a muchas cosas, a todo lo que puedas, di No al Si y al No, pero nunca digas No a más actividad, porque siempre hay tiempo para todo, siempre hay tiempo de sobra para estudiar y trabajar y leer y dormir y follar y comer y mirar la pared, el tiempo no te traiciona jamás, tú lo traicionas a él, así que intenta evitar clavarle el puñal. La megalomanía, entonces, está en ese: dos horas más? pues dos horas más, yo puedo con todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas dos horas de más se me hacen eternas y a los diez minutos de transcurridas esas dos horas ya estaba mentando a la madre de mi compañero y a mis estúpidas e hinchadas pelotas por colocarme en este paréntesis de vida. Al terminar, salgo hastiado, mi cuerpo creyendo que va de camino al descanso pero sabiendo yo la verdad: que sólo tengo tres horas y luego tengo que volver para rematar la faena. Tres horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandono el centro comercial, cruzo la mitad de la avenida, que está hendida por una franja peatonal decorada con arcos modernistas de curvas sinuosas, bancos de madera chapados a la antigua, falsamente rústicos, ciertamente kitsch y en general cómodos como para terminar de comerse en ellos la hamburguesa pero no como para reposar el culo en ellos toda la tarde. Así que digerido el plástico de revestimiento cárnico, prosigo camino y alcanzo una cafetería. Entre servir y servir café, me voy a un local donde me sirvan café a mí. Así de triste es todo, así de desolador, sí, uno se dedica a atender a los demás con el único fin de disponer de poder económico como para ser a su vez atendido por otros, por el dependiente que te vende la ropa, por el camarero que te trae la comida, como por la cajera que desliza tus compras en el supermercado. Y a cambio, para poder hacer todo eso, has de esperar tras un mostrador a que un imbécil elija el chal para su suegra, a que un idiota elija si un frankfurt solo o un frankfurt con queso, a que un gilipollas acumule sus compras en el extremo final de tu cinta deslizante sin ser capaz de abrir su bolsa de plástico mientras a sus espaldas se apelotonan los nuevos clientes. Cuando trabajamos, debemos lidiar con espejos de nosotros mismos, siempre con el mismo propósito: que luego todos ellos acepten lidiar con nosotros. Sólo unos pocos se libran. Unos que están por encima, que sólo miran las calvas o las pelambres de los inferiores, y esos no tienen más que lidiar contra su carencia de sentimiento de lucha, ya sabéis, esos absurdos felices de arriba, con sus sonrisas y sus propinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento en una silla de aluminio y espero a que venga mi nueva esclava, una gordita sudamericana, muy sonriente, muy patizamba, muy servicial. Le reclamo un café a mi sierva, y ella se pliega a mis designios. Pienso en pedirle otras cosas, a ver hasta dónde se pliega. Recuerdo entonces una frase de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El Jarama&lt;/span&gt;: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;-No falla&lt;/span&gt;, dice Lucio, el filósofo de la novela, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;es lo primero que se les ocurre a todos los que hablan de la buena vida: que venga un tío a limpiarles los zapatos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Con mi café en la mesa y una pierna alzada sobre la otra, intento estudiar un rato, me aburro y decido dejarlo todo por Bernhard. Abro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Tala &lt;/span&gt;y sigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SisTDoMiHSI/AAAAAAAAAHg/Na_Fe9wm0E4/s1600-h/3463192692_767f95fb9d_o.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 280px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SisTDoMiHSI/AAAAAAAAAHg/Na_Fe9wm0E4/s320/3463192692_767f95fb9d_o.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344386335855746338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Tras mi última entrada, ya ha quedado claro que este blog no trata sobre el amor a la literatura. Trata sobre el amor al sexo.&lt;br /&gt;Los autores que te apasionan tienen algo igualmente relacionado con el coito: que una vez leídos, los quieres leer más, quieres leerlos hasta exprimirlos, quieres leer cada maldita letra vertida por esa mente ejemplar que te hizo sentir más frenético, más mejor y sobre todo, más inteligente (a fin de cuentas esto último es lo que a uno más le hace disfrutar del leer, que cogemos un libro y nos creemos muy listos por hacerlo, lo leemos y nos creemos más listos todavía, y si llegamos a entender dos frases, entonces ya nos creemos unos putos genios, "si lo entiendo, es que puedo pensarlo", blasonamos, como buenos lectores ignaros).&lt;br /&gt;A los buenos autores me gusta disfrutarlos por cuentagotas, intercalarlos con otros libros, porque yo sé cómo soy: que yo me canso de todo, y para no cansarme tengo que hacerlo durar, darle valor, recordarlo y no únicamente vivirlo, porque el recuerdo dimensiona las cosas y les da un valor, a veces bueno y a veces malo, lo mismo da, darle un valor, bueno o malo, es al fin y al cabo lo mínimo que todo libro digno que hayamos leído se merece, nos haya gustado o no, lo hayamos dejado a la mitad o no, porque los libros vilipendiados no mueren, los únicos libros que mueren son los que no dejan rastro alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creo que todos los libros de Bernhard son el mismo libro, con el mismo pensar, la misma diana para su proyectil de rabia, el mismo prota, el mismo despeñarse, pero mientras que lo mismo, en otros, me irrita, en Bernhard me vuelve loco. La contraportada dice: "demoledora invectiva contra el mundo artístico de Viena y, al mismo tiempo, un análisis de la extraordinaria complejidad que caracteriza las relaciones y los seres humanos (bla bla bla) (...), inconfundible estilo (...) el narrador, invitado a una cena de unos viejos amigos (...) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;observador implacable&lt;/span&gt; (...) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;vaivén jalonado de diatribas y reflexiones&lt;/span&gt; (...) reconocimiento &lt;span style="font-style: italic;"&gt;irritado y profundo de la infelicidad&lt;/span&gt;, de la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;esterilidad del esfuerzo&lt;/span&gt; y de la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;desesperanza&lt;/span&gt;." Vamos, que tras leerlo digo: esto podría ser cualquiera de las novelas de Bernhard. Y luego babeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;qué tienen que decir unos jóvenes escritores, pensaba, que se figuran que se lo saben todo y que, sin embargo, sólo son capaces de encontrarlo todo ridículo, sin poder fundamentar por qué es ridículo. A eso llegarán sólo mucho más tarde, pensaba; al principio lo encuentran todo ridículo, sin saber por qué, son así, y sólo luego saben por qué, pero no lo dicen ya, porque no tienen ya ningún motivo para ello. &lt;/span&gt;(...) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sólo tienen esa risa y toda la catástrofe de la vida por delante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Siempre ha sido moderno decir que los viejos deben hablar con los jóvenes, porque los jóvenes tenían muchas cosas que decir a los viejos, pero en realidad ocurre lo contrario: los jóvenes no tienen absolutamente nada que decir a los viejos. Lógicamente, los viejos tendrían algo que decir a los jóvenes, pero la verdad es que los jóvenes no comprenden lo que los viejos les dicen, porque no pueden comprenderlo en absoluto, y por eso tampoco quieren comprenderlo en absoluto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Qué impresión más deprimente me hizo el entierro de Kilb, ya sólo por esa razón, pensaba en mi sillón de orejas observando precisamente a esas personas, no tanto el hecho de que enterraran a Joana me deprimió en Kilb, sino más aún el hecho de que, tras el ataúd de Joana, no fueran más que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;cadáveres &lt;/span&gt;artísticos, nada más que fracasados, fracasados en Viena, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;cadáveres &lt;/span&gt;artísticos &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;vivientes&lt;/span&gt;, escritores, pintores, actores, bailarines y su séquito, como &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;cadáveres vivientes&lt;/span&gt;, como &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;cadáveres artísticos vivientes&lt;/span&gt;, todavía &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;vivientes&lt;/span&gt;, y por añadidura maltratados hasta el ridículo, de la forma más lamentable, por una lluvia que caía sin pausa a torrentes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SisSu2Ne5HI/AAAAAAAAAHY/88pKs_DfAJo/s1600-h/zach_gold_01.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 222px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SisSu2Ne5HI/AAAAAAAAAHY/88pKs_DfAJo/s320/zach_gold_01.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344385978840573042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y cuando le leo, arrobada, imparablemente, siento pedradas por todos lados, siento y pienso muchas cosas pero lo cierto es que me envaro la mente hasta que se esté quieta y atenta, porque si algo consigue Bernhard es &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;callarte la boca&lt;/span&gt;, eso es algo que Thomas consigue siempre, callarte la boca en vez de hacer que hables trivialmente sobre tal cosa o tal otra, Bernhard te cose la boca y una vez te ha callado la boca te conduce por un camino que te la mantiene cerrada, te da cada vez más argumentos para seguir callado, para callarte para siempre, hasta que súbitamente, en mitad de tanta desolación y de tanta tristeza y destripamiento de la corrupción, brota algo, un titilante anverso de luz, tan pequeña, tan enflaquecida, tan irrisoria, que aislada entre tanta negrura y odio y depresión, restalla y te ciega. Y eso es Bernhard: esa pequeña luz en lo negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino la novela, ya no hay tiempo para estudiar, pero qué me importa eso ahora. Tala no es quizá, de todas maneras, la novela de Bernhard que más me haya fulminado, pero no puedo más que marcharme de la cafetería atacado y reflexivo aunque extrañamente convencido de una mínima esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, tras esas tres horas de agobio, en la que, entre otros episodios, una compañera de trabajo de cincuenta años me regala dos limones y me propone que me restriege con ellos las axilas porque al parecer apesto, lo cual me parece grotesco y ridículo y totalmente coherente con mi vida, al llegar a casa, decido no leer otro libro de Bernhard, sino seguir reservándolo, reservarlo siempre. Empiezo a leer otro, uno que me consuma menos, sobre el que pueda gritar más y no soportar tanto grito. Termino un libro y ya estoy empezando otro. El sexo no es el propósito ni la manifestación de la lujuria, la lujuria es un deseo, mientras que el sexo es una consumación. Así que el sexo es la manifestación de otra cosa: de la gula. Y por eso leer y follar son lo mismo. Porque son como el comer. Sufrir todos los golpes a la espera de que alguien venga a lustrarte los zapatos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-7343220627985864085?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/7343220627985864085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=7343220627985864085&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7343220627985864085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7343220627985864085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/thomas-bernhard-tala.html' title='Thomas Bernhard - Tala'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SisTiws_ldI/AAAAAAAAAHo/fUvGKP-gfeA/s72-c/3371375516_9e9e412464_o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-2557632557452301825</id><published>2009-06-04T16:22:00.004+02:00</published><updated>2009-06-04T17:29:34.506+02:00</updated><title type='text'>Francisco Umbral - Las ninfas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SifmYwr9aQI/AAAAAAAAAHQ/kDrl7H--LAE/s1600-h/2s1rbx0.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 195px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SifmYwr9aQI/AAAAAAAAAHQ/kDrl7H--LAE/s320/2s1rbx0.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343492795958913282" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Estoy sentado ante el ordenador, me da por releer las últimas entradas, y me doy cuenta de que parezco un ser bastante huraño y lacrimoso. Que si los sueños, los viejitos, la vida y los desvíos, que si no sé qué mierda, ¡qué coño es esto! No soy el puto Javier Marías. Hablemos de coños.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;(Coños es, por cierto, una palabra que a Marías le cuesta usar, porque él es muy digno y señorito y se limpia y asea el cuerpo con mimo cada mañana).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego al restaurante diez minutos antes de mi hora. Esto lo hago, a grandes rasgos, porque soy un miserable que piensa que si le regala diez minutos diarios a la empresa, la empresa estará contenta, y si la empresa está contenta lo estará mi contrato.&lt;br /&gt;N está acodado en la barra, hablando con uno de nuestros clientes más habituales, al que llamaremos... yo qué sé, O. O es grandote, de miembros fornidos, rostro de de reptil, con ojos de sapo cansado y nariz en forma de rampa intransitable. Lleva una camisa de algodón a rayas abierta hasta el segundo ojal, dejando asomar parte de su vello canoso.&lt;br /&gt;Les saludo y me interno en la cocina, alcanzo el cuartito auxiliar y me cambio de camiseta. Al salir, N ya se está disponiendo a irse.&lt;br /&gt;-No sé qué hacer en estas dos horas libres -dice.&lt;br /&gt;-Podrías irte a la playa -propone O, su camisa arremangada, llevándose la jarra de cerveza a los labios pero sin sorber de ella.&lt;br /&gt;-No sé -responde N.&lt;br /&gt;-Ve a echarte una siesta -le digo yo.&lt;br /&gt;-No sé -repite N.&lt;br /&gt;Aconsejamos otras actividades y N sigue sin saber. Al final se marcha y me quedo solo en el restaurante, junto a O, que empieza a hablarme.&lt;br /&gt;Me cuenta en qué trabaja, pero el recuerdo es demasiado oleaginoso como para quedarse inscrito en mi memoria, lo reduzco a algo de un banco, algo de burocracia interna entre bancos, ordenación de informes o suministro o algo de datos, un número, archivos raros, algo kafkiano, bartlebyano (bartlebyano!! bartleby y ano, debería enviarle esto a Vila-Matas a ver si así me corrige alguna novela!). Vive muy cerca de su oficina, lo cual él agradece mucho y yo contemporizo, dado que yo, por contra, tengo más de media hora de trayecto. Charlamos sobre otras tonterías. Me están pagando para que yo esté aquí, solo, de charla con O.&lt;br /&gt;Me dice que su hija estudia en la Autónoma. Analizo los rasgos de O y me pregunto si su hija me gustaría. Luego me digo: eres un enfermo. Luego me digo: follarte a su hija sería como follar con O. Luego me digo: por el amor de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las grandes obsesiones de Umbral es el sexo. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Las ninfas&lt;/span&gt; trata sobre sus primeros escarceos sexuales y amorosos en el pueblo. El prota empieza a leer a los modernistas, se encoña con la hija de una pescadera y luego se la folla cada tanto pero sabiendo que no quiere nada serio con ella porque, joder, es una puta pescadera.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;con los años, el adolescente comprendería que todo lo que se vive con las mujeres, con una mujer, se ha vivido primero con uno mismo, con el propio cuerpo, y que la relación con la carne de otra persona no es distinta de la relación con la propia carne.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;V&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;amos&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;que cuando follas te estás masturbando. Di la verdad, Umbral: que las pajas molan más que el sexo, si lo sabemos todos!&lt;br /&gt;El tema del sexo es tan omnipresente en Umbral, perdón, el tema de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;desear, buscar, obsesionarse por, el sexo&lt;/span&gt;, es tan omnipresente que acaba por convertirlo en un ideal: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;A todos los hombres nos gustan las mujeres, pero hay una raza especial y masónica de obsesos, de devotos, de profesionales, digamos (...) la mujer es un sacerdocio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Gracias, Paco, por darle respuesta a mi vida. Me paso el día queriendo meterla en todo hueco que esté disponible, ahora sé que eso me convierte en alguien especial, que gracias a esto estoy en cierta manera mística relacionado contigo, somos un cónclave, una cofradía de golfos consagrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O se va a hacer la compra y yo me pongo a reponer las bebidas en las cámaras frigoríficas. Luego le doy un repaso a la barra. Leo el periódico. Algún cliente esporádico me pide algún frankfurt o alguna caña o algún café cortado descafeinado de máquina rapidito con un chorrito de leche bien bien caliente y dos sobres de sacarina rapidito rapidito.&lt;br /&gt;Una cliente toma asiento en uno de los taburetes y me pide una cerveza. Su edad rozará los cuarenta, tiene una melena de rubio ceniciento que le arropa los hombros y dos ojos verdes de peligro. No se conserva estupendamente, que es una expresión ofensiva, está estupenda y listo. Mientras voy llenando la copa de cerveza la miro de reojo y ella me devuelve la mirada y yo la mantengo y el tiempo que transcurre se alarga como ocurre en estas miradas intensas que dicen más que mil soliloquios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El idioma, que en Umbral está muy presente, tiene una cosa: que te miente y te engaña, más que el hambre o la suegra. El idioma en Umbral está tan refinado, tan alambicado hasta tales extremos (con una prosa increíble), que hace que hasta el dar por culo, el cagar en un descampado o el follarse a una pescadorita y luego despreciarla, nos parezca hermoso, ilustre, primoroso. En cambio, si tú le dices a alguien que a ti lo único que te gusta es follar, los timoratos te responden con cosas como: ah, pues yo no follo, hago el amor (Risas enlatadas). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hacer el amor&lt;/span&gt;, una expresión mucho más correcta, complaciente, que evidencia tu respeto al acto, tu respeto a la persona con la que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;haces el amor&lt;/span&gt;, que revela que, a fin de cuentas, en la cópula, a ti lo que menos te importa es la cópula, lo que te importa es un concepto edificado y perfecto: el amor, amasarlo, soldarlo, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;hacerlo, crearlo&lt;/span&gt;: lo que se traduce en: cuando follo, creo amor, hago algo sublime.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hay que ser sublime sin interrupción&lt;/span&gt;, repite asiduamente Umbral citando a Baudelaire. En él se lo perdono, porque es Umbral, porque sublimiza la caca y el pis y el semen. Pero cuando cualquier venido a menos me sublimiza lo que en él, enamorado o no, respetuoso o no, conocedor o bisoño, no es más que clásico bombeo (en un término más Chinaskiano), sólo tengo ganas de romperle la cabeza (Javier Marías, aunque también me gusten sus libros, es de estos, que en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Corazón tan blanco&lt;/span&gt; sale un personaje secundario presentado totalmente de forma negativa básicamente porque 1: folla mucho, 2: se droga mucho)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vuelve N, nos escaqueamos a la trastienda a fumar un par de cigarrillos y a hablar de mujeres, en especial de la mujer rubia de la barra. Vamos oteando el salón desde la esquina de la puerta para asegurarnos que no se viene abajo el mundo mientras nos fumamos nuestros cigarrillo. Después empieza el trajín, tener que ocuparme de multitud de mesas y rostros y pedidos y la presencia de la rubia disminuye hasta que, llegado el momento de pagar, me da el dinero guiñándome un ojo y deslavazándome con él. Observo sus caderas danzantes mientras desaparece por el centro comercial, y creo que esto es una constante en mi vida desde niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Umbral habla de la adolescencia, y por tanto, tiene que hablar de los primeros amigos, los primeros amores, del primer sexo, del primer surgimiento, del comienzo de la devoción, la devoción al sexo, la devoción al escribir, los amores primerizos y los amores literarios primerizos son a grandes rasgos lo mismo, igual que leer es lo mismo que follar, unos dicen hacer el amor con ellos, creen que su acto de leer es sublime y otros en cambio simplemente se los leen o se los follan y cada cual sabrá qué recuerdan o no de ellos, qué sentimientos le asociaron a tal libro o tal otro, sin necesidad de hacer estandarte de ello. Señala Umbral que ya en la adolescencia está todo, toda nuestra vida y nuestro impulso están ahí, en las primeras tardes en un cine o en el primer devaneo junto a la acequia, ya forjándose y determinando el camino a seguir.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;se lee siempre el mismo libro, como se escribe el mismo libro: el que uno quiere leer y escribir, nuestro libro&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-2557632557452301825?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/2557632557452301825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=2557632557452301825&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2557632557452301825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2557632557452301825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/francisco-umbral-las-ninfas.html' title='Francisco Umbral - Las ninfas'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SifmYwr9aQI/AAAAAAAAAHQ/kDrl7H--LAE/s72-c/2s1rbx0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4739524027960961620</id><published>2009-06-03T00:37:00.005+02:00</published><updated>2009-06-03T01:55:49.049+02:00</updated><title type='text'>Julian Barnes - Hablando del asunto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/06/ray_tintori_04.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 376px; height: 211px;" src="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/06/ray_tintori_04.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Golpea la alarma del despertador y yo me revuelvo en la cama como un perro que busca la postura, no la postura idónea para dormirse, sino la postura para desarroparse, disponerse ante el nuevo día, una postura en cualquier caso difícil de encontrar ya que tiende a evadirse entre los médanos de la colcha. Escucho un murmullo apagado de voces provenientes de la sala de estar, amartillando la casa sordamente y diluyéndose parcialmente tras cada pared que atraviesan para llegar hasta mi cuarto. Mi casa es un hostal, el último refugio de los accidentes y los atropellos, el núcleo en torno al que orbita esta pandilla de metralla voluble que somos mis amigos y yo. M se ha quedado sin casa y eso significa que su nueva morada es el salón de esta casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me yergo. Miro la estantería. Miro los pósters. Miro la hora. Miro mi vida.&lt;br /&gt;Recorro el pasillo hasta alcanzar la terraza y descuelgo algo de ropa que ponerme. Saludo a la gente que hay en el salón, que preparan lasaña y se impacientan.&lt;br /&gt;Al pasar ante mi ordenador, advierto la ausencia de Julian Barnes, al que ayer dejé sobre el escritorio. Sé que tendría que estar sobre el escritorio porque es el siguiente paso. Los libros se atienen en mi vida a un ciclo rutinario y coherente: primero pasan de una librería a mi bolsillo, de mi bolsillo a las pilas de libros de la mesa, de la pila de libros a mis manos cuando decido leerlos, mientras los leo subrayo cosas: palabras que no conozco, palabras que conozco pero no sé definir, palabras que conozco y sé definir y quiero recordarlas mejor, palabras que me gusta subrayar, frases que me han gustado, pedazos de frase que me han gustado, anotaciones al margen, mías, que a veces también subrayo porque me parecen tan interesantes como el texto al que acompañan. De ahí, el libro circula al escritorio del ordenador, y cuando consigo tiempo, busco definiciones en la RAE y transcribo citas y transcribo ideas. Luego el libro es conducido a la torre de los libros leídos, y al cabo de un mes, pasa a subsumirse entre las repisas de la estantería de mi cuarto. Un orden lógico determinado, cuadriculado, controlado, como el de mis amores (o mejor dicho, el de mis sexos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Julian Barnes lo terminé de leer ayer, dos minutos antes de salir hacia el restaurante, y ahí lo había dejado, así que ahí debería seguir. En vez de eso no está ahí, cosa que les hago notar a los demás.&lt;br /&gt;M me señala el lugar donde lo ha colocado, allí, un lugar absurdo y cualquiera, un lugar en el que nunca están mis libros ni mis relaciones dado que no significa nada para ellos, un allí en donde no les permito estar.&lt;br /&gt;"Yo hace tiempo que me he dado cuenta", me dijo X hace unos días, "que en la batalla por el control de mi vida voy perdiendo".&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La vida es como invadir Rusia&lt;/span&gt;, dice también uno de los personajes de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hablando del asunto&lt;/span&gt; de Julian Barnes, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;un comienzo relámpago, morriones en formación, plumas danzando como en un gallinero revuelto; un período de suave avance registrado en exaltados despachos a medida que el enemigo retrocede; luego el comienzo de una larga y penosa marcha que mina la moral&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los objetivos a veces siguen el mismo proceso. Primero los concibo, aguardan su momento en la recámara, luego los tengo entre manos, luego los manejo entre mis manos, interactúo con ellos en pos de su realización, luego consigo terminarlos y pasan a subsumirse entre otro montón de proyectos acabados de los que me olvido al poco tiempo, y de los cuales, con suerte, se salvan un par de elementos subrayados. Y a veces me pasa como con otros libros o relaciones, que dejo a la mitad, que me escamoteo a mí mismo porque mis grandes proyectos, mis grandes sueños, esos que son tan grandes que a veces ni espacio tienen en la mesa entre los demás libros o sueños, devoran a los pequeños. Se los comen sin dar de comer. El gran sueño nunca es productivo, únicamente destructivo, únicamente te impide levantarte porque es tan grande, porque es tan belicoso y complicado, que llevarlo a cabo requiere de ti mucho más que alzarte de la cama y tenerlo entre las manos: requiere de ti que lo subrayes de punta a punta, requiere de ti que le dejes estar allí y aquí y en todas partes y en todos los huecos de tu vida, y cuando está en todas partes no hay hueco para nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(No sé si esto tiene alguna relación con Julian Barnes. Me da igual. La novela es simpática, trata de un triángulo amoroso, el amigo le quita la novia y el exnovio llora mucho. A todo esto comparan el amor con el dinero. Creo que ahora me leeré &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dinero&lt;/span&gt;, de Martin Amis, a ver si trata de amor.)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4739524027960961620?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4739524027960961620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4739524027960961620&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4739524027960961620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4739524027960961620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/06/julian-barnes-hablando-del-asunto.html' title='Julian Barnes - Hablando del asunto'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-5206072351962438867</id><published>2009-05-22T00:13:00.008+02:00</published><updated>2009-05-23T01:05:55.051+02:00</updated><title type='text'>Miguel Delibes - Las ratas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/05/hannah_davis_01.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 354px; height: 227px;" src="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/05/hannah_davis_01.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:Georgia; 	panose-1:2 4 5 2 5 4 5 2 3 3; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;«No hay Dios. Mi abuelo era un mono. Don Eustasio lo dice.»&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;no hay="" mi="" abuelo="" era="" un="" don="" eustasio="" lo=""&gt;&lt;/no&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las Ratas&lt;/span&gt; llevaba ya bastante tiempo sumido entre los libros de la mesa. Mis libros leídos están en sus baldas, mis libros por leer apilados en la mesa del salón, junto a un bote de pintura blanca con el que L se dedicó a calafatear unos agujeros que habían dejado los anteriores inquilinos. En la mesa también está mi bastón, ese que también compró L para que yo pudiera caminar del sofá al báter y del báter a la nevera, del que no me desprendo porque me gusta recordar mi cojera, en igual medida que me gusta recordar cuando me caí por las escaleras de la sala Sol o aquella época en que yo era un guiñapo desganado. Me gusta recordar los derrumbes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis pantalones están roñosos. Hoy he limpiado las aceiteras del restaurante. Esto significa despiezarlas, quitar la lámina que las recubre, frotar con el cepillo de alambre su interior, los bordes, la capa externa, restregar esos pelos del cepillo por entre los resquicios de la rejilla sobre el que se apoyan los frankfurts una vez se los hunde en el hervidero. También hay que hacer desaparecer todo rastro de aceite reseco de las tapas de las aceiteras y tengo que frotar un montón de otros apéndices de dicha aceitera y pringarme de aceite en las manos, las uñas, la camiseta, los pantalones.&lt;br /&gt;Mis pantalones tienen además agujeros de cigarrillo, la zona de la rodilla está despellejada, como si me dedicara a hacer genuflexiones a diario, los bajos están carcomidos de tanto ser pisados por mis talones. Son mis pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;«—A ver. Atiende, tú tienes una cosa un tiempo y un día, sin más que correr el tiempo, te haces el amo de ella. Así como suena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-style: italic;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; text-align: justify; font-style: italic;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;El Justito frunció el entrecejo y la roncha [de la frente] le palpitó como una cosa viva:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; text-align: justify; font-style: italic;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;—¿Aunque la hayas robado?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-style: italic;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; text-align: justify; font-style: italic;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;—Aunque la hayas robado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-style: italic;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Estamos apañados, entonces.»&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Mi libro de Miguel Delibes, repito, llevaba tiempo en esa mesa. Lo pagué. Lo compré. Lo adquirí. Pero hasta ahora, ahora que lo he leído, subrayado, llenado de corchetes, tachones, caligrafía de hoy, que en el mañana me incomodará si llego a volver a leerlo, hasta entonces, ahora, no era mío.&lt;br /&gt;Una cosa es tener algo por ley y otra cosa es que eso que tienes te pertenezca. No hay mejor forma de pertenecer a algo que a través del mancharse, del romperse y del dolerse. Si algo te duele lo recuerdas, y si lo recuerdas es que es tuyo.&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:Georgia; 	panose-1:2 4 5 2 5 4 5 2 3 3; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-5206072351962438867?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/5206072351962438867/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=5206072351962438867&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5206072351962438867'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5206072351962438867'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/miguel-delibes-las-ratas.html' title='Miguel Delibes - Las ratas'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-2223846975342862871</id><published>2009-05-20T00:10:00.012+02:00</published><updated>2009-05-20T05:19:16.962+02:00</updated><title type='text'>John Dos Passos - Manhattan Transfer</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/05/dima_belush_01.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 339px; height: 495px;" src="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/05/dima_belush_01.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La atención siempre recae antes en dos ojos que te miran que en dos farolas torcidas. O que en dos culos bailando. O que en un jodido incendio en la cima de un edificio, con cuerpos en llamas precipitándose al vacío. Cuando camino por la calle y mi trayectoria se cruza con la de otro tipo, sea gordo, escuálido, lívido o de color verde, le miro a los ojos y él me mira a mí, y luego, ambos, más tarde o más temprano, tenemos que evadir la mirada a algún otro lado, porque mantener la mirada es un acto de invasión. Así que ambos proyectamos la mirada hacia la banda derecha o izquierda, y leemos los rótulos de algún arco voltaico o las ofertas del supermercado rielando tras los cristales o contamos los putos surcos del suelo, lo mismo da, sólo hay que finjir que se mira cualquier cosa inconcreta hasta que la otra persona haya pasado de largo, y con ella, el peligro de su mirada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Veo películas, y al abrigo de los edificios inflamados, entre la muchedumbre, el prota ,o cualquier personaje, siempre inclina la cabeza hacia abajo al cabo de unos segundos y acaba concentrándose en los ojos de otro personaje o de otro viandante informe, otro testigo del incendio, y se miran, y en vez de contemplar las lenguas de fuego o las briznas rojas voltejeando por el cielo ceniciento van y se fijan en los ojos del otro, como si sus párpados estuvieran en diálogo y refiriéndose: estás mirando el incendio. estoy mirando el incendio. estamos mirando el mismo incendio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Porque la mirada que se vuelca sobre el incendio es siempre más interesante que el propio incendio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en un vagón de metro, con John Dos Passos en el regazo. Demasiado cansado para leer. Demasiado cansado para pensar o hacer otra cosa que no sea ir mirando de uno en uno a mis acompañantes de trayecto. El metro es de esos lugares donde los cruces de mirada no se pueden evitar, como una jaula a la que se lanzan a varios perros para ver cuál mata a otro primero. Siempre observo a los ancianos antes que a otro sector de edad, porque cuanto más lejos está algo de ti, más fácil es mirarlo sin tener miedo. También les miro porque me dan mucha pena y porque me provocan incipiente inquietud, sabiendo yo que algún día le daré yo pena a otros. Los viejos son como la campana de un ferrocarril arramblando por encima de los raíles en tu dirección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada de los ancianos parece estar siempre en algún hueco atrás y la izquierda. John Dos Passos es de esos autores que tiene una mirada. Cuando leo en wikimierda y en citas de gente importante la palabra "objetivo" siempre me sale un sarpullido en el culo. Pienso en la palabra "objetivo" y me revuelvo en el asiento, pero no puedo rascarme el culo en público porque me enseñaron demasiado bien a acatar un voluminoso, inútil y perjudicial vademécum moral, que implica no rascarse, no escupir, no regoldar, no hacer lo que quieres, no cambiar lo que te molesta.&lt;br /&gt;Objetivo no es nadie.&lt;br /&gt;Dos Passos es de todo menos objetivo.&lt;br /&gt;Con tanta gente a la que le gusta escribir sobre el triunfo, Dos Passos escribe sobre el fracaso. Lo hace, acogiéndome a los términos de rigor, fragmentarismo y desestructuración mediante. Esto es: varios personajes. Esto es: varias secuencias. Esto es: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Colmena&lt;/span&gt;, décadas antes, y en Nueva York. Transcurren como treinta años en Manhattan Transfer, y lo hacen a saltos. Los años van pasando y a veces casi ni te das cuenta. Dos Passos no empuja la narración, la embiste a patadas hacia delante.&lt;br /&gt;Nada es objetivo cuando se escribe. Cuando se escribe, siempre hay algo que escribes y algo que no. Y eso que no escribes, valga la antonimia, queda escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada siempre proviene de algún sitio. Una mirada nunca es objetiva, aunque aquello que muestre sea frío, seco o ajado, a pesar de los silencios y aún si posee un color azul pálido o muerto. Los ojos de Dos Passos lo recorren todo y están en cada pensamiento omitido y en cada episodio insustancial: hay cosas que a DP le gusta contar y otras que no le importan, y gracias a su criterio se forma el del lector ante sus páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi copia es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Manhattan Transfer&lt;/span&gt; es de una antigua edición de Seix Barral. Está traducida por José Robles, el amigo español de DP al que desaparecieron los servicios secretos soviéticos durante la guerra civil. Todas las investigaciones de DP al respecto fueron infructuosas, por lo que al leer a DP estoy también leyendo el canto mortuorio de su amigo. Así que lo que estoy leyendo es historia por todos lados. A veces lo que hay tras la novela es tan interesante como la propia novela. Y eso también se omite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los personajes de Dos Passos fracasan. Y si la mirada de DP recae en los que fracasan, entonces ya tenemos una mirada concreta, nada complaciente, nada insustancial y desde luego nada objetiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro a los ancianos del vagón e indago cuál no tiene dientes, cuál manifiesta cansancio por el puro traqueteo de esta caja suburbana, luego calculo a cuál de ellos me pareceré, luego escardo entre sus rostros hasta señalar cuál ha triunfado en la vida y cuál no. La respuesta es: ninguno. Ninguno triunfa en la vejez. El triunfo, como dice uno de los personajes de Dos Passos, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;es algo que no te puedes comer ni beber&lt;/span&gt;, y por tanto es algo que no alimenta el cuerpo ni lo salva de nada: cuando estás viejo has fracasado porque tu cuerpo lo ha hecho. Vivir hasta el final, llegar a viejo, es participar en una batalla en la que sabes que sólo puedes perder.&lt;br /&gt;Yo voy a envejecer fatal, lo sé. Seré un guiñapo destartalado, un calandrajo inservible. No envejeceré como Pierce Brosnan o Robert Redford, esos hijos de puta que cuanto más viejos más geniales son. Mi cuerpo no valdrá nada, y muchas veces pienso que mi vida tampoco. Que el tranvía me va a embestir a patadas como Dos Passos a sus personajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cacarea que no puedes asomarte al ganar hasta que no has asumido que ya has perdido. Aunque quizá lo único que se gane con eso sea volumen, peso, barriga, para que la caída sea más rotunda y más ruidosa, como los trenes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-2223846975342862871?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/2223846975342862871/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=2223846975342862871&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2223846975342862871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2223846975342862871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/john-dos-passos-manhattan-transfer.html' title='John Dos Passos - Manhattan Transfer'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-6660594245076941357</id><published>2009-05-14T15:35:00.002+02:00</published><updated>2009-05-14T16:38:03.026+02:00</updated><title type='text'>Marguerite Duras - El amante</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/05/catherine_ryan_03.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 371px; height: 291px;" src="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/05/catherine_ryan_03.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Un día cualquiera, no sabes qué hora es, y sólo somos dos al amparo de la marquesina, en un barrio de transición, que cobra vida durante el día o en las noches de los fines de semana, pero que en el hueco restante, las sobras de la jornada, ahora, no es más que una avenida muerta de esas que avergüenzan a las postales.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El autobús no llega. Ni siquiera puedo asegurar que vaya a hacerlo. Mi única referencia: el hombre que está sentado a mi lado, que dijo sí, sí, por aquí pasa.&lt;br /&gt;Mi anónimo compañero de espera, de aspecto deslavazado, escucha música a través de unos auriculares. Menea la cabeza cada cierto tiempo. El único motivo por el que me fío de él es porque él también está esperando. Uno empieza a esperar y siempre llegará a alguien que empiece a esperar contigo.&lt;br /&gt;Estoy comiendo una hamburguesa desabrida que cruje a cada cierre de la mandíbula, como si le doliera. Está seca, está vieja, está en mi boca, a la cual le da igual cómo esté la hamburguesa, es comida, nutrientes, son sales y sabores bailando en mi boca. La hamburguesa huele y sabe a las ocho horas que llevo esperando a poder comérmela.&lt;br /&gt;El cigarrillo tras la hamburguesa se sabe aún mejor, de hecho, a falta de recordarlo, sabe al primer cigarrillo que me haya fumado, a cada café, cada caña, cada frankfurt y cada cebollita picada que ha transcurrido desde la última dosis de nicotina.&lt;br /&gt;El autobús emerge desde la lengua del asfalto y se me presenta un conflicto de proporciones hiperbólicas: auparme o quedarme aquí, ya sin compañero, ya en espera solitaria, con mi cigarrillo revigorizante pero marginador. Al final me decanto por el sentido común y abandono mi premio del día para pasar al interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me asomo a la ventana y es mi vida de ayer, en un autobús diferente, un paisaje calcado en distinto filtro, a kilómetros de distancia de otra vida parecida. Las farolas son un poste y dos pelotas reverberantes, dos ojos blancos y terribles colocados en fila y dándote el visto bueno. Los árboles están inclinados, como si se estuvieran cayendo lentamente, y esta noche tienen dos ramas, dos y no más, alzadas hacia arriba sosteniendo su ramillete de hojas, cortezas asustadas pidiendo clemencia.&lt;br /&gt;Había olvidado que la gente que viaja en autobús a estas horas siempre parece estar triste, siempre parecen esperar. Esperar a qué, me digo. Al golpe, al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;quan&lt;/span&gt; del que habla Jerry Mcguire, a ese momento en que todo quede atrás y haya valido la pena.&lt;br /&gt;Afuera celebran una victoria, y ondean banderas azulgranas y atronan himnos y cantos, y tienen las caras pintadas como si regresaran de la guerra o marcharan a ella.&lt;br /&gt;Yo leo a Marguerite Duras, que dice: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mirad las arenas muertas del desierto, el cuerpo muerto de los niños: la inmortalidad no pasa por ahí, se detiene y los esquiva&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Marguerite Duras dice muchas cosas sin decir nada, pero todo está en la manera de decir la nada, que puede ser mucho.&lt;br /&gt;Desciendo cerca de la plaza, que sufre un saqueo y una devastación. Se la pisotea a golpes igual que si intentaran romperla. Busco otro autobús, el que debería llevarme a casa, pero ni los autobuses se acercan, por las calles cortadas, por la muchedumbre histérica, por los gritos y pitidos cubriendo la noche en su éxtasis chauvinista. Un grupo de gente se me pone delante, gritándome cosas, alzando una pancarta que dice: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Odio Madriz&lt;/span&gt;. Y quieren que participe, o algo.&lt;br /&gt;Finalmente decido volver caminando, puesto que no encuentro mi autobús y nadie sabe, nadie contesta, y los autobuses sólo pasan de largo queriendo desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz de la mañana rara vez entra en mi habitación, y ahora aún me quedan cincuenta minutos de noche a pie.&lt;br /&gt;Marguerite Duras lo escribe todo de manera desgajada, a tropezones o arranques súbitos, como si simplemente fuera narrando aquello que se le va ocurriendo a cada instante, sin saber a dónde va ni qué pretende conseguir. Eso provoca que lo que se lee al leer el libro, en definitiva, es Marguerite Duras, ella. El amante no es una historia, es un retrato.&lt;br /&gt;Sigo subiendo la avenida, y los maniquíes de Louis Vuitton, limpios, brillantes como piel de bebé, visten de puta madre. Sigo subiendo mientras la algarabía de las bocinas me persigue. La ciudad es suya, la copa también, van a quemarlo todo y a enterrarnos entre los escombros.&lt;br /&gt;Los árboles quizá no estén clamando piedad, quizá alcen los brazos en su caída buscando algo a lo que agarrarse, y yo soy como ellos porque eso de que las raíces crezcan para abajo siempre me ha molestado.&lt;br /&gt;Llegando a una plazoleta de bancos de madera, veo bloques dispersos de gente huyendo de los que venden cerveza. Un chico le dice a uno de los vendedores No, No, si te ignoro significa que no, a ver si te enteras de una vez y el vendedor sonríe y aguanta. Y él tampoco tiene las raíces en su sitio.&lt;br /&gt;En mi calle ya no hay más que una cuesta arriba, ya sin gargantas rugiendo sus acertados tiros a puerta o su victoria. Lo que hay es volver a mi sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me asomo a la ventana, y lo que hay es un pasillo estrecho hacia arriba,  y allá al fondo, pasadas todas las ventanas del patio, un pequeño rectángulo de noche brumosa. Me desplomo en la cama, revuelto entre las sábanas, intentando acabar de leer a la francesita mientras mis párpados se empeñan en plegar como las cortinas de los negocios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demasiado tarde para comprender, estoy knock out.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mi ca-ca-cabeza da vueltas persiguiéndote...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-6660594245076941357?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/6660594245076941357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=6660594245076941357&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6660594245076941357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6660594245076941357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/marguerite-duras-el-amante.html' title='Marguerite Duras - El amante'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-446621860823968596</id><published>2009-05-11T22:00:00.004+02:00</published><updated>2009-05-11T23:07:47.014+02:00</updated><title type='text'>Carmen Martín Gaite - El cuento de nunca acabar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://designyoutrust.com/wp-content/uploads5/eugeniorecuencophotography11.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 408px; height: 272px;" src="http://designyoutrust.com/wp-content/uploads5/eugeniorecuencophotography11.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estoy en un aula. El profesor explica lo que es un labio leporino.&lt;br /&gt;Apenas he dormido y estoy aprendiendo lo que es un labio leporino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer en mi pantalla, Mike Scoffield se quemó la espalda, y parte de los planos de la cárcel, que él lleva tatuados como una segunda piel, se han carbonizado.&lt;br /&gt;Mike Scoffield.&lt;br /&gt;Mike Scoffield se mete en la prisión para sacar a su hermano, condenado a la pena de muerte. La gente se sulfura cuando los Estados Unidos atacan países malos, y luego ellos se sulfuran cuando ven que aquí se mata a los toros. Ni unos ni otros se dan cuenta de que los ritos del otro país no son más que producto de su cultura. USA ataca países malos porque eso es lo que se hace con los malos en su país: se los mata.&lt;br /&gt;Mientras Scoffield organiza la fuga desde dentro, moviendo los hilos de los demás presos, organizándolos, amartillando suelos, levantando rejillas, engañando a muchos y urdiendo planes colaterales, afuera, la ex novia del hermano al que van a matar no para de cagarla y de ser una estúpida bizca. Toda la trama sobre la presunta inocencia del hermano me trae sin cuidado, lo único que interesa es lo que ocurre en la prisión.&lt;br /&gt;Hay una orientación, un plan, un punto de fuga. Y luego todos los problemas que van arrollando el plan inicial, obligando a su estratega a improvisar. Eso es lo que me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen Martín Gaite, en cambio, no me gusta. Carmen se las da de improvisadora, dice no saber a dónde va con su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cuento de nunca acabar&lt;/span&gt;, pero uno lo va leyendo y nota esa prosa tan sencilla y culta a un tiempo, tan correcta, tan pastel y tersa y limpia como una niña bien y la improvisación o el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;laissez faire&lt;/span&gt; no se ve por ningún lado más que en las constantes repeticiones que la autora hace: en serio, estoy improvisando, en serio, no sé a dónde voy con esto, en serio, soy rebelde. La improvisación sólo tiene auténtico sentido cuando es una imposición, cuando viene un presidiario o un policía con un palo enorme y te quiere pegar indistintamente de tus ganas de recibir ostias o no.&lt;br /&gt;La prosa de la Carmen me apesta. Porque es bonita. Porque es sencilla. Porque es cobarde. Carmen nunca se sale de la raya, ni formal ni ideológicamente. Contar cuentos es guay, ese es el mensaje de este libro tan comedido. Me recuerda a Sabater: educar es guay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor, plegado como alguien que se ha hecho valetudinario antes de tiempo, se dedica a señalar estudiantes y hacerles caminar hasta la pizarra, traspasar resultados de ejercicios mediante tiza. Nadie quiere ir. Yo tampoco. En el instituto, salir a la pizarra me parecía humillante. En la universidad, me parece francamente ridículo. Aún así los demás estudiantes van saliendo, se les clavan miradas en las nuca como estacas de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mejor él que yo&lt;/span&gt;, se les corrige, se les felicita o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen, en su libro, también se comporta como una tutora. Va enseñando al lector la magia de contar historias. Me daría ganas de vomitar si esas ganas no estuvieran subsumidas en mis ganas en general de humillar a su autora. El libro procura ser una mezcla entre ficción y ensayo, y lo que surge es un librote a lo Daniel Pennac explicando los procedimientos, las formas y los contenidos de la narración, es decir, poniéndole coto a la literatura en general, explicando qué es y por qué es, y encima permitiéndose echar su sabia mirada por encima de los hermanos Grimm, los Andersen y todos los que le den la real gana. Dice, por ejemplo, que los niños se identifican con la Cenicienta pero luego no se identifican con la chacha, lo cual es como triste y tal, porque ella, Carmen, como es tan progre, trata muy bien a las mucamas antes de pedirles que recojan la caca del perro o algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor me señala y me pide que salga. Le digo que no, y su mirada es una amenaza o un sablazo o cualquier otra metáfora de ingenio trasnochado que a uno se le pueda ocurrir. Pasa al siguiente, tras hacer un comentario sarcástico, solventando la lacra molesta que le incomoda, y procediendo a la consabida humillación de otra víctima cualquiera. La manera de enseñar que tiene el mundo es absurda. Madurar, se sobreentiende, es ir aprehendiendo lo que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no &lt;/span&gt;se debe hacer, porque lo que sí se debe hacer, es alguien de lo que nadie tiene una idea demasiado clara. Uno se integra por negación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el plan de Mike Scoffield saliese a la perfección, a nadie le interesaría la vida de Mike Scoffield. Mike Scoffield &lt;span style="font-style: italic;"&gt;es &lt;/span&gt;porque las cosas le van saliendo mal, porque sufre, porque todo su plan egomaníaco se le viene abajo. El espectador disfruta porque Scoffield resuelve &lt;span style="font-style: italic;"&gt;a pesar de&lt;/span&gt;, su ego gana a contrapelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseñar, antes que otra cosa, es imponer un ego, la educación es un hombre pisoteando a un niño y explicándole, pormernorizadamente, porqué es el hombre el que pisa al niño y no al revés.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El cuento de nunca acabar&lt;/span&gt; es un puro despliegue de ego insoportable. Dice Carmen, no sé cuándo, que le comentó su proyecto literario en marcha a un amigo y el amigo le recomendó leer a muchos teóricos, Roland Barthes, etcétera, y luego añade Carmen que ella lo hizo, los leyó, le pareció muy aburrido todo y no lo entendía y que en vez de aprender de ellos iba a seguir a lo suyo. Vamos, que va por la vida despreciándolo todo, echando su magnánima o despreciativa mirada, pero luego es muy humilde y eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor de labio, leporino o no, después de humillar a algunos alumnos, les ilumina acerca de la verdad. Les detalla el porqué de que todos sean unos ignorantes y lo que deben hacer para dejar de serlo. Lo que deben hacer es: escucharle. Lo que deben hacer es: hacerle caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ego de Mike Scoffield cobra decencia únicamente porque es un ego consciente, sincero, y choca con una realidad que intenta destruirlo, una realidad que son los guardias, la policía, el gobierno, una realidad que, sí, se considera a sí misma &lt;span style="font-style: italic;"&gt;el buen camino&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;El ego de Carmen es el ego del buen camino, es una mona revistiéndose de seda, esos egos velados que consiguen que mucha gente crean que están ante sabiduría de la sana, conocimiento del buen profesor, del que sabe enseñar. Los buenos profesores, deduzco entonces, son los vanidosos que saben simular ser lo contrario.&lt;br /&gt;Así que la única forma de enseñar a un niño a no romper, no llorar y no mentir es mintiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pobres niños aún no saben que de los que más hay que desconfíar es de la gente buena, la gente sana, la gente linda, la gente tranquila, y en especial, de la gente humilde, que son los peores de todos, los más miserables y los más arrogantes de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque un ego inmenso nunca apuñala por la espalda. Sólo sabe pegar de frente. Al humilde, en cambio, nunca lo ves venir, e intenta, sin que te des cuenta, llenarte de mierda entre su moralina de plastidecor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;p.149: "el hombre se va definiendo por las historias que urde, por cómo, cuándo, con qué propósito y para quien las urde, y sobre todo por el grado de interés que sabe despertar". Y tú, Carmencita, no me despiertas más que el bostezo, no pienso leerte más, adiós.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-446621860823968596?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/446621860823968596/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=446621860823968596&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/446621860823968596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/446621860823968596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/carmen-martin-gaite-el-cuento-de-nunca.html' title='Carmen Martín Gaite - El cuento de nunca acabar'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4446998797725168506</id><published>2009-05-09T15:35:00.011+02:00</published><updated>2009-05-09T18:00:30.507+02:00</updated><title type='text'>Ángel Zapata - La vida ausente</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SgWeqgNXfUI/AAAAAAAAAHI/W1qAmBw-q38/s1600-h/russmillsbyro_04.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 225px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SgWeqgNXfUI/AAAAAAAAAHI/W1qAmBw-q38/s320/russmillsbyro_04.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333843786727914818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Una copa se quiebra. Me quedo mirándola, tullida, sus pedazos desgajados por entre los platos, cubiertos y vasos que flotan sobre la pila jabonosa. Me doy cinco segundos para pensar en mi pie, en no cortarme la mano con un filo, en pensar sobre qué hacer, en sentirme sobrepasado por la situación. Las voces que me gritan, por un instante, se mimetizan con los sonidos del ambiente y ya sólo hay una nubosidad cacofónica como una cuenta atrás. Tres. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La vida ausente&lt;/span&gt;, de Ángel Zapata, aguarda en el bolsillo interior de mi chaqueta, en el almacén. Dos. La Vida Ausente es un libro de cuentos, no sé por qué coño me dio por leer a Ángel Zapata, de quien no sé nada en absoluto. Uno. En sus cuentos, aparecen ostras y plátanos y zanahorias hablando entre sí y discutiendo temas metafísicos o algo así. Cero. Y reacciono.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Tres cañas, dos Coca Colas, una Light, una clara!&lt;br /&gt;-¡Voy! -digo.&lt;br /&gt;Agarro la copa convertida en arma punzante y la arrojo al cubo de la basura. Recojo las esquirlas desperdigadas y me deshago de ellas. Termino de colocar dos o tres copas más en la rejilla de plástico, la rejilla al lavavajillas, mi dedo en el botón de arranque y al tajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso: copas. Flanco izquierdo de la barra, delante de la plancha de la cocina.&lt;br /&gt;Pienso: caña. Surtidores, encima del rincón de las copas. Surtidor de la derecha.&lt;br /&gt;Pienso: Coca Cola, tercera nevera desde la izquierda, junto a la caja registradora.&lt;br /&gt;Pienso: Abrebotellas: una lámina de metal, atornillada a la barra, doblada como un garfio para abrir mediante palanca y que las chapas no caigan al suelo sino a la cavidad.&lt;br /&gt;Pienso: Vaso de tubo, sobre las neveras, dispuestos en batería como una armada o como fichas de dominó que no puedo dejar caer.&lt;br /&gt;Pienso: Pinzas. Boca abajo y abrazadas al abrebotellas.&lt;br /&gt;Pienso: Hielos. Dos opciones: una, bandeja cóncava situada junto a la zona del mostrador de los camareros, entre los surtidores y las neveras, conteniendo únicamente entre cinco y doce cubitos en lento derretir. Segunda opción, en el extremo opuesto de la barra, pasada la caja registradora a la derecha, pasados los vasos de tubo y pasadas las cámaras frigoríficas, en un refrigerador a ras de suelo de complicada apertura.&lt;br /&gt;Pienso: Limón. Trocitos ya dispuestos sobre la tabla de corte flexible, debajo de la bandeja de los cinco o doce hielos.&lt;br /&gt;Pienso: Light. Torre apilada de latas en la cuarta nevera desde la izquierda, acompañadas de las Zero.&lt;br /&gt;Pienso: Clara. Segundo surtidor.&lt;br /&gt;Reordeno: cuatro copas (flanco izquierdo), tres para cañas (surtidor derecho), una para clara (surtidor del medio), Coca Cola y Coca Cola Light (tercera y cuarta neveras), dos vasos de tubo, abrebotellas, limón, hielo, zona de la barra adjudicada a los camareros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida ausente, dice Zapata, la vida ausente no sé qué. Para él la vida ausente es quedarse en su casa leyendo a los surrealistas mientras sus compañeros de clase juegan al fútbol y sus papás dicen: ay, cari, que el nene lee demasiado. Vamos, que la vida ausente de siempre, de todos los putos escritores que tan felices están de ir por la vida transcribiendo el cómo, cuándo y por qué decidieron empezar a escribir, como si eso tuviera interés alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado dos segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me deslizo bordeando el mostrador, marcándome regateos con querencia de aplausos para no tropezar con la cocinera que en este preciso lapso se dedica, con dos manos, a colocar cebolla en hamburguesas, colocar queso en cintas de lomo, colocar lechuga en panes, colocar frankfurt en aceite, colocar patatas en otro aceite. Las copas están dadas la vuelta y apoyadas sobre unos estropajos, sus pies de base hacia arriba como flores desarraigadas. Introduzco mi mano entre ellas para que los tallos de vidrio que enlazan los pies con las coronas de la copa encajen entre mis dedos. Retiro la mano, le doy la vuelta, y ya tengo tres copas en la palma luchando por mantenerse en equilibrio.&lt;br /&gt;Tiro del surtidor derecho, inclino una de las copas para que el chorro percute contra una superficie en diagonal, el líquido va vertiéndose en la panza de la copa, y cuando su volumen empieza a alcanzar la cumbre, cierro la espita, la vuelvo a abrir, se zambulle a plomo la espuma, buceando insegura en el interior de la cerveza hasta nadar a la superficie, adensándose y en crecimiento como levadura en un horno.&lt;br /&gt;No te pases, ordeno mentalmente.&lt;br /&gt;No te pases.&lt;br /&gt;No te pases.&lt;br /&gt;La espuma sigue subiendo, llegando al clímax, y yo sigo ordenándole que no sobreponga el umbral marcado por la cima de la copa.&lt;br /&gt;Pero se pasa.&lt;br /&gt;La espuma cae por el exterior de la copa, ufana en su libertad, orgásmica tras rechazar la senda tántrica que le exigía.&lt;br /&gt;Mi otra mano agarra un paño secador, acaricio la raíz achatada de la copa hasta quitarle su humedad, y la copa acaba en la zona de camareros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No escribe mal Ángel Zapata. Pero la verdad es que no entiendo un coño de sus cuentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado veinte segundos. Voy condenadamente lento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segunda caña. Tercera caña. Clara. Cañas y clara finiquitidas.&lt;br /&gt;Rememoro: Coca Colas.&lt;br /&gt;Corro hacia el ala derecha, abro la tercera cámara desde la izquierda, pero me encuentro con botellas de agua. Siguiente nevera. Fantas, Sprites. Qué coño pasa. Siguiente nevera, ya estamos en la quinta desde la izquierda, sólo me quedan dos neveras. Red Bull de marca barata, tónicas. ¿Dónde coño..? Vuelvo a estudiar las tapas abiertas y las cerradas y constato que he perpetrado un recuento equivocado desde el principio. Las dos primeras neveras apenas se ven porque están tapadas por la bandeja de los hielos y por el abrebotellas, idiota, me digo, idiota. Cierro todas estas estúpidas neveras abiertas, en sonrisas refrigeradas carcajeándose de mi error, que han disfrutado matando diez de mis preciosos segundos, y me abalanzo sobre la nevera acertada.&lt;br /&gt;Extraigo las Coca Colas. Tuerzo las botellas para que sus chapas se fijen al abrebotellas. Presiono con fuerza hasta que suena el chac, chas o chunk y la chapa se lanza a reunirse con sus hermanas. Dejo las botellas descabezadas a un lado, me hago con las pinzas, me asomo a la bandeja de los hielos. Otro cálculo incorrecto. No hay cinco hielos. Sólo quedan cuatro hielos, dos de ellos deformes, como hielos pochos o enfermos, nada cúbicos, nada presentables, hielos con ganas de ser mutantes o surrealistas, a lo Ángel Zapata, desliéndose en el agua que les ha hecho nacer y ahora les acoge para morir. Mediante las pinzas salvo los dos hielos aún enteros del naufragio en marcha y Mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he agarrado los vasos de tubo. Tengo una pinza y dos hielos en la mano y ningún recipiente en donde dejarlos caer. Con la pinza en ristra vuelvo a las neveras, agarro uno de los vasos cilíndricos, finalmente los hielos hacen clinc clinc contra el fondo del vaso. Ahora necesito más hielos. Rebaso la caja registradora, teniendo cuidado de no golpear al otro empleado que se dedica, con dos manos, a pasar los datos de los tickets al universo binario de la pantalla, imprimir las comandas, colocar las comandas en platitos de madera, cobrar los pedidos, dar cambio, modificar informes, controlar las ventas. Me arrodillo a comulgar ante el congelador. Otra Mierda: aún llevo el vaso de tubo, con sus dos hielos, pero sin líquido, en la mano. Eso me quita una mano, y además, no tengo los vasos que sí necesito rellenar de hielos.&lt;br /&gt;Dos opciones: primera, regresar a las neveras, por los vasos de tubo, para regresar, a posteriori, aquí, al congelador: Mahoma va a la montaña.&lt;br /&gt;Segunda opción: llevar la montaña a Mahoma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busco alrededor, entre los vasos de tinto y coñac, entre las tazas de café, el minutero del restaurante sigue su curso y yo sigo asesinándolo. Finalmente veo un cucharón, de resplandecimiento irisado, un cáliz de gracia divina, de plástico y de todo a cien, con un asa que apretar e incrustar con fuerza en algún sitio. En este caso, en el congelador. Mi brazo penetra entre los hielos, la cuchara se llena de cubitos, y con vaso sin líquido y cucharón con hielos, vuelvo triunfante ante esos vasos de tubo exangües que creían poder vencerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado veinte segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevo problema, el limón va antes. El limón siempre va antes.&lt;br /&gt;A la mierda, me digo.&lt;br /&gt;Las pinzas atenazan los cachitos de limón, y van liberándolos sobre los hielos, convirtiéndose en símbolos dorados de mi prevaricación. De pronto, dos de los cachitos de limón se niegan a separarse. Amantes, hermanos, miembros de un mismo organismo obcecados en no dejar marchar al otro. Me desespero, metiendo uno de los dos brazos de las pinzas entre ellos, forcejeando con su maldito y absurdo amor de primeras nupcias, hasta que, convencido de mi incapacidad para divorciarles, los agarro a ambos y al vaso que van. En uno de los cuentos de Ángel Zapata, todos odian a Supermán porque en vez de salvar a un caniche evitó un descarrilamiento de tren. Uno siempre toma decisiones, y siempre a alguien le van a parecer mal, siempre algún grano incómodo vamos a rascar y eso hay que asumirlo. El que beba Coca Cola Light recibirá dos pedacitos de limón por el precio de uno. Que no me venga nadie a quejarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vasos, con hielo, con limón, con sus botellas sin chapa, hallan momentáneo reposo sobre el mostrador, en el área de los camareros. Al poco, unas manos llegan aceleradas, se hacen con ellos y los hacen desaparecer, entreverándolos en el pantano de mesas, de rostros, de gargantas hidrópicas y anhelo de quemar billeteras. Con esas dos manos, mi compañera, danzando entre las mesas, atiende a clientes, a sus pedidos, a sus desplantes, a sus tiquismiquerías, les lleva lo que piden, trae lo que sobra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me deja sobre la mesa unas cinco copas y tres vasos sucios. Los transporto a la pila jabonosa. Abro el lavavajillas y voy sacando la cubertería ahora limpia. Empiezo a colocar los nuevos vasos sucios en la rejilla de plástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado, no sé, ¿tres minutos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo hay una frase subrayada en mi copia de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La vida ausente&lt;/span&gt;, aún ausente y abandonada en mi chaqueta. Ni siquiera es una frase. Es un pedazo de frase, perdida entre las comas, pero es que a veces, entre las comas, entre las cosas más superfluas, se esconden perlas: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;crecer es quedarse más solo&lt;/span&gt;, dice Zapata. Y suena muy bien. Y es una mentira. Crecer es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;creer &lt;/span&gt;que estás más solo, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;creer &lt;/span&gt;que todo es peor, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;creer &lt;/span&gt;que todo es más difícil. Y a todos nos gusta crecer creyéndonos cojonudos y especiales en nuestra ausencia de cartón piedra. Qué sentido tendría todo si no lo creyéramos desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dos cañas, dos claras, una Sprite, una Coca Cola, una Light, un café!&lt;br /&gt;-¡Voy!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4446998797725168506?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4446998797725168506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4446998797725168506&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4446998797725168506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4446998797725168506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/tres-minutos.html' title='Ángel Zapata - La vida ausente'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SgWeqgNXfUI/AAAAAAAAAHI/W1qAmBw-q38/s72-c/russmillsbyro_04.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-8967383206078106913</id><published>2009-05-07T18:03:00.004+02:00</published><updated>2009-05-07T19:14:23.478+02:00</updated><title type='text'>Graham Greene - El Tercer Hombre</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SgMW39-MdaI/AAAAAAAAAHA/sPEw2RSeVII/s1600-h/il_430xN.46958857.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 197px; height: 245px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SgMW39-MdaI/AAAAAAAAAHA/sPEw2RSeVII/s320/il_430xN.46958857.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333131534520841634" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;-Este se parece al político ese de Galicia.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sujeta el libro con una mano. Con la otra acaricia la pierna de su novio. El novio le acaricia a ella la nuca. Yo me rasco el antebrazo. L remueve la sartén, en la que se está friendo un compuesto de tomate, cebolla picada y taquitos de carne de hamburguesa. M sonríe.&lt;br /&gt;El libro es de Graham Greene. En la portada se luce un retrato del autor, y debajo de él, el logo de un periódico. En la contraportada, el logo de Renfe. La cultura llega a veces por caminos inopinados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cenamos. Ella, la hermana de M, y su novio, han disfrutado mucho de su paseo por Barcelona. Se internaron en un laberinto de setos y se perdieron. Visitaron lugares a los que yo, en los meses que llevo en Barcelona, ni siquiera me he acercado todavía. Cuando te instalas en una ciudad, dejas de ser turista, y por tanto dejas de conocer la ciudad para empezar a conocer tu barrio, tus calles, tus trayectos, construyéndote tu propia ciudad, en la que los monumentos históricos o los museos no son más que periferia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez nos hemos despedido y se han marchado, sigo leyendo el libro escrito por el tipo que se parece a un político de Galicia. Dejo de leer y me meto en Internet para averiguar a que político en concreto se parece. Busco: "políticos de Galicia", y la red me ofrece una miríada de nombres y cargos. Voy haciendo clic en unos y otros, en la mayoría de los casos recibo únicamente fichas informativas sin imagen ilustrativa. La ficha de Fraga sí que tiene foto. Miro la portada del libro. Se parecen un poco. Sigo mirando fichas. La de Emilio Pérez Touriño también tiene foto y, sí, también se parece. Sigo mirando y me encuentro a otro a quien también se parece, pero no me tomo la molestia de recordar ese tercer nombre. Me basta con saber que hay un tercer hombre, igual que al protagonista de la novela, que es un escritor de novelas del Oeste que intenta averiguar quién ha matado a su amigo en Viena. Todo gira en torno al tercer hombre implicado en el crimen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo gira en torno a, al menos, tres políticos de Galicia que se parecen al retrato de Graham Greene. Pobre Graham Greene, pienso, una cara tan plúmbea, tan similar a la de tantos gallegos. A veces los que parecen más sosos y planos son los que mejor escriben, imagino que porque si su vida es gris y monocorde, tendrán que buscarse las vueltas para darle color. Busco fotos de Graham Greene en Google y me topo con que existe otro Graham Greene, un actor, uno que conozco, Pájaro Guía, el indio de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bailando con lobos&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Graham Greene se parece a los políticos de Galicia y además comparte nombre con el indio de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bailando con lobos&lt;/span&gt;, que por cierto fue nominado a los Oscar por su verosímil interpretación del líder apache.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además al protagonista lo confunden con un escritor católico más importante del escritor que realmente es, le preguntan: ¿es usted tal escritor? y él dice: sí, lo cuál le embarca en una serie de situaciones rocambolescas. En la página 23, en la que esto sucede, he escrito en los márgenes: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Paul Auster en general se parece mucho a todo esto.&lt;/span&gt; Auster, entonces, también se parece a Graham Greene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Graham Greene es como el número Pi, que si uno quiere, lo encuentra en todas partes, como un mensaje en código de la divina providencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que Paul Auster no es el único. Muchos escritores se parecen a Graham Greene. Muchos se parecen mucho a muchos que antes ya se parecían a muchos otros: la historia de la literatura se puede reconstruir en forma de árbol genealógico, aunque de la familia resultante sólo se podría colegir que comparten numerosas enfermedades parafílicas, que tienden a practicar la gerontofilia con miembros de su misma familia, practicar sexo con sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus sobrinos, bisnietos, algún patriarca incluso se hincha a follar con todos los nombres de su estirpe. En la familia hay adoptados, hay bastardos, la literatura no es más que la adunación de endogamia y satiriasis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un tipo de cincuenta años en una de mis clases, un tipo muy aburrido, que también se parece a Graham Greene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero El Tercer Hombre empieza con la frase: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Nunca se sabe cuándo va a caer el golpe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Pocos comienzos se parecen a éste.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-8967383206078106913?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/8967383206078106913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=8967383206078106913&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8967383206078106913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8967383206078106913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/graham-greene-el-tercer-hombre.html' title='Graham Greene - El Tercer Hombre'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SgMW39-MdaI/AAAAAAAAAHA/sPEw2RSeVII/s72-c/il_430xN.46958857.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-7523608500706649901</id><published>2009-05-06T15:15:00.004+02:00</published><updated>2009-05-06T16:38:46.477+02:00</updated><title type='text'>Ana María Matute - Fiesta al Noroeste</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SgGftybNshI/AAAAAAAAAGo/oisqs4fwTqg/s1600-h/ugne_straigyte_10.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 210px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SgGftybNshI/AAAAAAAAAGo/oisqs4fwTqg/s320/ugne_straigyte_10.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332719042762224146" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Esto empieza con un tipo circense o algo que va en un carro, se le cruza un niño en la carretera y (p.3): "Dingo presintió un tierno y fresco crujir de huesos en las ruedas", y esto me pone contento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy sentado en un banco de madera, a pocos metros de una puerta autómatica con sensores y eso, abrirla es como mantener un diálogo físico con una persona a la que te quieres llevar a la cama, es decir, te acercas, te alejas, te combas para acercarte por un lado, hasta que finalmente se abre y cruzas el umbral. En estas puertas, el sensor que detecta tu cuerpo traza una recta, creo, y por eso las puertas no se abren hasta que te colocas en el punto idóneo en que incide su haz invisible. Esto hace que todo el mundo se sienta muy subnormal antes de poder pasar al otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo, después de escribir este párrafo, que puedo fácilmente comparar cualquier cosa al sexo y que hasta parezca tener sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El zapping, por poner.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos se tumban en el sofá, llegan a casa demolidos, su cuerpo está extenuado del trajín y la insatisfacción que les supone tener que bregar diariamente por llegar a fin de mes. Se tumban, entonces, en el sofá, alcanzan el mando a distancia, ponen un canal y desconectan la CPU. Lo mismo da que la pantalla les brinde a Ana Rosa o el peliculón plagado de anuncios. Lo único que necesitan es lo primero que pillan, y con eso se conforman, total, pillen lo que pillen, de poco les importa, al cabo de un rato se quedarán dormidos igual, mecidos por un runrún de voces apagadas que lo mismo podrían estar hablando de chismorreo que de los conflictos de Gaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quieren tener que elegir. No quieren tener que hacer zapping. Lo que quieren es alguien que les acompañe al llegar del trabajo. Un perro al que no haga falta alimentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego llega otro ejemplo. No trabaja. Tiene mucho dinero y mucho tiempo libre. No sabe qué hacer y se dedica a ver la tele porque nadie le enseñó con qué llenar el vacío de su existencia. Lo único que tiene es la tele, así que cambia de canal, una y otra vez, ve unos minutos de un programa, unos minutos de otro, llega un momento en que lo único que hace es estar cambiando de canal constantemente movido por una gula insoportable, por la necesidad imperiosa de verse superado por el espectro más extenso posible de referencias visuales y auditivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro. Le molan los programas culturales. Le molan los documentales de la 2. Le mola Punset o quien sea. O simplemente le mola la presentadora de Noticiarios de la Primera de la madrugada de los lunes, yo qué sé. Quiere ese programa. Es el único programa que quiere ver. Enciende la televisión única y exclusivamente por ver ese programa, está haciendo cualquier otra cosa y recuerda que está a punto de dar comienzo su programa y lo abandona todo precipitadamente por su amado programa. Entonces un día le quitan su programa y llora y se convierte en una larva deplorable hasta que un nuevo programa se cruza ante él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy sentado en un banco leyendo a la Matute. Corrección: estoy sentado, leyendo cada tanto a la Matute, y escuchando las conversaciones de los universitarios. El banco, sí, está en el patio de una universidad. Los estudiantes entran y salen por las puertas automáticas y me sobreviene de golpe esa sensación que tiene todo estudiante universitario: ese grito de yo no pertenezco a este lugar, ninguno de estos tiene nada que ver conmigo. Con lo que más me identifico es con la no identificación. No quiero ser nada en absoluto, sólo quiero no ser algo en general.&lt;br /&gt;Chica 1: A mí no me gusta llamar papá a mi padre. Le llamo pápa.&lt;br /&gt;Chica 2: Jajaja.&lt;br /&gt;Luego hay otros estudiantes, con chaquetas de cuero negro, parches con símbolos rojos pegados a las mangas, botas negras, enormes, de pisar cabezas, cortes de pelo hirsuto que reflejan su inconformismo, hablando acerca de intentar ser proletarios o algo, hacer huelgas y asambleas o así. Constantemente se interrumpen los unos a los otros intentando demostrar cuál es el más proletario. Mencionan a otros individuos que al parecer no están presentes y remarcan lo poco proletarios que son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi lado se sienta una profesora que conozco. Se enciende un cigarrillo y hablamos.&lt;br /&gt;-¿Qué piensas hacer más adelante?, pregunta.&lt;br /&gt;Le digo que no sé. Le digo que me gustaría escribir, no sé.&lt;br /&gt;Ella comenta que a ella también le gustaría escribir, que tiene mucho material entre los recuerdos, entre tantos años de profesorado, de espectadora de la vida y la maduración, el suficiente bagaje como para crear algo. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Crear algo&lt;/span&gt;, repite, ha de ser maravilloso.&lt;br /&gt;Le digo que ella también crea, a su manera, pero no le parece lo mismo.&lt;br /&gt;La gente, cuando habla de crear, sólo habla de crear arte, y esa es una mentira que nos enseñan muy bien para que todos nos sintamos inútiles.&lt;br /&gt;-De todas maneras nunca es tarde, le digo.&lt;br /&gt;-Ya. Además está cerca mi jubilación, contemporiza con una sonrisa, exhalando la nicotina.&lt;br /&gt;Mencionamos a Javier Cercas. Nunca he leído a Javier Cercas. Salamina, lo sé, pero no sé nada más de Javier Cercas. La verdad es que no he leído a muchos escritores de la actualidad, y eso me convierte en un lisiado cultural. Actúo como si antes tuviera que leer a los consagrados, lo cual, sí, es otra gran mentira. Hay muchos consagrados que no escriben para mí y aún así voy y les leo. Para qué, me digo a veces. Qué me reportan. Únicamente el haberles leído, me respondo. Así que soy como el número 2, el del zapping, el de la gula, el vanidoso, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observo a los huelguistas y la chica que dice pápa y no papá y me pregunto quiénes son. Creo que todos son 1. Creo que una se viste de rosa y los otros de negro porque tuvieron la suerte de cruzarse con un haz de luz rosa o con un haz de luz negro antes de haber tenido ocasión de conocer otro color u otra puerta. Eso me incluye entonces en la estadística. Lo que está claro es que todos queremos ser 3: los que ven lo que ven porque quieren verlo, los que van a trabajar porque quieren trabajar, los que creen que todo se supedita a su concilio y arbitraje personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La profesora se marcha y yo me termino la novela de la Matute, que está muy bien. Cerca del final, un personaje le dice al protagonista: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cuando odias, como no puedes matar, perdonas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-7523608500706649901?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/7523608500706649901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=7523608500706649901&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7523608500706649901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7523608500706649901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/ana-maria-matute-fiesta-al-noroeste.html' title='Ana María Matute - Fiesta al Noroeste'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SgGftybNshI/AAAAAAAAAGo/oisqs4fwTqg/s72-c/ugne_straigyte_10.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4639393810108972332</id><published>2009-05-04T22:22:00.004+02:00</published><updated>2009-05-05T00:04:08.307+02:00</updated><title type='text'>William Faulkner - El Ruido y la furia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://designyoutrust.com/wp-content/uploads5/lauren.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 318px; height: 476px;" src="http://designyoutrust.com/wp-content/uploads5/lauren.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Estoy hasta los cojones de hacer reseñas o cosas parecidas a reseñas, y por otro lado, de escribir párrafos sobre mi vida cotidiana pasados por el filtro de la irrealidad que me da la gana. Hay gente que ya hace eso. Lo hacen mejor, les leo y me siento humillado. Leo muchos blogs y cuantos más blogs visito más laceraciones sufre mi ego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he entendido lo que es la crítica literaria. La crítica literaria es hablar de uno mismo. Antes sujetabas una piedra y decías: esta piedra es blanca, esta piedra es negra, esta piedra es cuadrada o cuneiforme. Ahora dices: yo sujeto esta piedra, no es una piedra, es una post-piedra, es una tardopiedra. Esta piedra, la piedra de ahí y la otra piedra, dices, yo y las piedras que he sujetado, yo sujetando esta piedra. Yo, reafirmas, mi opinión, mi disquisición sublime, mi imbricación en la piedra, mi yo-en-la-piedra, mi piedra como extensión eréctil de mi cuerpo, la piedra y yo, mi polla, mi coño, mi interpretación absurda de esta piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Así que por qué separarlo? Para qué engañarse más. A mí no me interesa lo que es un libro. A mí no me interesa si ese libro fue importante. No me interesa si ese libro generó otros libros. Sólo me interesa lo que ese libro genera en mí, mi relación con ese libro, me gusta, no me gusta, lo entiendo, no lo entiendo, lo leo en casa, lo leo en la calle, lo leo en el puticlub.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***********&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Primer post de esta nueva serie: &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;William Faulkner&lt;/span&gt;. ¿Por qué? Yo qué sé, es el primero que me ha venido a la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El Ruido y la furia&lt;/span&gt;. Ok.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en un autobús. El autobús me lleva a mi cantera. Mi picar piedras es contestar al teléfono, repetir frases pintadas en unos rótulos que cuelgan de la pared y proporcionar números de teléfono a desconocidos a los que no puedo ver. El teléfono de la compañía del gas. El teléfono de Movistar. El teléfono de Conchita Pérez. El teléfono del mismo tipo que me está llamando. El teléfono de "un sitio... em... en el que haya... ya sabes... chicas... em... ya sabes... putas.".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ok. Tengo 19 años y estoy en un autobús. Aún no tengo blog, aún no tengo vida social, aún no tengo capacidad crítica, lo que ya tengo es arrogancia. No miro por las ventanas. Nunca miro al otro lado de los cristales cuando viajo en transporte público: todo lo que hay ahí fuera lo conozco, lo tengo impreso en la mente, podría dibujarlo en un papel con un ciego sujetándome la mano para que el dicho invidente pudiese entender la imagen, como el personaje de Catedral de Carver. Pero aún no he leído a Carver.&lt;br /&gt;Edificios, vehículos, desniveles en la carretera. Lo veo en el celuloide, lo veo gracias a los tubos catódicos que abotargan las mentes adolescentes, las que me privaron de imaginación, de extasiarme ante lo cotidiano y de empezar a leer a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, si no miro por las ventanas, he de ocupar mi triste y goteante vida en algún otro menester. Entre las manos tengo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ruido y la furia &lt;/span&gt;de Faulkner. Mi vida está a punto de pegar un giro dramático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo llegó a mis manos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ruido y la furia&lt;/span&gt; de Faulkner? Por la edición, la textura, la portada, el título. Ni siquiera me leí la contraportada. No soy un lector de los de antes, de los de verdad. Nunca he tenido que luchar por conseguir un libro. Mis padres me esforzaron para que en casa hubiera libros, no una biblioteca a lo Borges o Vila-Matas, pero biblioteca al fin y al cabo. A veces mis padres me llevaban a La Casa del Libro y me compraban un libro. Luego mis padres dejaron de comprarme libros pero yo seguía yendo a La Casa del Libro a ver si alguien me compraba un libro. Al final aprendí a comprármelos yo. Lo que nadie me compró fue criterio, o quizá me lo compraron, pero yo fui un mimado y nunca supe apreciarlo, desechándolo junto a mucha otra morralla educativa abandonada en el limo de los rincones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delante de mí se deja caer una chica. Lleva un chaleco rojo y la cara espolvoreada de pecas. Siempre toma el autobús a la misma hora, sólo que dos paradas más tarde, y siempre se baja dos paradas previas a la mía. Siempre compartimos travesía. A veces me siento al lado suyo. A veces enfrente. A veces detrás. Siempre me la imagino desnuda. Siempre me imagino a mí mismo abordándola, diciéndole: Oye, siempre cogemos este mismo autobús. En plan espontáneo, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;casual&lt;/span&gt;, natural. Después, lo que en mi imaginación empieza como un inocente anhelo de entablar contacto con una chica guapa se transforma en una riada de secuencias cinematográficas cada cual más clicheística que la anterior, en la que nos dedicamos a conocernos en un variado abanico de espacios y tiempos que de una forma u otra siempre culminan en una tórrida escena en la que su gemir y abrazar son las características principales. Son imágenes en movimiento, pero encadenadas a tal velocidad que su movimiento apenas puede distinguirse. Más que una película, parece un pase de diapositivas. En cualquier caso nunca me levanto ni me acerco a ello, ni hago nada en general que me permita acercarme a las mujeres. Simplemente voy en el autobús cada día y cada día tomo el mismo autobús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ruido y la furia&lt;/span&gt;: "Siete de Abril de 1928". Leo algunas páginas y no entiendo nada. Aún así me esfuerzo: procuro no dejarme vencer por el libro, y el motivo es que me considero lo suficientemente inteligente como para entender cualquier libro. Son introducidos diversos personajes, hermanos, una hermana. Transcurrido cierto tiempo, comprendo que la narración ha pegado un salto: no estoy leyendo la misma escena de dos páginas atrás. No lo entiendo. Vuelvo atrás. Le presto más atención a la cursiva esta vez. La cursiva marca la diferencia. Sigo leyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi trabajo me angustia y me enfada. Mucha gente me insulta porque tardo en proporcionar teléfonos. Mi jefe me reconviene porque no me ciño a las frases diseñadas por mentes más ilustres que la mía. No puedo decir "Hola", no puedo decir "Adiós", no puedo decir "Ya está", no puedo, a grandes rasgos, decir nada que contenga menos de 30 sílabas y suene a conversación humana. Dispongo de cinco minutos de tiempo libre por cada hora trabajada. En esos cinco minutos me arrastro velozmente al cuarto de empleados y fumo. Aprendo, a la fuerza, a lapidar un cigarrillo en menos de cinco minutos, concretamente, en tres y medio, para poder estar a tiempo sobre mi silla, ante mi ordenador, la mano en el ratón, el auricular en la oreja, la nubosidad en el cerebro, la rabia en el esófago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el autobús que me lleva a casa me hago preguntas sobre mi vida, sobre mi frustración, sobre mis días y autobuses iguales, las imágenes que se aparecen al otro lado de estos cristales que son igual que pantallas o diapositivas, mi no dejar el trabajo por no tener otra cosa a la que recurrir, ninguna clase, ninguna actividad semanal, le doy vueltas a mi no levantarme y saludar a la chica por no tener fuerza de impactar en los demás, mi no cambiar las cosas, mi no hacer nada, mi simplemente contestar al teléfono a la espera de una llamada que me saque de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El ruido y la furia&lt;/span&gt;. El autobús está prácticamente vacío. El viaje dura cuarenta minutos. Todos los que vamos en este autobús estamos al menos a cuarenta minutos de algo mejor.&lt;br /&gt;Vuelvo a la cursiva. Sé que la clave está ahí. Es distinto, es visual: la tipografía se inclina, y con su oblicuidad, se trastoca lo que se narra.&lt;br /&gt;Y entonces lo entiendo como un cajón que se abre no mediante recurso de una llave, sino a base de patadas obstinadas: el narrador, Benji, es un subnormal. Oligofrénico. Por eso todo resulta confuso. Por eso va a saltos. La cursiva marca el salto a otro recuerdo de su mente laberíntica y defectuosa. Y sólo entonces me llega la pedrada a lo Velázquez: perspectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambias la perspectiva, y cambia la imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro por las ventanas, pero sólo un instante, y casi alcanzo a percibir paralelismos y revelaciones, verdades que me encaminen en una dirección contraria. Pero quizá en ese momento no soy capaz de captar la relación. Cuando sí la capto es ahora.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4639393810108972332?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4639393810108972332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4639393810108972332&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4639393810108972332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4639393810108972332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/william-faulkner-el-ruido-y-la-furia.html' title='William Faulkner - El Ruido y la furia'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-5588637872274779561</id><published>2009-05-04T19:54:00.004+02:00</published><updated>2009-05-04T20:50:31.663+02:00</updated><title type='text'>Álvaro Fernández Suárez - Hermano Perro</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sf84ePISRqI/AAAAAAAAAF8/x9tZCjJtZhs/s1600-h/hermano.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 164px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sf84ePISRqI/AAAAAAAAAF8/x9tZCjJtZhs/s320/hermano.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332042575938471586" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La portada es buena.&lt;br /&gt;La novela es horrenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Narración a la tercera persona. Ok. El prota es un perro. Ok. Mi cabeza hace clic. La cabeza siempre hace clic, y asociación de ideas y toda esa morralla con la que Joyce nos ha deleitado tanto. Total, que clic: Kipling. La selva virgen, Rikikiwiki la musaraña (o rikitaki, kikiriki o rikiwonka, me da igual, quizá ni es una musaraña, creo que era una rata y luchaba contra una serpiente o una lombriz). Total, que clic: Quiroga. Cuentos de la selva. Uno de ellos estaba protagonizado por un Fox Terrier que iba corrompiéndose por el medio. Total, que clic: London. Buck el perro. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Colmillo Blanco&lt;/span&gt; el medio perro medio lobo. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cool&lt;/span&gt;. Ya tenemos asociación concreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Colmillo Blanco&lt;/span&gt; tenía ya sus años para cuando a Álvaro Fernández Suárez le dio por escribir Hermano Perro. Si ya se ha escrito &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Colmillo Blanco&lt;/span&gt; y te da por escribir una novela sobre un perro, watch out my friend.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ok. Un perro. Se llama Sugus. O Negus. Ya no me acuerdo. Su nombre siempre aparece en cursiva. El perro en cursiva es bastardo y sucio. Vive en la casa de una aristócrata que además tiene otra perra, que es aristócrata también. El perro bastardo y sucio quiere follarse a la perrita linda y pomposa. No le dejan. Todo esto es como muy metafórico y en realidad el autor nos está hablando de conflictos sociales. Los aristócratas se mudan y al perro bastardo y sucio lo abandonan. Un estraperlista secuestra al perro abandonado e intenta vendérselo a otra aristócrata haciéndolo pasar por un perro de raza. No cuela. Lo abandonan. Todo esto es como muy picaresco. El perro conoce a un científico que intenta usarlo para sus experimentos, pero al final se arrepiente y decide acogerlo en su casa. El perro bastardo y sucio y la familia del científico se quieren mucho. Todo esto es como muy hermoso.&lt;br /&gt;Pum. Estalla la guerra. Los bandos no están definidos. La época tampoco. El lugar tampoco. Todo esto es como muy universal y tal (la novela es del 43, el autor está en el exilio).&lt;br /&gt;Caen bombas. El perro bastardo y sucio no tiene mejor idea que largarse a la guerra. Se hace amigo de un soldado.&lt;br /&gt;Capítulo XIX, transcripción de dos cartas que se envían la hija del científico y su novio en las trincheras. Título del capítulo: Cartas son cartas. Todo esto es como muy máximas cotas de la literatura.&lt;br /&gt;Al perro lo hieren intentando salvar a su amigo soldado. Todo esto es como muy épico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay psicología del personaje. Es un perro. Es bueno. Es un perro bueno y simple. Lo dicho, después de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Colmillo Blanco&lt;/span&gt;, be careful.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le siguen pasando cosas al perro y sigue conociendo gente de todo tipo.&lt;br /&gt;p. 232: "Quería a la niña con el ingenuo amor de un buen esclavo negro que adora en su ama los dones divinos de la belleza que los cielos le negaron a él." Todo esto es como muy incoherente, Álvaro.&lt;br /&gt;Hay un granjero que, después de tenerle en su casa ayudándole durante años a cuidar de las cabras, decide echarlo  porque cree que ha pillado la rabia. Todo esto es como muy coñazo.&lt;br /&gt;Total: al final se reencuentra con el científico. Ambos son viejos. El científico trabaja picando piedras, porque se supone que en la guerra han ganado los malos y todos sufren mucho y están oprimidos. De pronto, en lo que debería ser el epílogo de las aventuras del perro, el perro desaparece. Así sin más. Se empieza a hablar del científico y de sus amigos oprimidos en la cantera. Intentan huir, uno les traiciona, los van a ahorcar, se menciona por ahí que al perro lo van a ahorcar también y el científico, con la soga al cuello, da un discurso sobre que todos somos iguales o no sé qué mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto qué coño es. Esto es un insulto. Esto es tomar a los lectores por gilipollas. Durante 258 páginas he aguantado tus gilipolleces sobre el puto chucho y en las últimas 30 páginas decides que te has cansado de él y que prefieres darle protagonismo al científico para su arenga pacifista. Todo esto se remite al contexto, que si guerra civil española, que si no sé qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cela escribió en el franquismo. Aldecoa también. Muchos escribieron en el franquismo. Muchos escribieron en el exilio. Qué importa. Algunos escribieron libros, otros caca (de perro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;***********&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;EPÍLOGO:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conseguir este libro es imposible. No se encuentra en ningún sitio. ¿Por qué coño pierdo el tiempo haciendo una reseña (jaja) entonces? Por una simple razón. Hay gente que lee libros. Hay gente que cree que es muy guay leerse un libro raro que es imposible de conseguir. Hay gente que cree que es muy guay reivindicar escritores a los que ya el tiempo colocó en su sitio (es decir, en el olvido). Esa gente, luego, intenta encontrar a otra gente que también haya leído el libro que no se ha leído nadie, y regodearse juntos en su felicidad de gente superior que lee libros que nadie más que ellos se leen y decirse los unos a los otros: Jo, pobre Álvaro, qué incomprendido, excepto por nosotros, que sí le entendemos.&lt;br /&gt;Esa gente usa Google.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-5588637872274779561?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/5588637872274779561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=5588637872274779561&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5588637872274779561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5588637872274779561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/alvaro-fernandez-suarez-hermano-perro.html' title='Álvaro Fernández Suárez - Hermano Perro'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sf84ePISRqI/AAAAAAAAAF8/x9tZCjJtZhs/s72-c/hermano.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-5199350463088710474</id><published>2009-05-01T22:01:00.004+02:00</published><updated>2009-05-01T22:34:26.505+02:00</updated><title type='text'>Juan Marsé - Si te dicen que caí</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SftbxzQelXI/AAAAAAAAAFs/X2qNJZRHejE/s1600-h/129_41427.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 144px; height: 192px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SftbxzQelXI/AAAAAAAAAFs/X2qNJZRHejE/s320/129_41427.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5330955495054153074" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La herida de mi pie va poco a poco tornándose en un simple picor incómodo. Ya no me puedo hacer pasar por tullido. Ya no puedo acercarme a las enfermeras y pedirles que me toquen por todos lados con aire de dolorido desolado despatarrado defenestrado. Ya sólo tengo cara de: me ponen las enfermeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Marsé.&lt;br /&gt;Juan Marsé es premio Cervantes.&lt;br /&gt;Todas sus novelas transcurren en la Barcelona, concretamente en el barrio de Guinardó, de la posguerra civil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿He oído por ahí un bostezo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barcelona no es aburrida (bostezo), la posguerra civil no es aburrida (bostezo), Juan Marsé no es aburrido (bostezo), lo que es aburrido es que después de tantos años sigamos en la guerra civil (zzzz).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, que lo hemos superado, sí. Que &lt;a href="http://vicenteluismora.blogspot.com/2009/04/entrevista-ricardo-menendez-salmon.html"&gt;Ricardo Menéndez Salmón&lt;/a&gt; ya no habla de guerra civil, habla del 11-M, que ahora hemos cambiado, que sí, que lo hemos superado, te lo digo yo, repito, hemos superado la guerra civil, ya no pensamos en la guerra civil, hablamos de cualquier paranchanganga menos de la guerra civil, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no sé nada de la guerra civil, no me interesa la guerra civil, ¿qué es la guerra civil? &lt;/span&gt;yo no lo sé, y tú? Yo tampoco.&lt;br /&gt;Este es el debate a gritos de todos los españoles. La cuestión es que la guerra civil, si no la tenemos en boca para desguazarla o criticarla, la tenemos en boca para reafirmar lo poco o nada que ahora nos une a ella, lo muy atrás que la hemos dejado, lo que equivale a decir que la única manera de avanzar es dar media vuelta, y dar media vuelta no es cambiar de carretera, es sólo cambiar de carril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Marsé habla de la guerra civil porque cuando él escribía aún no se había superado nada, estábamos aún inmersos de lleno en el trauma. De hecho, por primera vez &lt;span style="font-style: italic;"&gt;se podía&lt;/span&gt; hablar de la guerra civil sin que viniesen a torturarte, matarte o desaparecerte. ¡Bien! Cuarenta años con la boca cerrada, ahora que por fin podemos hablar, os vamos a abarrotar las orejas y los ojos con nuestra catarsis desgraciada y hasta hace poco censurada de posguerra! Eso dijeron. Eso dijo Marsé. Entre líneas, of course.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo curioso es que diez años después de publicar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Si te dicen que caí&lt;/span&gt;, salió otra edición, corregida por el autor. Ok. Unos años después la volvió a corregir y se volvió a publicar. Ok. Luego también volvió a corregirla. Ok. Juan Marsé corrige todas sus obras porque es como los niños, que si su caquita no le gusta, la remueve con un palito a ver si mejora.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sftb5oOqUzI/AAAAAAAAAF0/v0WrDhcKW68/s1600-h/marse.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 185px; height: 278px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sftb5oOqUzI/AAAAAAAAAF0/v0WrDhcKW68/s320/marse.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5330955629532697394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Para que quede claro, la novela me ha gustado. Me he leído la primera edición. La edición que yo me he leído, afirmo, es la única que debe leerse. Todas las demás ediciones, con todas sus correcciones, son bazofia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no pienso leerlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un profesor barrigón dice: leeros sólo ediciones posteriores al 2000. La novela cambia sustancialmente. Cualquier edición anterior al año 2000 es un horror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Perdón? Esta novela es del año 73, querido tripudo. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Si te dicen que caí&lt;/span&gt; es una novela escrita en el año 1973, publicada en el año 1973, ganadora del Premio Internacional Novela de México del año 1973. ¿Por qué debería leerme una edición 27 años posterior? ¿Es que los escritores escriben una novela para ganar premios, y otra para gustar al público? ¿No es eso, ejem, inquietante? ¿No es, ejem, una mierda hipócrita?&lt;br /&gt;Una edición corregida por el autor es a la literatura lo que al cine es una edición DVD 20 aniversario con extras y chipirones y escenas eliminadas y making of cámara en mano guey yeah en cajita plateada, es decir, una estafa. Cuando compramos una edición corregida nos está estafando una empresa y una persona: la editorial quiere que la gente que ya se leyó la novela la vuelva a comprar, el autor lo que quiere es que la gente olvide que algún día cometió tal errata o tal falta de estilo o tal falta de pirotecnia literaria que alcanzó en los años sucesivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos, que esto es como si una vez se han ido tus hijos de casa, con 18 años, con 20 años, con 30 años en el caso de España, le llamas unos años después y le dices: nene, vuelve a casa que aún hay unas cuantas verdades de la vida que no te he enseñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no se enseña a tiempo, el hijo lo aprende solito, y él se lo enseñará a sus hijos. Lo que sí puedes hacer es criar mejor a tu siguiente retoño, si aún te queda cuerpo. Pero pedirle que vuelva porque te olvidaste de algo, o intentar enseñarle algo que en su momento no eras capaz de enseñar, es simplemente una falta de respeto, porque tu hijo ya no es un niño, sino un hombre al que ya respetan los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una verdad que no vale la pena enseñar, que sólo se aprende al vivir: los hijos sobreviven a los padres. Esa es la prerrogativa con la que cuentan los niños, que sobrevivirán a los padres. Es un privilegio que nos brinda la naturaleza. Cuando esto no sucede, se produce una tragedia para los padres, pero eso ya es otro asunto. Y si los hijos sobreviven a los padres, los libros sobreviven a sus autores, a pesar de todos sus errores como padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrevivir a los padres es la cara luminosa de la moneda.&lt;br /&gt;La cara oscura de la moneda, inevitable, es que nadie vive por segunda vez. Y si los padres no viven por segunda vez, los hijos tampoco merecen hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-5199350463088710474?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/5199350463088710474/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=5199350463088710474&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5199350463088710474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5199350463088710474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/05/juan-marse-si-te-dicen-que-cai.html' title='Juan Marsé - Si te dicen que caí'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SftbxzQelXI/AAAAAAAAAFs/X2qNJZRHejE/s72-c/129_41427.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4825067062402055409</id><published>2009-04-30T21:20:00.003+02:00</published><updated>2009-04-30T22:04:17.236+02:00</updated><title type='text'>Proust!!! - Por el camino de Swann</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SfoD3K1BXOI/AAAAAAAAAFc/_t6kpH0eyHY/s1600-h/proust.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 300px; height: 291px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SfoD3K1BXOI/AAAAAAAAAFc/_t6kpH0eyHY/s320/proust.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5330577355280833762" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora que leo a Proust, puedo definitivamente decir que soy la ostia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque leo a Proust, punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Proust sólo lo lee la gente muy guay. La gente que, no sólo es guay, sino que lo es porque ha querido serlo, esos individuos anómalos de inquietudes oceánicas y mente lúcida que han comprendido lo que deben hacer para ser guay: leer a Proust.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proust.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proust es francés, y los franceses, como sabe tanto la gente inteligente como la metralla a pie de calle, son el canon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por el camino de Swann&lt;/span&gt; es el primer tomo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;En busca del tiempo perdido&lt;/span&gt;, una de las máximas y más grandiosas obras literarias del siglo XX. Primer tomo de siete tomos. Proust no escribió libros, escribió enciclopedias Espasa narradas. En busca del tiempo perdido es, entendámonos, la Biblia de todo buen europeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto va así: el narrador se come una magdalena, eso le retrotrae a sus recuerdos de infancia, en plan ataque frenético a lo Sartre (aunque en el citado compatriota le dan ataques más angustiantes que le revelan que está vivo y existe, algo sorprendente). Cien años después, la gente sigue buscando entender la magdalena de Proust, ver sus recuerdos de infancia y adolescencia en la campiña entre aristócratas franceses, y disfrutar con el despliegue técnico y temático mediante el cual el autor combina poesía, reflexión metaliteraria, evocación de un tiempo mágico por recuperar, psicología, verdades sobre el amor, la vida, la percepción y el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Telita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Proust lo lee todo alevín de escritor, básicamente porque, joder, es Proust.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proust.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Proust está FRANCIA, FRANCIA en mayúsculas. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;En busca del tiempo perdido&lt;/span&gt; es la culminación cultural y literaria de un país que a posteriori no ha hecho sino proseguir el camino señalado por Proust. La prosa de Proust (que suena a trabalenguas) presenta toda la rimbombancia, la belleza, la profundidad y la sutilidad francesas. Todo está bellamente narrado. Todo lo narrado, bellamente interpretado. Todo lo interpretado, bellamente estudiado. Todo lo estudiado, bellamente sugerido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los franceses, repito, son sutiles. Los frances asutilizan hasta lo zafio, que en su lengua no tiene razón de ser. Incluso una expresión como "suce moi la bite" (chúpame el nabo), suena a Sugus, a Petit Suisse, a dulce y esponjosa y bonita expresión como para susurrársela en el oído a niñas de doce años en la puerta del instituto y que en vez de encarcelarte, resultes interesante y seductor a ojos de los demás países de Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sutil, amigos, es como un condón. Que si lo usas demasiado, empieza a ser asqueroso. Lo sutil, en dosis mayores, es un coñazo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SfoD96WtvqI/AAAAAAAAAFk/-Lzzc7TtQYc/s1600-h/Proust1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 250px; height: 278px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SfoD96WtvqI/AAAAAAAAAFk/-Lzzc7TtQYc/s320/Proust1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5330577471117835938" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Proust es un coñazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tiene una prosa de puta madre. Y como diría Yoda desvirtuado:&lt;br /&gt;La buena prosa lleva a ganar premios. Ganar premios lleva a la literatura de alto coturno. La literatura de alto coturno lleva a que el número de lectores se mantenga estable a lo largo de siglos. Que el número de lectores se mantenga estable lleva a que todos los sucesivos escritores lean a este autor. Que todos los sucesivos escritores lean a este autor conduce al lado oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cual es el lado oscuro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco lanzó El País un proyecto interesante, que era pedirle a 100 autores españoles que citasen&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/Cien/escritores/espanol/eligen/libros/cambiaron/vida/elpepusoceps/20080810elpepspor_1/Tes"&gt; los 10 libros que más les habían marcado&lt;/a&gt;. El ganador por goleada es evidente y ridículo sería que aquí se mentase. El número 2, se deduce, es el libro del que aquí hablamos.&lt;br /&gt;Perdón. El libro no, la saga. Los siete tomos. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;En busca del tiempo perdido&lt;/span&gt; (porque &lt;span style="font-style: italic;"&gt;nadie en este mundo&lt;/span&gt;, lógicamente, se lee únicamente el primer tomo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, este cretino irrespetuoso que aquí escribe se hace una pregunta: Si tantos escritores lo tienen en tan alta estima, si tantos se corren por la magdalena, si tantos y tantísimos hombres de cultura nos repiten que Proust es el canon, ¿por qué resulta tan coñazo leerlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta es bien sencilla: el lado oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lado oscuro es que durante cien años la gente ha escrito igual, que todos le han leído, que todos lo han estudiado, que todos le han imitado, que todos intentan ser Proust sin tener los cojones de admitir su megalomanía fracasada, que Proust, a día de hoy, incluso a los que no le hayan leído, les ha llegado.&lt;br /&gt;Proust nos ha llegado a través de todos esos escritores que le tienen en su número 1 o 2, Proust nos ha llegado desde la cuna (y nos seguirá a la sepultura), nos ha llegado espurio, diluido, pervertido y corrompido por un montón de escritores mediocres que saben cuáles son los autores y los estilos consagrados a que han de acogerse para citar en sus entrevistas de mierda, citar en sus referencias de mierda, ganar sus premios de mierda e inscribir en sus listas de 10 autores fundamentales de mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno se atiborra de magdalenas no puede sino acabar cagando hasta las tripas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque los grandes autores no son los que escriben como los maestros antiguos. Los grandes autores son aquellos que tras leer a los maestros antiguos tienen los santos cojones de escribir otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4825067062402055409?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4825067062402055409/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4825067062402055409&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4825067062402055409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4825067062402055409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/proust-por-el-camino-de-swann.html' title='Proust!!! - Por el camino de Swann'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SfoD3K1BXOI/AAAAAAAAAFc/_t6kpH0eyHY/s72-c/proust.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-5221107134354621029</id><published>2009-04-24T06:36:00.005+02:00</published><updated>2009-04-24T06:53:22.333+02:00</updated><title type='text'>Kiko Amat - Cosas que hacen BUM</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SfFEItHkZmI/AAAAAAAAAFU/JoBXdg7KTY0/s1600-h/1658183025_f592e2be0f.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 205px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SfFEItHkZmI/AAAAAAAAAFU/JoBXdg7KTY0/s320/1658183025_f592e2be0f.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5328114750496990818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Trebuchet MS"; 	panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p style="text-align: justify; font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;“Las chicas seguían pasando con sus carpetas, sin fijarse en mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-style: italic;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;No me importaba saber que su salvajismo y desparpajo estaban, en algunos casos, condenados a muerte. Que era su único tubo de escape, y estaba a punto de atascarse; como universitarios que sólo se emborrachan al terminar los exámenes, heavys a punto de cortarse el pelo y casarse con grandes gordas. Rebeldes a media jornada, nihilistas de colonia de verano que, cuando vuelven a casa, retornan a la rutina diaria. Y su insurrección pequeñota queda como un souvenir, como un burrito de paja que se trajeron de sus vacaciones en el desmadre de otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-style: italic;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;La desobediencia como crucero por el Caribe. El inconformismo como intermedio, como tiempo muerto, como actividad extraescolar, como apuntarse a cursos de ballet o guitarra o alemán. Como algo que hacer hasta que el verdadero deber llama. Hasta que llega la hora de madurar y hacerse adulto y retour à la normale, olvidarlo todo, ¿qué fue sino una locura de juventud? Esa turbulencia ociosa de temporada, que tanto me había irritado siempre, aquella mañana me parecía graciosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-style: italic;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Todas esas chicas extrañas y apesadumbradas y rompibles, a punto de rendirse. Todas esas chicas a punto de empezar a barrer sus corazones y sueños desintegrados.”&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para los interesados, vuelvo a poder mover el pie. El bastón ha vuelto a colocarse bajo el sofá, y yo me muevo como un muñeco constituido a base de ramas, apoyando únicamente el talón, como si buscara clavarme más cristales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este tiempo de cuasi total inmovilidad, leer una poliantea de vespas, de punk, Fante, situacionistas, futuristas, surrealistas, vorticistas, isticismos histéricos y locuaces como una turbomix de vocablos, de Curtis Mayfield y The Who y The Delfonics y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pulp&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;teen magazine&lt;/span&gt; y anarquismo cacofónico y sentencias a lo Sergio Leone y metralla explosiva en la carretera catalana me ha venido que ni pintado. ¡Mejor incluso que las pajas, oigan! A todo esto llevo cinco días sin ducharme, comulgando con las últimas páginas en el periplo del protagonista, Pànic Orfila, buscando encontrarse a sí mismo en medio del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;punk&lt;/span&gt;, los vinilos, la dinamita, los celos enfermizos y las mujeres de estética retro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ingleses tienen una expresión y canción para esto: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;God save the queen! God save Amat!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Trebuchet MS"; 	panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“El cataclismo siempre es una gorda con el paracaídas roto que te hunde en el suelo.”&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Ni Tuco &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt; lo hubiera dicho mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Barcelona me gusta más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;----------------------------&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-5221107134354621029?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/5221107134354621029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=5221107134354621029&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5221107134354621029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5221107134354621029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/kiko-amat-cosas-que-hacen-bum.html' title='Kiko Amat - Cosas que hacen BUM'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SfFEItHkZmI/AAAAAAAAAFU/JoBXdg7KTY0/s72-c/1658183025_f592e2be0f.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-5429999842305873837</id><published>2009-04-21T16:30:00.006+02:00</published><updated>2009-04-21T16:35:43.816+02:00</updated><title type='text'>K. O.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.noseque.net/wordpress/media/imagenes/house2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 395px; height: 222px;" src="http://www.noseque.net/wordpress/media/imagenes/house2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Resumen de la noche del sábado:&lt;br /&gt;tres pedazos de cristal incrustados en la planta del pie, 8 horas en urgencias, una aguja muy grande, dos puntos, y una semana inmovilizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos mi compañero de piso me ha comprado &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;un bastón&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;--------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-5429999842305873837?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/5429999842305873837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=5429999842305873837&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5429999842305873837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5429999842305873837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/k-o.html' title='K. O.'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-699777818286857182</id><published>2009-04-17T22:05:00.012+02:00</published><updated>2009-04-18T07:15:39.033+02:00</updated><title type='text'>Thomas Bernhard - Autobiografía</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SejwUFb0HzI/AAAAAAAAAE8/4lUKE7tEuCM/s1600-h/bruecke_pl2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 226px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SejwUFb0HzI/AAAAAAAAAE8/4lUKE7tEuCM/s320/bruecke_pl2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5325770787212500786" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Evidentemente he ido poco a poco, dado que, por muy orgásmico que resulte, uno no se puede leer cinco libros seguidos de Bernhard o la cabeza revienta de acuerdo a dos posibilidades: 1) demasiada realidad y posterior suicidio, 2) demasiada verdad y posterior suicidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El origen&lt;br /&gt;2. El sótano&lt;br /&gt;3. El aliento&lt;br /&gt;4. El frío&lt;br /&gt;5. Un niño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el orden. En Estados Unidos, como todos sabemos, son retrasados, y por eso les ha dado por editarlo con una secuencia distinta a la original, una que no atañe a la cronología de escritura o edición, sino a la de acontecimientos que se narran. Vamos, que es como lo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Memento&lt;/span&gt;, que allí la estrenaron AL REVÉS, porque son todos gilipollas. Si realmente queréis saber si el nuevo presi es tan guay, deberíamos hacerle ver Memento tal y como es y luego preguntarle: oye, tú, comesandías, ¿qué has entendido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, Bernhard. Veamos qué digo de Bernhard.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bernhard cuenta en esta pentalogía a cien por hora su adolescencia, su vida entre los escombros de la guerra, su vida en un internado, su vida currando en una pequeña tienda, su vida extinguiéndose a través de su pulmón hecho trizas en la cama de un hospital, su vida de combatiente entre los enfermos de un centro al que sólo envian a aquellos que van a morir, la vida, en definitiva, de alguien abocado a la muerte, la desgracia y a pasarla putas en todo. De ahí el resto de sus textos, claro. Menuda vida de mierda, te dices. Menuda cabeza de la ostia, te dices. Y menudas tripas, Bernhard, menudas tripas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leer no es en el fondo otra cosa que coleguear con otra cabeza pensante, una que decidió juntar palabritas y diluir sus experiencias en párrafos. Como dijo Umbral hablando de los grandes autores, a los que él compara a grandes poceros, "ahí detrás, antes que nada, hay un tipo que ha trabajado". Hay alguien detrás de cada página que dejas atrás, alguien que te conduce, que en ocasiones busca patéticamente halagarte, pero que en otras ocasiones, las que valen de verdad, te muerde y te azota y aguarda a ver si le respondes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta autobiografía no sirve para conocer la vida de Bernhard, sirve para conocer su garganta, su bilis y su sangre, toda su mirada, su rabia, valiéndose de Beckett, de Schopenhauer, de la ausencia de párrafos y pausas para un pensamiento en caída torrencial, para rasgar con sus uñas la pared del féretro que es el mundo en el que le ha tocado vivir, al que escupe enfurecido sin dejar títere con cabeza, contra los hipócritas, los falsos triunfadores, los resentidos, los insensibles, los envidiosos, los muertos por dentro que señalan impúdicamente a los muertos por llegar, y ante ese ataque desalmado por parte de una sociedad a todas luces destruida, Bernhard se desmarca convirtiéndose en esos que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;deciden&lt;/span&gt;, siendo su decisión el ir &lt;span style="font-style: italic;"&gt;en la dirección opuesta&lt;/span&gt;, siendo ese ir &lt;span style="font-style: italic;"&gt;en la dirección opuesta&lt;/span&gt; lo único que consigue salvarle de la aberración, la enfermedad y el homicidio que suponen los hospitales, los médicos, los institutos, los internados, los profesores, los artistas y los vencidos. La narración imparable y demoledora de Bernhard es una lucha desde las cloacas de la derrota, una derrota consciente de sí misma, una pugna en la que se salva y triunfa porque él &lt;span style="font-style: italic;"&gt;decide &lt;/span&gt;ir &lt;span style="font-style: italic;"&gt;en la dirección opuesta&lt;/span&gt; a la que le acotan y conseguir así conservar el aliento. Se podría puntualizar, desde fuera, que esta autobiografía es por tanto puro horror, simple encadenamiento de desgracias que sólo se lee aquella gente a la que le gusta que le recuerden lo atroz que es la vida, pero no podrían estar más equivocados. Porque lo que recorre los sufrimientos que se narran es una esperanza tan punzante como la del dolor, y esa esperanza es la voz del narrador. Lo que consigue demostrar es que a veces la esperanza más poderosa no es el vislumbre de la felicidad ni una confortable resignación, la esperanza reside en el ruido y la furia. La esperanza es el grito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay dos tipos de vínculos lector-autor como hay dos tipos de vínculos con la gente que tan fácilmente nos da por ir saludando en las aceras. La cabeza y las tripas. Puedes leer a Joyce y a Proust y a Luis Martín Santos y tu cabeza puede comprender su importancia y su talento y su inmortalidad y su estilo tanto como puedes en la vida comprender la inteligencia y el carisma y las virtudes de una persona, pero luego están todos esos autores o personas que, como al personaje de "El hombre" de Rulfo, hacen que tu corazón resbale y dé vueltas en su propia sangre, porque las tripas y la sangre no entienden de podios en la historia ni les importa, sólo entienden de latidos que, acompasados a tu lectura enfebrecida, te martillean la sien. Y eso es Bernhard: una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Black &amp;amp; Decker&lt;/span&gt; taladrándote y sin interruptor de parada. Bernhard, gracias.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SejwjpUK82I/AAAAAAAAAFM/D_rIKUFDIqQ/s1600-h/thomas_bernhard.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SejwjpUK82I/AAAAAAAAAFM/D_rIKUFDIqQ/s320/thomas_bernhard.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5325771054542156642" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Trebuchet MS"; 	panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;" &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=""&gt;El sótano era, para muchas de esas personas del poblado, una y otra vez la única y última salvación. Muchas habían convertido su visita al sótano en costumbre y aparecían día tras día, no era por falta de dinero por lo que, llegado el caso, entraban varias veces al día en el sótano, para comprar una pequeñez, por ejemplo cincuenta gramos de mantequilla, sino porque, de ese modo, tenían la posibilidad de bajar al sótano con intervalos más breves que, según parecía, necesitaban para vivir, y de escapar a su entorno, en muchos casos mortal. Sólo ahora, en esos días de mi nuevo entorno, tenía yo otra vez acceso directo, inmediatamente directo a los hombres, ese acceso inmediato, directo a los hombres, no me era posible ya desde hacía años; mi mente primero y luego también mi ánimo se habían asfixiado casi bajo el manto mortal del colegio y las coacciones de su enseñanza, y todo lo que estaba fuera del colegio y sus coacciones no lo había percibido durante años mas que de forma imprecisa, a través de la niebla de lo que se enseñaba. Ahora veía otra vez a los hombres y tenía contacto inmediato con ellos. Había existido durante años en medio de libros y escritos y entre mentes que no eran otra cosa que libros y escritos, en medio del olor enrarecido de una Historia mohosa y desecada, continuamente como si yo mismo fuera ya Historia. Ahora existía en el presente, en medio de todos sus olores y grados de dureza. Había tomado esa decisión y hecho ese descubrimiento. Vivía; durante años había estado muerto. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: right;font-family:trebuchet ms;" align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El sótano&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: right;font-family:trebuchet ms;" align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: right;font-family:trebuchet ms;" align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right; font-family: trebuchet ms;" align="right"&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Trebuchet MS"; 	panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;“Durante horas nos sentábamos sobre todo a orillas del Fischach, que corre desde Wallersee en dirección a Salzach, en una inteligencia completa. Tener algo grande ante los ojos, era su exhortación constante, ¡lo más alto! Pero, ¿qué era lo más alto? Cuando miramos a nuestro alrededor sólo vemos ridiculez y mezquindad. Hay que escapar de esa ridiculez y esa mezquindad. ¡Tener ante los ojos lo más alto! A partir de entonces tuve siempre lo más alto ante los ojos. Pero no sabía qué era lo más alto. ¿Lo sabía él? Mis paseos con él no eran nunca otra cosa que historia natural, filosofía, matemáticas, geometrías, enseñanzas que hacían feliz. Es una pena, decía él, que con todo lo que sabemos no podamos avanzar. La vida era una tragedia, decía, en el mejor de los casos podíamos convertirla en comedia.”&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div  style="text-align: right;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Un niño&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:85%;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-699777818286857182?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/699777818286857182/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=699777818286857182&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/699777818286857182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/699777818286857182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/thomas-bernhard-autobiografia.html' title='Thomas Bernhard - Autobiografía'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/SejwUFb0HzI/AAAAAAAAAE8/4lUKE7tEuCM/s72-c/bruecke_pl2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-2236396065077577007</id><published>2009-04-14T10:14:00.004+02:00</published><updated>2009-04-14T21:48:54.556+02:00</updated><title type='text'>catapum</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://designyoutrust.com/wp-content/uploads5/039l_jap_dyt.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 277px; height: 284px;" src="http://designyoutrust.com/wp-content/uploads5/039l_jap_dyt.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;8 de la mañana.&lt;br /&gt;Aquí estoy, en postura patizamba y una córnea inyectada en sangre ante una pantalla que me remite demasiada información como para que yo pueda subsumirla en mis circunvoluciones. He estado un rato escribiendo en mi novela, que trata sobre catapum, que es un tema muy solemne y como este blog me está malacostumbrando a verter mierda de la más baja estofa, pues como que no me aclaro en el paso entre lo visceral y lo hierático.&lt;br /&gt;Cada tanto agarro una de las patatas que han sobrado de la cena y las mastico y siento repulsión por lo que estoy comiendo y por mí mismo: mírate, comiendo patatas frías en plena pugna entre resultar aceitosas o resecas, esto es tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá penas, que diría Sean Bateman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El plato de las patatas está apoyado sobre los dos tomos de la R.A.E., que se escribe con siglas porque su prestigio así lo ordena. Suelo utilizar para este fin mis dos tomos de la R.A.E. a falta de plato de corcho sobre el que apoyar las bandejas calientes de comida. Hacerle esto a los académicos de la lengua me hace sentir poderoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;16 de la tarde.&lt;br /&gt;Me despierto entreverado por las capas de sábanas y mantas, media cama deshecha, como si mi cuerpo únicamente actuase al perder la vigilia. Oigo voces en el salón, trato de reconocerlas. Luego recojo la misma ropa que llevaba hace unas horas y me las llevo al cuarto de baño. El agua caliente trueca las ojeras por un sopor placentero. La ducha es como un cuerpo de mujer: una vez estoy dentro ya no quiero salir. En la ducha se me ocurren muchas ideas. También sucede cuando estoy en el báter. La verdad es que el estro sólo te apedrea en los momentos de menor productividad posible, quizá porque sabe que si te llega en los momentos idóneos te pondrás a hacer algo al respecto, y el cuerpo nunca quiere que hagas nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;18:30.&lt;br /&gt;Estoy sentado en la sala de espera del dentista. Hay un anciano demacrado de piel reseca sentado a una distancia de dos butacas. Por lo demás, hay un par de niños y algunos otros seres informes cuya descripción no se me compone interesante en absoluto. Tengo entre las manos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Pilón&lt;/span&gt; de Faulkner, que trata sobre catapum de aviadores. Todos observan con fruición las imágenes que proyecta una pantalla plana de televisión. Las televisiones planas acabarán con el mundo, lo sé, M me contó ayer que en Los Ángeles, la meca del celuloide, cenáculo de cineastas, nadie va a los cines. Se quedan en casa y miran la tele. No será Internet, no será el 2012 según el calendario maya, no será el Facebook (aunque escrito al revés se lea koobecaf, uno de los nombres cabalísticos de Satanás), no serán las bolsas endebles de Carrefour, la hecatombe será el Dolby Surround doméstico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;19:00&lt;br /&gt;Estoy con las mandíbulas separadas, mi visión obturada por el haz de una lámpara movible. Sobre mi cuerpo se alzan dos cabezas humanas que trajinan con mis dientes. Una chica de bata blanca recorre con un tubo de plástico mi boca, succionando la saliva, no permitiendo siquiera que mi lengua se mantenga humedecida. A todo esto me han clavado una aguja y ahora me están perforando. Oigo un chirrido que en cualquier otra circunstancia me induciría a huir histérico. Hay un polvillo grisáceo brotando de mi boca, como si todo eso que el torno perforase se resquebrajase en minúsculos cristales sin peso, zarandeados por la propia sacudida del mecanismo. Tengo un pedazo de algodón atorado bajo el labio. Tengo una espátula rascando un diente. Tengo un espejito circular unido a una varilla a escasos centímetros de ese punto de la garganta que produce las bascas del estómago. Concluyo, en definitiva, que me encuentro en una situación tal, que si este hombre con el torno lo decidiese, podría producirme un dolor inconcebible. Hay que tener mucha fe en la ciencia, en los hombres, la moral, la ley, la tecnología, la sociedad y el poder monetario sólo para barrer una carie o extraer una muela, porque si uno solo de estos pilares se viniese abajo, los paramentos de este edificio que es el mundo caerían con él. Puede que hayamos matado a Dios, matar el rezo y la comunión ya es más difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;20:00&lt;br /&gt;Entro en la biblioteca, con la mitad de la boca y la nariz dormidas, y devuelvo a Perec, a Bernhard y a VVAA. Si no los devolvía hoy, ya no me podía llevar a ninguno de los otros amigos que reposan en sus estantes. De todas maneras me voy sin llevarme ninguno, porque esta biblioteca es una condenada basura con cuatro tomos ajados y pintarrajeados y pocas palabras que propagar al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;21:00&lt;br /&gt;Me siento ante el ordenador, a inyectar mi ojo en sangre, a masticar las sobras de la comida del mediodía, a cerciorarme por mis tomos multiusos de la R.A.E. de que "nausear" es realmente un verbo y puedo emplear su participio, a terminar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Pilón&lt;/span&gt; y a concluir que el estro no existe, el catapum diario de cada uno de nosotros da como para llenar unas cuantas líneas al día, y cuando estás dentro ya no quieres salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rock'n'roll, que diría Sean Bateman.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-2236396065077577007?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/2236396065077577007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=2236396065077577007&amp;isPopup=true' title='45 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2236396065077577007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2236396065077577007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/catapum.html' title='catapum'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>45</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-5554384537305965716</id><published>2009-04-11T00:01:00.010+02:00</published><updated>2009-04-11T17:57:20.194+02:00</updated><title type='text'>Beckett - Molloy, Malone muere, El innombrable</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sd_CEmI9CfI/AAAAAAAAADk/R0jrMlLS-Xo/s1600-h/BECKETT.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 294px; height: 289px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sd_CEmI9CfI/AAAAAAAAADk/R0jrMlLS-Xo/s320/BECKETT.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5323186668788582898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Buf!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni qué decir tiene que leerse la famosa trilogía de Beckett no es como leerse las instrucciones del GTA, más bien se asemeja a leerse la información nutricional de todas las cajas de cereales que existen en el mercado (incluyendo esos que se venden en los Día que son tan horribles, Boky Chocs, etc, que plagian a Nestlé pero con personajes que parecen drogadictos o esquizofrénicos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es como el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises&lt;/span&gt; versión escatológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí apenas hay historia, apenas hay narración, apenas hay nada coherente a lo que asirse. Devoras y devoras páginas y no entiendes nada, a veces &lt;span style="font-style: italic;"&gt;crees&lt;/span&gt; entender y te dices: ah... ya veo por dónde vas, Beckett, ya veo cuál es la metáfora, y luego Beckett se ríe de ti y de tus estúpidas teorías y te dice: tú qué vas a entender, mindundi, tolai, cretino, y menos a estas alturas de mi novela, en la que la única proeza que mi personaje ha acometido ha sido la de dar vueltas por su habitación e ir de vientre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, uno no deja de pasar las páginas. Me recuerda a algo que dijo Joaquín Reyes en una entrevista a Gasset acerca de las películas de Kim Ki Duk (¡toma intertextualidad!). Lo que decía más o menos Reyes con su particular tonito era: "Oye, Gasset, ¿a ti qué te parecen las pelis de Kim Ki Duk? Porque yo cuando las veo, estoy ahí sentao, veo un plano mu bonico y me digo: qué plano tan bonico, sale un chino caminando de derecha a izquierda en el plano, el plano dura y dura, el chinico va de derecha a izquierda, de derecha a izquierda, caminando, no pasa nada, sólo camina, y estoy ahí viendo ese plano de Kim Ki Duk y me pregunto: ¿esto que estoy viendo, me está gustando o me está aburriendo?"&lt;br /&gt;Con Beckett a mí particularmente me sucedía lo mismo, quizá más en unas ocasiones que en otras. Lees y lees y te dices: "¿qué coño estoy leyendo?", y "esto que estoy leyendo, ¿significa algo?", y "no sé ni qué estoy leyendo ni por qué" y "Joder, Beckett no tiene puto sentido" y "Joder, Beckett es la ostia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, el más ligero y que más se recuerda es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Molloy&lt;/span&gt;, quizá por ser el que tiene más contacto con la realidad (no os engañéis, en puridad todo es absurdo y un despropósito colosal, pero si lo comparas a los otros dos es como comparar La Regenta con Trainspotting). Hay una escena en la que el personaje lo único que hace es desgranar el proceso de cómo se dedica a chupar piedras, cambiar las piedras entre sus bolsillos para volver a chupar las piedras y en esos momentos, en que todo orbita en torno a chupar piedras y a no chupar la misma piedra dos veces te dices: Joder, Beckett, tú sí que sabes lo que es la vida, la vida no es un absurdo encumbramiento de rocas en plan Sísifo camusiano, la vida es un absurdo chupar piedras a lo Molloy, joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablando en plata, esto sólo se lo lee alguien con muchas ganas de hacerlo. Es como toda esa gente que dice haberse leído a Dante. Que la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Divina Comedia&lt;/span&gt; es la leche y muy bonito y van y citan versos enteros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;No os dejéis estafar&lt;/span&gt;: ante el próximo universitario participativo de la primera fila que empiece con que Dante es precioso, sabed que de Dante &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no ha entendido una puta mierda&lt;/span&gt; y que sólo se lo ha leído para poder decir en público que lo ha hecho y que la gente diga: joder con este tío, va y se lee a Dante, es la polla. ¡Una mierda, lo que es es un gilipollas! ¡De Dante no se entiende nada, lo único que quiere es una mamada inmerecida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo dos tipos de persona se leen a Dante y a Beckett:&lt;br /&gt;1) paleontólogos, muy simpáticos y entusiastas e ignorados&lt;br /&gt;2) cretinos (yo), para alabarlo o vomitar sobre él, que al caso viene a ser lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura y el arte, como un gorilas y un protozoo y cualquier otra lamentable forma de vida, nace, vive &lt;span style="font-style: italic;"&gt;y muere&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Algunos viven más.&lt;br /&gt;Otros viven menos.&lt;br /&gt;Unos se estudian libros de macrobiótica para vivir más cuando ya están chupados y carcomidos y lo único que hacen es arrastrar los días como una babosa.&lt;br /&gt;Y algunos se dedican a conjurar demonios para traer de vuelta a los muertos.&lt;br /&gt;La literatura no es una excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Enseñadle la verdad a los niños: decidles que su vida no va a ser ni mejor ni peor por leer a los popes de la cultura, que su vida será igual de miserable, igual de triste, igual de absurda, que los libros no evitan las guerras ni las explican, los libros no evitan la maldad ni le dan solución, que las diferencias entre lo que está bien y lo que está mal las dictan los mismos impresentables que dictan lo que se debe y no se debe leer, enseñadles que el arte, las películas, los cuadros y los libros &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no sirven para nada&lt;/span&gt;, y que la mayoría de lectores que se toparán por el mundo intentando hacerles leer no serán más que gilipollas que quieren imponer su criterio y su cultura a la de ellos. O no les enseñéis nada. Probablemente ellos ya lo saben mejor que vosotros.&lt;br /&gt;Beckett lo entendía: en los libros no hay verdades, en los libros sólo hay palabras.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Dante está muerto.&lt;br /&gt;Bach está muerto.&lt;br /&gt;D.W. Griffith está muerto.&lt;br /&gt;Los cavernícolas están muertos.&lt;br /&gt;Así que no debéis leer a Beckett.&lt;br /&gt;Debéis cremarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quemad a Dante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quemad a Borges!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡&lt;span style="font-style: italic;"&gt;QUEMADLO TODO&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sd_Luky6fkI/AAAAAAAAADs/THhMjT8zuxU/s1600-h/twin-peaks.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sd_Luky6fkI/AAAAAAAAADs/THhMjT8zuxU/s320/twin-peaks.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5323197285586861634" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ch7Ez128kSU&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ch7Ez128kSU&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-5554384537305965716?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/5554384537305965716/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=5554384537305965716&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5554384537305965716'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/5554384537305965716'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/beckett-molloy-malone-muere-el.html' title='Beckett - Molloy, Malone muere, El innombrable'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sd_CEmI9CfI/AAAAAAAAADk/R0jrMlLS-Xo/s72-c/BECKETT.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-1416672223198750185</id><published>2009-04-10T15:53:00.001+02:00</published><updated>2009-04-10T15:53:52.933+02:00</updated><title type='text'>Los Toreros Muertos - Mi agüita amarilla</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/qTq1i1SdH3o&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/qTq1i1SdH3o&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-1416672223198750185?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/1416672223198750185/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=1416672223198750185&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1416672223198750185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1416672223198750185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/los-toreros-muertos-mi-aguita-amarilla.html' title='Los Toreros Muertos - Mi agüita amarilla'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-391897034660689629</id><published>2009-04-09T04:00:00.009+02:00</published><updated>2009-04-09T05:08:11.270+02:00</updated><title type='text'>Bioy, Rulfo y la velocidad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_5bvIxEhELZs/SPFeyGJfIsI/AAAAAAAAA0s/uSP1U735WN8/s400/Sue%C3%B1o.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 314px; height: 184px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_5bvIxEhELZs/SPFeyGJfIsI/AAAAAAAAA0s/uSP1U735WN8/s400/Sue%C3%B1o.bmp" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sd1jZlT0_CI/AAAAAAAAADc/1sXwnixM3Qc/s1600-h/llano+copia.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 192px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sd1jZlT0_CI/AAAAAAAAADc/1sXwnixM3Qc/s320/llano+copia.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322519625784949794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El otro día vino un amigo y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tal cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con este modelo tan artístico y genuino doy comienzo a mi monólogo acerca de lo que a mi real magnificencia le da la gana hablar, el amigo al final no es más que un triste y vulnerable exordio: se demuestra así que la amistad no es más que un recurso para tener alguien a quien echarle tu morralla narcicista. En definitiva, que los monólogos de humor apestan ("¡¡pero si tú has escrito un puto monólogo, y con pretensiones humorísticas además!!" podría decir alguien, si bien afortunadamente, ese alguien no está aquí, ya que estoy solo en mitad de esta noche ominosa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tema. El amigo me dijo: tú lees muy rápido, por eso lees, porque lees muy rápido.&lt;br /&gt;O algo así. Creo que lo dijo de una manera mucho más inteligente que el retrato con el que yo estoy correspondiendo a su noble y fiel amistad. Lo que repuse es que una persona, cuanto más lee, pues más rápido lee. Pero ya no creo que el busilis del asunto resida en esa excusa tan barata con la que básicamente me estoy dorando a mí mismo la píldora clamando: jeje, es que yo leo más que tú; cosa por otra parte ridícula ya que aquí todos saben que yo sólo leo cuando estoy cagando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno puede leer más o menos rápido, y puede intentar leer más rápido o leer más despacio, pero una vez has pasado de la página 50, o la página 100, o yo qué sé cuándo, tu velocidad ya no es cosa tuya, es cosa del libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Explíquese, míster!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo leo a Umberto Eco, cuyos libros son como cascotes de catedrales en ruinas, es decir, como muy contundentes y pesados, perfectamente aptos para planchar corbatas (como el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ulises&lt;/span&gt;), los abro, y me encuentro con que hay unas cinco líneas por página o por ahí. Leo a Bernhard, y veo nosécuántas líneas por página, y además con letrita muy pequeñita y apretada. Y aún así, las páginas de Bernhard vuelan como si yo estuviera desesperado por llegar al orgasmo, mientras que los folios de Umberto Eco, con todas las cosas interesantes que me está contando sobre benedictinos y dulcinianos y opúsculos antediluvianos, se deslizan con la emoción que me brinda el asistir a una conferencia episcopal. ¿Por qué? ¡Tusch! Pues porque el ritmo está en el libro y no en tus ojos (banda sonora del spot de M&amp;amp;M's), tú, lector, cuando lees, si lees como se debe leer, eres como una muñeca de goma: te estás quietecita y te dejas hacer. Si te follan mal, lo vas a notar y vas a bostezar y vas a desear que tu amante se corra de una vez. Si te follan bien, antes de que te des cuenta estarás gritando aleluyas y rezando por que tu amante goce de esperma y robustez ilimitadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Sueño de los héroes&lt;/span&gt; de Bioy Casares me lo he leído de un tirón en dos días, y a punto he estado de hacerlo saltando páginas. Lees la vida irrisoria sin muchas emociones de una panda de chavales que no tienen demasiada personalidad. A todo esto, el prota tiene un amigo que es médico y que es medio peligroso o macarra o algo. Se pasa toda la novela obsesionado con una noche que se fue de parranda con los amigotes hace años y en la que privó tanto que no se acuerda de lo que pasó, pero sabe que había una piba por en medio. Total, que al final todo se resuelve de manera medio fantástica y trágica.&lt;br /&gt;Me recordaba a cualquier peli de Shyamalan, mucho misterio en el trasfondo, pero &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no se ve un carajo&lt;/span&gt; que valga la pena hasta los dos minutos finales, en que todo se resuelve de forma explosiva y te meten flashbacks que te explican que todo está relacionado y tú dices: Aaaaah! Ahora entiendo, Shyamalan, ahora entiendo porqué me has tenido dos putas horas aburrido con detalles sin el más mínimo interés! y te quedas como muy contento aunque te hayan estafado (las estadísticas lo dicen: cuando a uno le dan por culo, siempre repite). Pues Bioy es lo mismo. Tengo ganas de leerme alguna otra novela suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego está el de Rulfo (como veis, estoy dirigiendo el post a algo más relacionado con su título). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El llano en llamas&lt;/span&gt; ni es un tocho ni es nada, es una mierdecilla que si soplas te lo cargas de lo pequeñito que parece. 16 cuentecitos sobre el México profundo arrebujados en su mini-volumen como si tuvieran miedo o se sintieran inválidos, tan desesperados como los personajes que pueblan su interior. Pues esos 16 cuentecitos me han llevado tres siglos acabarlos, y no porque me aburriesen, sino porque a Rulfo uno no lo lee por encima, se lo paladea en la boca letra a letra, no es alguien de quien puedas saltar páginas y seguir tan a tus anchas, no te puedes saltar una línea ni un vulgar vocablo o pierde todo su sentido, toda su aridez, su potencia, su sordidez aplastante y reconcentrada que te petrifica en tu asiento y te deja rezumando cada cuento en la boca, descubriendo tropezones gigantes en medio del helado y deseando más y más hasta que su sequedad te mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Rulfo no se subrayan frases bonitas que colgar en tu corcho o apuntar en tu agenda de colorines, en Rulfo subrayas uniones de sustantivo y adjetivo, subrayas la mitad de una sentencia, una imagen, un símil, en Rulfo, en caso de subrayar, subrayas las vísceras de la literatura. Y por eso lo lees como un auténtico William de Baskerville ante textos polvorientos, porque las vísceras te imponen que vayas a su ritmo particular, a ese pieza a pieza de la que no puedes extirpar nada si no quieres que el edificio se venga abajo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-391897034660689629?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/391897034660689629/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=391897034660689629&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/391897034660689629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/391897034660689629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/bioy-rulfo-y-la-velocidad.html' title='Bioy, Rulfo y la velocidad'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_5bvIxEhELZs/SPFeyGJfIsI/AAAAAAAAA0s/uSP1U735WN8/s72-c/Sue%C3%B1o.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-150570634245678273</id><published>2009-04-04T07:35:00.000+02:00</published><updated>2009-04-04T07:36:01.856+02:00</updated><title type='text'>Polysics</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rXTaMxYJtDg&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/rXTaMxYJtDg&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-150570634245678273?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/150570634245678273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=150570634245678273&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/150570634245678273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/150570634245678273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/polysics.html' title='Polysics'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-6769910821575675334</id><published>2009-04-04T07:15:00.021+02:00</published><updated>2009-04-04T07:41:31.403+02:00</updated><title type='text'>Una noche</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.whokilledbambi.co.uk/public/2009/02/richard_avedon_03.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 331px; height: 412px;" src="http://www.whokilledbambi.co.uk/public/2009/02/richard_avedon_03.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;—¿Sabes?, llevo más de un año acostándome únicamente con mujeres. Ya me hacía falta que me metieran una polla. Sólo quería que lo supieras.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Le respondo con algo parecido a un atragantamiento contenido. No sé cuánto de verdad hay en lo que me dice, y en cualquier caso, la verdad y la mentira son siempre lo mismo. La chica tiene una sonrisa que es una máquina de excitar. Sigue diciendo cosas. Algunas me gustan. Otras no. A algunas les gusta hablar más de la cuenta, y no sé si esperan que yo les conteste. Cada tanto interrumpe su discurso mordiéndome los hombros como si fueran manzanas. Sus uñas recorren mi espalda trazando rejillas hasta convertir la carne en un crucigrama solferino. A algunas les gusta arañar más de la cuenta, y no sé si esperan que yo les abofetee.&lt;br /&gt;Después me quedo tumbado sobre ella unos instantes, como un cuerpo derrengado y licuado de vida, concentrándome en ese vacío demoledor que te exime de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero la divisé en medio de muchas cabezas informes, estirando mi cuello hasta casi resquebrajarlo. Ella me devolvió la mirada y la mantuvo el tiempo suficiente como para que nuestras miradas se convirtieran en un diálogo sexual. Estaba sonando &lt;span style="font-style: italic;"&gt;This is not a love song&lt;/span&gt; de P.I.L. y yo fumaba mi cigarrillo número 27 de la jornada mientras consumía mi cerveza número 3 de la noche y ella era la chica número 58 del día que me imaginaba desnuda. Su rostro se disolvió entre tantos otros y no volví a tropezarme con ella hasta un buen rato después, en la cola del cuarto de baño. Como en todos los locales, la cola correspondiente a las mujeres se extendía formando una pasarela de modelos que los hombres contemplaban antes y después de su paso por el báter. En el interior, un tío con una camisa franela de leñador y otro con unos vaqueros de pitillo, con aire de modernos, decían las mismas sandeces que siempre se dicen en los retretes, sea uno moderno o no. Todo aquel que habla con desconocidos en el cuarto de baño sólo dice gilipolleces, y además dice siempre las mismas. Al salir, escuché a otros tipos intentando establecer una conversación con un par de chicas, diciendo las mismas gilipolleces que todos dicen en las colas de las chicas. "Es una putada ser mujer, ¿eh? Qué colas que tenéis que hacer." Cada noche, en cada local, en cada cuarto de baño, ante alguna mujer que espera su turno para liberarse de su carga, algún hombre pronuncia esas palabras. Somos simples. Somos los mismos. Todos decimos siempre lo mismo y hacemos siempre lo mismo y compramos lo mismo y pensamos de la misma manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tienes un montón de libros —dice la chica irguiéndose y deslizando su mirada por los títulos.&lt;br /&gt;Tú tienes un montón de marcas en el culo, pienso yo. Y se sobreentiende que no soy yo quien se las ha hecho.&lt;br /&gt;—¿Los has leído todos? —me pregunta.&lt;br /&gt;—Alguno. La mayor parte los tengo para aparentar.&lt;br /&gt;Ni se ríe ni hace nada; o no ha entendido el chiste, o lo ha entendido y se siente insultada. Extrae un volumen de Larra y lo hojea.&lt;br /&gt;—Éste lo conozco. Leí algo de él en clase.&lt;br /&gt;A nadie le interesa aquello que no conoce.&lt;br /&gt;Su pelo revuelto cae por encima de las páginas mientras ella las hojea. Luego lo recoloca en su hueco y prosigue su indagación de las baldas. Yo estoy esculcando mi ropa en busca de tabaco. Le ofrezco un cigarrillo, que ella rehúsa, y me lo enciendo yo. Vuelvo a tumbarme en el colchón, estudiando sus curvas mientras ella estudia mi librería. Sigo esperando a ver qué otro libro decide hojear.&lt;br /&gt;Saca a Auster.&lt;br /&gt;Bah, pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que empezaron a sonar los Punsetes un minuto antes de toparme con ella. Lo recuerdo porque justo antes de verla, estuve pensando que me gustaría formar una banda llamada los Gassetes, por Antonio Gasset, que a mis ojos se merece más reconocimiento que Punset. Luego podríamos hacer conciertos en conjunto, los Punsetes y los Gassetes, y a renglón seguido irnos todos juntos a cantar y bailar hasta que la noche nos mate o lo hagan las drogas o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;en el preciso instante en que lo diga una chica&lt;/span&gt;. Ella interrumpió mis pensamientos porque lo que tienen los órganos es que saben nublar o acallar tu mente cuando el momento así lo requiere. Estuve al borde de decirle algo, pero el camisa de leñador se me adelantó y empezó a encajarle susurros en el oído como quien lanza mierda al campo del vecino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella vuelve a recostarse y a encogerse entre mis brazos.&lt;br /&gt;Mis pies apestan. No entiendo porqué ninguna mujer querría acostarse con este olor de pies insoportable.&lt;br /&gt;Eres idiota, me digo entonces, censuras a esta chica y la tachas de la lista de candidatas únicamente porque le gusta Auster. Al menos le gusta Auster, al menos ha leído a Auster, ya es bastante, idiota, incluso tú has leído a Auster y lo ostentas en tu librería. Luego la miro. La verdad es que ella no me importa en absoluto. Muy pocas personas me importan. Muy pocas cosas me importan y creo que cada vez me importan menos cosas y todo aquello que no esté escrito cada vez me trae más sin cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si fuéramos piezas obedeciendo a designios más elevados que los nuestros, volvimos a cruzarnos, arrastrados por la masa de piernas y codos que nos iban marcando la dirección a seguir. Sonaba &lt;span style="font-style: italic;"&gt;She's got the look&lt;/span&gt; de Roxette y encontré sus ojos y su melena y me dije: tienes dos segundos para hablar con ella o seguir tu camino. Tienes un segundo. Tienes—&lt;br /&gt;—Hola —dijo ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos quedamos dormidos, abrazados y en posición fetal, uno detrás del otro. Todos hacemos lo mismo y buscamos lo mismo y probablemente intentemos rellenar los huecos de nuestras baldas de la misma manera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-6769910821575675334?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/6769910821575675334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=6769910821575675334&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6769910821575675334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6769910821575675334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/sabes-llevo-mas-de-un-ano-acostandome.html' title='Una noche'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-7521088400402958462</id><published>2009-04-01T18:35:00.003+02:00</published><updated>2009-04-01T18:39:26.244+02:00</updated><title type='text'>La magia de la red</title><content type='html'>He comprobado que si se busca "culos deformes" en Google, este blog aparece en tercer lugar, de lo cual me siento muy orgulloso; me cercioro así de que a mí sólo me leen los raros o los desesperados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-7521088400402958462?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/7521088400402958462/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=7521088400402958462&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7521088400402958462'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7521088400402958462'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/04/la-magia-de-la-red.html' title='La magia de la red'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-1534940847499883807</id><published>2009-03-31T22:22:00.003+02:00</published><updated>2009-03-31T22:49:18.056+02:00</updated><title type='text'>Jim Thompson - El asesino dentro de mí</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://farm4.static.flickr.com/3272/2633403625_4f31a68452_o.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 244px; height: 378px;" src="http://farm4.static.flickr.com/3272/2633403625_4f31a68452_o.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Leer a Jim después de leer basura es como tener un orgasmo en lo alto de una escarpada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;"No te voy a pegar. Sólo voy a arrancarte el culo a tiras."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;"¿Ha pensado alguna vez que hay muchas formas de morir, pero sólo una de estar muerto?"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;"Si he de ser franco, creo que [la relación entre Amy y yo] ni siquiera llegó a empezar. Simplemente nos encontramos juntos como se encuentran dos ladrillos en una pared."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;"Creo que hay dos formas de pereza. La del 'no quiero hacer nada' y la del 'no te apartes del carril'. Tomas un trabajo, creyendo que va a ser poco tiempo, y ese poco se alarga más y más. Hace falta un poco de dinero para dar el salto. No sabes decidirte sobre lo que quieres. Y luego das un paso, escribes unas cuantas cartas, y entonces te preguntan qué experiencia tienes... qué has hecho antes. Y es probable que no quieran nada de ti, y en caso contrario, has de empezar por abajo, porque no tienes experiencia. De modo que te quedas donde estás, no pudiendo hacer otra cosa, y trabajas mucho porque lo sabes. Ya no eres joven, y no hay otra posibilidad."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;"En muchos libros que he leído, el autor parece descarrilar, enloquece cuando llega al momento culminante. Empieza a olvidarse de los signos de puntuación, suelta todas las palabras de una vez y divaga acerca de estrellas que parpadean y se sumergen en un océano opaco. Y no hay forma de enterarse si el protagonista está encima de la chica o de una piedra. Creo que ese tipo de  manía pasa por tener un gran valor intelectual... Un montón de críticos lo pone por las nubes, y me he dado cuenta. Pero tal como yo lo veo, el escritor es un maldito perezoso que no sabe hacer las cosas bien. Yo seré lo que quieran, pero perezoso, no."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;"Antes, todo lo veía blanco o negro; había lo bueno y lo malo. Pero ahí aprendí que la etiqueta que se le pone a una cosa depende de la posición en que estés tú y de la posición de la cosa. Y... la definición que saqué de los libros de agronomía era ésta: &lt;/span&gt;&lt;una mala="" hierba="" es="" una="" planta="" que="" no="" en="" su="" lugar=""&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;. Si encuentro una amapola en un campo de trigo, es una mala hierba. Si la encuentro en mi jardín, es una flor... Está usted en mi jardín, señor Ford."&lt;/span&gt;&lt;/una&gt;&lt;br /&gt;&lt;una mala="" hierba="" es="" una="" planta="" que="" no="" en="" su="" lugar=""&gt;&lt;/una&gt;&lt;br /&gt;&lt;una mala="" hierba="" es="" una="" planta="" que="" no="" en="" su="" lugar=""&gt;&lt;/una&gt;&lt;br /&gt;&lt;una mala="" hierba="" es="" una="" planta="" que="" no="" en="" su="" lugar=""&gt;&lt;/una&gt;&lt;br /&gt;&lt;una mala="" hierba="" es="" una="" planta="" que="" no="" en="" su="" lugar=""&gt;Y tú estás en el mío, Jim; eres un cactus en mi parterre de cardos, porque esos que engolan la voz únicamente para decir despropósitos son poco más que nada.&lt;/una&gt;&lt;br /&gt;&lt;una mala="" hierba="" es="" una="" planta="" que="" no="" en="" su="" lugar=""&gt;&lt;/una&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-1534940847499883807?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/1534940847499883807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=1534940847499883807&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1534940847499883807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1534940847499883807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/03/jim-thompson-el-asesino-dentro-de-mi.html' title='Jim Thompson - El asesino dentro de mí'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-6326127339651645389</id><published>2009-03-30T21:17:00.003+02:00</published><updated>2009-03-30T21:45:42.555+02:00</updated><title type='text'>El premio planeta</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.llorenslibreria.com/Literatura/Imagenes/melocotones_helados.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 166px; height: 261px;" src="http://www.llorenslibreria.com/Literatura/Imagenes/melocotones_helados.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Melocotones Helados, &lt;/span&gt;premio planeta del 99.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de intentar leerme este compendio de banalidades (ojo, he llegado a la página 100. Las 50 primeras las leí como se debe leer, esto es, de la primera a la última letra y sin necesidad de hacerlo en voz alta ni hacer bailar la lengua dentro de la boca. Las 50 posteriores las he leído primero saltándome frases, luego párrafos y por último páginas, ya que, avispado de mí, comprendí que daba lo mismo), he de pedir perdón por haber incluido el nombre de esta autora junto a los de Mañas y Loriga en una reflexión que hice hace poco sobre autores de los 90. Desde luego, nada tiene en relación con ellos a excepción de la edad, pero mientras unos escriben, esta nos alegra la vida con sus delirios menstruales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si acaso a alguno de los cuatro pelagatos que chequea este blog le interesa, queda sobre aviso: esta novela es un muermo insufrible en el que no pasa nada, y el mayor artificio literario que uno puede llegar a extraer de entre sus floripondios sintácticos es algo como la cita que sigue:&lt;br /&gt;"En Desrein ocurrían cosas extrañas y terribles, como siempre habían ocurrido y como ocurrían en cualquier gran ciudad".&lt;br /&gt;Como veis, Espido Freire abunda en grandes verdades, y no se priva de iluminar al infeliz lector al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aguardado fervientemente a que en algún momento alguien torturase, violase o matase a su protagonista, Elsa, que es una mujer que se dedica a cuidar ancianos (a veces dice aborrecer su trabajo, otras le gusta porque ella no sólo cuida a los ancianos, "sino que los escucha") y que no sabemos si es un dechado de virtudes o no; creo que ni la autora tiene una clara opinión sobre el asunto (en mi opinión es una vulgar perra. El personaje, claro, la autora... también). En cualquier caso no ha sucedido. Hay un personaje con bulimia, niñas desaparecidas, abuelos recordando su pasado en las trincheras, melodrama chusco de mujer mal follada para dar y tomar, pero a la prota no le sucede nada que valga la pena relatar en las 328 páginas que se le dedican.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Página 61: "Según le dijeron, se preparaba una gran batalla, la batalla que decidiría el final de la guerra. Esa contienda se llamó luego la batalla del Besra. El horror."&lt;br /&gt;Horror es lo que siento yo con este libro, que encima se permite hacer dudosos homenajes. Conrad se revuelve en su tumba y Francis Ford Coppola se lamenta de lo que su cinta ha engendrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horror es lo que se sienta al hojear las novelas que manejan ristras de ceros en su número de ventas. Horror es ver confirmado que el Planeta es un premio con el que se enriquece a escritores mediocres que sólo escriben para aquellos que no saben leer. Bah.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-6326127339651645389?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/6326127339651645389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=6326127339651645389&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6326127339651645389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6326127339651645389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/03/el-premio-planeta.html' title='El premio planeta'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-497255094929722820</id><published>2009-03-24T14:45:00.004+01:00</published><updated>2009-03-30T21:47:52.736+02:00</updated><title type='text'>Perec</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_oRqsIJhIbBM/SWpw5qxezwI/AAAAAAAABek/xAdCDpKEBfc/s320/las+cosas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 175px; height: 268px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRqsIJhIbBM/SWpw5qxezwI/AAAAAAAABek/xAdCDpKEBfc/s320/las+cosas.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Putos franceses.&lt;br /&gt;A veces son un coñazo, pero otras veces te abren en canal, te exhiben tus tripas y te dicen: esto eres tú.&lt;br /&gt;Y tú miras tus tripas y asumes: esto soy yo.&lt;br /&gt;Y te ríes por no llorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-497255094929722820?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/497255094929722820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=497255094929722820&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/497255094929722820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/497255094929722820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/03/perec.html' title='Perec'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRqsIJhIbBM/SWpw5qxezwI/AAAAAAAABek/xAdCDpKEBfc/s72-c/las+cosas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4900587422871663177</id><published>2009-03-22T00:21:00.026+01:00</published><updated>2009-03-22T00:53:11.655+01:00</updated><title type='text'>Ciegos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://derlangweiler.com/bilder/2009/feb/1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 366px; height: 152px;" src="http://derlangweiler.com/bilder/2009/feb/1.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:Georgia;  panose-1:2 4 5 2 5 4 5 2 3 3;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:roman;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;} @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0cm;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:595.3pt 841.9pt;  margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;  mso-header-margin:35.4pt;  mso-footer-margin:35.4pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; 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 &lt;p  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Del mechero emerge la llama, acerco el cigarrillo y succiono el filtro hasta que el tabaco se enciende. Luego mi garganta protesta, porque está seca, porque está dañada del trasnochar, pero actúo como si no la entendiese. Los órganos hablan, luego uno puede hacerles caso o no. T viste una camiseta en la que se ve una columna de Rayban Wayfarers de distintos colores, a lo Warhol, una chaqueta dorada, vaqueros ceñidos. También lleva unas Wayfarer ocultando sus ojeras. Yo llevo ropa de cuatro días, probablemente maloliente, sin lugar a dudas descolorida o colorida de más, según el caso. Mi camisa blanca está amarillenta, por ejemplo. En la planta de mis pies ha brotado una colonia de muescas y diviesos, así como zonas blancuzcas y sensibles al tacto. Mis pies hieden y duelen por el sólo hecho de estar despierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;T y yo hablamos de la última película de Meirelles, que hemos visto el día anterior.&lt;br /&gt;—Sigo pensando que debería haberse llamado &lt;i&gt;Ciegos&lt;/i&gt; —dice T—. Mucho mejor que &lt;i&gt;A ciegas&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;—También podría haberse llamado &lt;i&gt;Ciegos en México&lt;/i&gt; —digo yo.&lt;br /&gt;La película no transcurre en México, pero eso lo mismo da.&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;El ciego que pudo reinar &lt;/i&gt;—propone él.&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Ciegos peligrosos&lt;/i&gt; —aporto yo.&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Tucker, un ciego y su sueño&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;El ciego voló sobre el nido del cuco&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Doce ciegos sin piedad&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Ciegos al borde de un ataque de nervios&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Piratas del Caribe: El cofre del hombre ciego.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;El ciego puede esperar.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Superciego en Hollywood.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Episodio II: El ataque de los ciegos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Network: un ciego implacable.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Doce ciegos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;El discreto encanto de los ciegos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Ciegos salvajes&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;No es país para ciegos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Harry el ciego.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Dos ciegos y un destino.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Terroríficamente ciegos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Los ciegos de color púrpura.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Siete ciegos en el Tíbet.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Ciego en la pequeña China.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;El ciego desnudo&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;Apago la colilla, recojo la maleta y cruzamos las puertas correderas de cristal. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link style="font-family: lucida grande;" rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;2 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if !supportLineBreakNewLine]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Seguimos el orden impuesto que nos marca el sendero de la bandeja. Yo compro una bolsa de patatas y una botellita de plástico de Coca Cola. Él, un donut y un batido de chocolate. Tomamos asiento en una de las mesas. A nuestro alrededor hay gente aburrida o directamente dormida.&lt;br /&gt;—Mira a esa tía —dice T.&lt;br /&gt;Sigo el rastro de su mirada y veo a una chica tumbada, dándonos la espalda. Apoya el brazo en su cintura, y en el extremo del brazo un libro. Murakami, cómo no. Me divierte que todas las mujeres lean a Murakami. En todas las novelas de Murakami, alguna mujer decide espontáneamente hacerle una paja al protagonista en un momento inesperado.&lt;br /&gt;—¿Ves cómo está acostada con respecto a la maleta? —inquiere T.&lt;br /&gt;Observo que la maleta es de esas con ruedas y asa extensible. Por entre el resquicio intermedio que deja el asa, se cuela el jersey de la chica. La manga del jersey está debajo de su libro y de su mano.&lt;br /&gt;—Ya veo —digo—. Para que no le roben.&lt;br /&gt;—Sí —asiente T—. Eso me hace entender que esa chica está acostumbrada a esta situación, o por lo menos a alguna parecida. Que actúe con este sistema me hace pensar que probablemente viaja en avión a menudo, además de que esa maleta tiene la forma perfecta para cubrir los controles de peso en el equipaje de mano.&lt;br /&gt;—Interesante.&lt;br /&gt;—Sí. Basta con observar un poco a las personas para extraer conclusiones.&lt;br /&gt;Le miro y esbozo una sonrisa. Mis ojos realizan una panorámica hasta ver a unos metros a un tipo, también dormido, pero sentado en una de las mesas. Sus brazos están apoyados formando un círculo apaisado y su frente está echada hacia abajo, sobre ellos.&lt;br /&gt;—¿Qué puedes concluir de ese tío, entonces?&lt;br /&gt;T se da la vuelta y escruta al individuo en cuestión.&lt;br /&gt;—Por lo pronto lleva los zapatos desatados.&lt;br /&gt;Pausa dramática.&lt;br /&gt;—No sé qué más decir al respecto —concluye T. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link style="font-family: lucida grande;" rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;3 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if !supportLineBreakNewLine]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;En el avión ya no presto atención a nada. Una vez la maleta comprimida en su cubículo, me siento y abro un libro. A mi izquierda hay un joven ejecutivo elegante. Parece entusiasmado. El avión empieza a moverse. Las azafatas se dispersan a lo largo del pasillo y principian su espectáculo mudo. Dejo de leer y les presto atención porque me parece algo irrespetuoso no mirar a quien intenta comunicarse contigo. Todo sobre lo que informan ya me lo conozco. La azafata que tengo más próxima a mí no parece divertirse con su show, más bien le produce tedio. El avión sigue moviéndose, así que las chicas a veces trastabillan, pero como buenas profesionales, persisten en sus aspavientos y explicaciones de los procedimientos en caso de emergencia. Pienso que en caso de emergencia, nadie seguirá estas explicaciones de manera tan ordenada como ellas proponen. Probablemente, a causa de la histeria, uno arranque la mascarilla con demasiado ardor y la rasgue. Probablemente, nadie sepa colocarse correctamente el chaleco y menos aún inflarlo. Probablemente, nadie camine en orden hasta la puerta de salida, más bien se apisonarían unos a otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las azafatas da el discurso desde su micrófono. Cuando articula las explicaciones en inglés, no se entiende más de lo que se entiende a una vaca rumiando. Cuando traduce al castellano, se entiende igual de mal. No sé de dónde es la chica. Tiene un acento como andaluz, pero desde luego no sabe hablar ni su lengua ni ninguna otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El avión realiza su sprint, tiembla y retumba y se eleva. Yo no miro por las ventanillas como el ejecutivo o los niños, yo miro mi libro. También me sé lo que hay ahí fuera. Parcelas verdes y zonas áridas y edificios que parecen piezas de Lego y coches que parecen hormigas. No consigo concentrarme y me quedo dormido, en pose incómoda. Me despiertan los anuncios estridentes. Una de las azafatas informa por el altavoz acerca de los productos que van a ofertarnos en breves sus compañeras. La distancia que media entre la calidad y el precio es abrumadora y de todas maneras no tengo más que polvo en el monedero. Minutos más tarde, otra azafata nos propone que participemos en un sorteo.&lt;br /&gt;"¿Quieren ustedes tener un buen viaje a las islas X para dos personas? ¡En ese caso no dejen de participar en nuestro fabuloso sorteo!"&lt;br /&gt;Es la misma chica de antes, la que no sabe hablar.&lt;br /&gt;"Además...", añade la chica, "...todo beneficio, todo lo que paguen, irá a asociaciones de niños pequeños y huérfanos, así que... si quieren ustedes un viaje y además hacer... em... cositas buenas para los niños, compren un boleto de nuestro gran sorteo."&lt;br /&gt;Vuelvo a quedarme dormido, a mitad de los anuncios. Viajar en avión es como ver la tele. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link style="font-family: lucida grande;" rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPROPIE%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;4 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if !supportLineBreakNewLine]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Termino de leer a Conrad en el autobús y llego a casa demolido. La casa está asquerosa y mi habitación huele a encierro. Nada más conectarme a Internet tengo que rellenar papeleo. Burocracia universitaria para que todo lo que estoy estudiando sirva realmente para algo y no se pierda en el éter. Llaman al timbre. Un tipo me dice que viene a cortarme la luz. Le pido, por favor y muy educadamente, que no lo haga. Él suspira y me explica mis opciones. Mis opciones son: pagar todo ahora mismo o quedarme sin luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamo por teléfono a la compañía y le dedico una hora al asunto, repitiendo mis datos infinitas veces hasta que las facturas acumuladas van siendo satisfechas, hasta que mi cuenta bancaria va siendo despedazada dejándome con la mitad del dinero con el que contaba. Uno vuelve del viaje y siempre se cree que lo que había en el viaje se encontrará en casa, como si parte del viaje viniese contigo. Pero la mayoría de las veces ni te espera una herencia, ni una maleta abultada con billetes frescos, ni un futuro prometedor, ni tan siquiera una chica Murakami deseosa de hacerte una paja porque sí. Lo único que te espera al final del viaje es la realidad. &lt;i&gt;Reality Blinds.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="" face="trebuchet ms"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face  {font-family:"Trebuchet MS";  panose-1:2 11 6 3 2 2 2 2 2 4;  mso-font-charset:0;  mso-generic-font-family:swiss;  mso-font-pitch:variable;  mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0cm;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:612.0pt 792.0pt;  margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;  mso-header-margin:36.0pt;  mso-footer-margin:36.0pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Sectio&lt;/style--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-4900587422871663177?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/4900587422871663177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=4900587422871663177&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4900587422871663177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/4900587422871663177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/03/normal-0-21-microsoftinternetexplorer4.html' title='Ciegos'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-6018595934490330223</id><published>2009-03-11T23:41:00.010+01:00</published><updated>2009-03-12T17:43:52.197+01:00</updated><title type='text'>Raciones Individuales</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.gordos.com/imagenes/elementos/2006b/terron_azucar.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 220px; height: 220px; text-align: center;" alt="" src="http://www.gordos.com/imagenes/elementos/2006b/terron_azucar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aliso las camisas, las sudaderas y los vaqueros como hasta hace dos días alisaba helados. Cierro la tapa y deslizo la cremallera, que hace un ruido como de chillido agorero, porque a las maletas, en el fondo, lo que les gusta no es ver cumplido su propósito, sino volverse definitivamente sedentarias, hacerse polvorientas sobre los armarios y bajo las camas. Luego imprimo mis billetes. Mi impresora, antes de comenzar su ardua tarea, carraspea. Mi impresora está vieja. Mi ordenador está viejo. Las cosas envejecen y se ven morir a sí mismas tanto o más que las personas, y quizá por eso me cuesta tanto deshacerme de ellas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La impresora escupe un papel con datos. Recuerdo que antes uno hacía una cola, te atendían chicas atractivas en trajes azules y blancos, ahora sólo tienes un pedazo de papel y vas directamente a donde los guardias de seguridad, que ni son atractivos ni visten de etiqueta. Todo tengo que hacerlo con delicadeza porque a pocos metros de mí duerme un amigo, tumbado sobre un colchón en el suelo de la sala. No tenemos sábanas ni mantas de repuesto, con lo que el amigo está arrebujado en nuestras cazadoras, con la estufilla eléctrica a poca distancia de su cara. Despierto a L para despedirme y luego salgo por la puerta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estación de intercambio sufre el ataque de una pandilla de payasos. Estudiantes de una escuela de actores, imagino. Uno se arrastra por el suelo boca arriba, como si nadara de espaldas. Otro exprime una trompetilla. Otro va vestido de mujer, con leotardos a la vista y un pañuelo a cuadros. Otra, con gafas oscuras y una pistola de plástico, al verme llegar, empieza a gritar y a exigir que los demás me cedan espacio. Son como treinta payasos, mimos, bufones, de todo. La gente intenta huir de ellos. Hay más payasos que viajeros en el andén, así que esos payasos, por pura fuerza numérica, resultan aterradores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pasillo que me lleva a la otra línea suburbana, un músico toca canciones de Silvio Rodríguez. Es mayor, mayor de cincuenta años, mayor como para ya no poder optar a otra cosa en su carrera de músico. Mierda, las calles están llenas de buenos músicos. El fracaso te hace parecer mejor, pienso, más auténtico, más digno, más real. El fracaso lo puedes palpar y comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el vagón, un hombre me impide leer. Su culo golpea una y otra vez mi libro, haciéndome perder el hilo. Mi otro brazo sujeta con firmeza la barra vertical de apoyo y mi cabeza odia a ese hombre en silencio. Nada le importa, porque está hablando con una chica muy guapa. Parece muy guapa pero también parece muy estúpida. A él desde luego la estupidez de ella no le incomoda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el cristal de la taquilla. La taquillera no me ve, no me oye. Su mirada se concentra en un punto a mi espalda y a la derecha. Me doy la vuelta y observo al personal de la estación de autobuses junto a las puertas del ascensor. Cada tanto suena un pitido del interior. La encargada de la estación le grita a las puertas: No se ponga nerviosa, enseguida la sacamos, cálmese. La respuesta es una concatenación de pitidos histéricos, pitidos que pueden aumentar o disminuir en decibelios, como los gritos de una desesperación claustrofóbica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final la dependienta de la taquilla me atiende y me vende un pasaje al aeropuerto. Para ir de Barcelona a Madrid he uilizado pies, metro, y ahora me dispongo a utilizar autobús y avión. Realmente, la tecnología no simplifica nada. Se hacen las mismas rutas, pero empleamos más herramientas y mayor carburante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en uno de esos bares castizos y genuinos, esos que no tienen nada en especial, esos que son todos iguales y tienen colgadas fotos de equipos de fútbol, o cabezas de toros, o caricaturas del dueño o cartelitos con refranes. Hay un hombre, al que sólo puedo adjetivar como defenestrado, enfrascado en la máquina tragaperras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Premio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pulse!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Movimiento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo intento leer a Cela, que es de esos autores tan de un lugar como este, tan de aquí, tan de la tierra. España ha dado a muchos autores de pueblo. La España profunda y las letras siempre han sabido ir de la mano, las letras españolas de hecho, son, por lo general, la granja de la literatura. Abundan en pastores, en tocino, en prados áridos bajo un sol rojo abrasador, en caminos polvorientos y empedrados y pisoteados por carros y mulas. Será por eso los escritores de pueblo siempre parecen más concretos que los de ciudad. Los escritores que intentan ser modernos nunca cuajan del todo, no parece que sepan a dónde van, saben a dónde miran, eso sí, y miran a todos lados menos para adentro. El escritor de pueblo, al contrario, sabe muy bien a dónde mira y a dónde va: mira a los suyos, y tira pal monte. En ellos hay propósito y sentido y coherencia y castellano. Como Cela. Como Delibes, como Baroja. Aunque eso también genera que todo mindudi intente desmarcarse de ellos. &lt;em&gt;a nada se odia con mas intensos bríos que a aquello a que uno se parece y uno llega a aborrecer el parecido&lt;/em&gt;, dice Cela, y con razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás, el café es un poco repugnante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el autobús intento leer, pero no consigo concentrarme. Los asientos están tan unidos que apenas puedo moverme. Mis rodillas sufren el aprovechamiento de espacio. Voy quedándome dormido, pero no quiero que mi cabeza acabe inclinada hacia delante, como un enfermo, babeando junto al desconocido que se sienta a mi derecha. Así que intento apoyarme contra el cristal. Por desgracia el cristal está lo suficientemente lejos como para que apoyarme contra él signifique estar demasiado torcido e incómodo. Ladeo mi cabeza, me retrepo lo máximo que el cubículo me lo permite e intento quedarme dormido así, como un egipcio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelos de bajo coste = ahorro. Las latas de bebida han ido sufriendo en los últimos años una paulatina compresión. De 33 cl pasaron a 20 cl, y ahora dan 15 cl de consumición a 1,80 euros, lo que no da ni para colmar el vasito que acompaña el recipiente. Ya no hay manual desplegable con instrucciones en caso de emergencia. Hay una pegatina adherida al respaldo de los asientos. Una pena, porque esa etiqueta no la puedo arrancar, y eso significa que no puedo colocar las instrucciones de Ryanair junto con la colección de manuales aéreos que voy coleccionando con los años. Mientras observo los dibujos, oigo a Tyler Durden diciendo algo sobre sonrisas, caras inexpresivas y gente drogada. Miro mi lata de 15 cl. Raciones individuales.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-6018595934490330223?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/6018595934490330223/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=6018595934490330223&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6018595934490330223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6018595934490330223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/03/raciones-individuales.html' title='Raciones Individuales'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-6011828461072693920</id><published>2009-03-08T00:58:00.006+01:00</published><updated>2009-03-11T23:41:05.716+01:00</updated><title type='text'>Cuando la crisis te pega en la cara</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/03/alexander_martinez_01.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; WIDTH: 377px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 269px" alt="" src="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/03/alexander_martinez_01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Así que estoy ahí desdoblándome de mesa en mesa como un corredor, no de fondo, sino de sprint, sprinteando entonces de tabla en tabla, que cafés, que crêpes, que gofres, y corriendo a dejar los pedidos y deslizándome a entregarlos, y saltando por encima del mostrador para preparar yo mismo las tarrinas de helados y acarrearlas hasta sus correspondientes bocas que piden más y más cafeína y más y más azúcar y cualquiera diría que esas tripas hoy no tienen marco, que se expanden como la luz, que son conductos de maquinaria pesada diseñados para tragarse hasta mis más reservadas energías.&lt;br /&gt;A las 8, como si hubiesen sido concebidos a partir de piezas de relojería suiza , van deshaciéndose en hileras para soltar los peniques y abandonar todas sus sobras en esas mesas que hasta hace un instante rebosaban de vida y ahora rebosan de porquerías. Humedezco un paño y mientras froto compulsivamente las mesas, pienso: bien, ya está, relax. El clímax ha pasado, pienso, y lo que queda es coser y cantar, &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;wash &amp;amp; wear&lt;/span&gt;, pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Puedo hablar un momento contigo, F?, pregunta la encargada.&lt;br /&gt;Nos sentamos en una de las mesas. Ella saca unos papeles de una carpeta de plástico. Me dan miedo esos papeles, con sus clips y su mecanografía de ordenador.&lt;br /&gt;La encargada me escruta a través de los cristales de sus gafas, por encima de su nariz de cigüeña.&lt;br /&gt;-Mira, la cuestión es que el contable ha hablado con X, y en Febrero hemos facturado mucho menos que el año anterior.&lt;br /&gt;La tal X es mi jefa.&lt;br /&gt;-Como ya sabes, prosigue la encargada, ahora X se ha metido en todo el embrollo de hacerse dueña del negocio, la semana que viene es la reforma, etcétera... y la cuestión es que le han dicho que tiene que ahorrar costes de algún sitio.&lt;br /&gt;Y pienso: me va a decir que cedo demasiadas servilletas. Me va a decir que mis bolas de helado se pasan de los 85 gr. reglamentarios. Me va a decir que cuando suspiro consumo aliento que debería dedicarse a ofertar producto.&lt;br /&gt;Ella estruja los folios que sujeta entre las manos como si las palabras de su discurso le llegasen a través del tacto.&lt;br /&gt;-Ocurre que X necesita prescindir de alguien, y bueno, tu contrato terminaba el lunes...&lt;br /&gt;Y pienso: mierda.&lt;br /&gt;-Sé que es una putada..., dice la encargada.&lt;br /&gt;Agarro la visera con la punta de los dedos y me quito la gorra, porque si a por mí viene el desempleo, no quiero que me pille con pinta de quinceañero. La dejo en la mesa y hundo mi mano entre las raíces del pelo.&lt;br /&gt;-La verdad es que estamos muy contentos contigo, trabajas muy bien, pero bueno, esto se lo dijeron a X ayer y...&lt;br /&gt;Estáis contentos conmigo, cabrones.&lt;br /&gt;La encargada realiza aspavientos, enfatizando ese sentimiento de apoyo, ese mensaje de: te vas a tu casa, pero te queremos.&lt;br /&gt;-Lo entiendo, respondo yo, lo entiendo, el negocio es de X y tiene que hacer lo que mejor le convenga, incido yo. No sé qué estoy diciendo. Soy de esos pusilánimes que acatan la desgracia. Sigo hundiendo las yemas de mis dígitos en mi cabellera, buscando arrancármela de cuajo. Mi otra mano ha empezado a temblar, creo. No llevo bien los despidos. Ellos me llevan a mí, como una correa a un perro patada.&lt;br /&gt;-De todo corazón te digo que lo siento, subraya la encargada, pero así están las cosas. X no podía venir hoy, pero puedes llamarla tú, si quieres, y que te lo explique mejor.&lt;br /&gt;Es evidente que no pienso llamar a nadie.&lt;br /&gt;Le digo que me entristece porque estaba muy a gusto en el trabajo.&lt;br /&gt;-Sí, es que hay muy buen ambiente, replica ella.&lt;br /&gt;Y me lo estás demostrando divinamente, santa puta.&lt;br /&gt;La encargada me hace firmar los papeles.&lt;br /&gt;Al firmar estoy aceptando mi vejación. Mi trazo es errático, un garabato endeble y lastimoso.&lt;br /&gt;-Si te quieres ir a fumar un cigarrillo o lo que sea..., propone ella, te veo un poco afectado.&lt;br /&gt;Sí, quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo atrás las puertas correderas de cristal y me enciendo un cigarrillo como si fuera el último, o el primero. Esta vez no me siento junto a las macetas, voy describiendo círculos y chupando el filtro con frenesí. Comprendo entonces que este es de los últimos cigarrillos que me quedan aquí por fumar, en este patio de centro comercial con rosotros de individuos que siempre se parecen a famosos. Comprendo que me dan un día de aviso y la jefa delega en su encargada el venirme con su mierda. Comprendo entonces que No tienes trabajo pero tienes un billete a Madrid. No tienes trabajo pero tienes un montón de libros, imbécil.&lt;br /&gt;Y pienso: mierda.&lt;br /&gt;Y pienso: mierda.&lt;br /&gt;Y pienso: &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;wash &amp;amp; wear&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-6011828461072693920?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/6011828461072693920/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=6011828461072693920&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6011828461072693920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6011828461072693920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/03/cuando-la-crisis-te-pega-en-la-cara.html' title='Cuando la crisis te pega en la cara'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-3714315810124638689</id><published>2009-03-04T00:30:00.005+01:00</published><updated>2009-03-04T01:30:24.322+01:00</updated><title type='text'>Mallrats octogenarios</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sa3J6lwSGII/AAAAAAAAADU/csOx1Kpr3nw/s1600-h/booooooom_mueller_02.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sa3J6lwSGII/AAAAAAAAADU/csOx1Kpr3nw/s320/booooooom_mueller_02.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5309121544143902850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A mi cafetería, instalada en un centro comercial, siempre se acercan ancianos.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No compran nada, no toman nada. No hablan. No saludan.&lt;br /&gt;Miran.&lt;br /&gt;Estudian las estanterías y me estudian a mí y miran lo que hago y dejo de hacer.&lt;br /&gt;Como a los obreros.&lt;br /&gt;Qué mierda la vida, pienso cuando veo a uno de esos individuos de espalda cimbreada y pelo blanquecino. Qué puta mierda, te deslomas la vida currando, exprimes cincuenta o sesenta años de tu vida en producir algo que no te reporta nada más que un pequeño sueldo para aguantar las necesidades de tu vieja vejiga quebrada, tu vida se te va en las manos, en las arcas de otros, la vida se te va en un lapso dejándote arrugas y callos y dolores. Y cuando por fin has terminado, cuando no tienes que volver a levantar una maldita caja, porque ya no puedes, porque tu cuerpo no da más de sí, entonces vas y lo echas de menos. Echas de menos el poder trabajar, el madrugar para ir a la obra, a la fábrica, al despacho. Echas de menos el no dormir a gusto y la angustia de llegar tarde y la angustia por las entregas a tiempo y echas aún más de menos ese levantamiento de cajas inútil y monótono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te deslomas con las cajas cuando tu cuerpo podría estar rompiéndose en otros quehaceres, y cuando ya no quedan quehaceres por hacer, van y te quitan las cajas. Y te dan las gracias. Y a tu puta casa a morir, que es lo único que te queda por hacer.&lt;br /&gt;Pierdes ese empleo al que has entregado tu sangre, el carnet de conducir al que entregaste tu tiempo, pierdes esos órganos a pesar de que los cuides y no fumes y no bebas y no te drogues más que ocasionalmente con medicinas que prometen alargar tu vida. Alargar la vida, menudo chiste. La vida no la alargan, la vida la diluyen: le echan agua al whisky, pintan con carboncillo allí donde el bolígrafo se quedó sin tinta. Sólo entonces comprendes que ni siquiera tu cuerpo es tuyo, que el cuerpo es un préstamo que te dio el mundo para volver a arrebatártelo en el momento menos pensado, es decir, al final, a la hora a la que deberían de llegar los premios. Decir que la vida es una recta o una carrera es un chiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierdes la dignidad del trabajo, la del cuerpo y la de la estima. Abuelito. Cascarrabias. Abonos especiales para la tercera edad. Debemos cuidar de nuestras personas mayores. El amor que nuestros ancianos se merecen. Y spots de chicas jóvenes y atractivas con gran conciencia social ocupándose de los vejestorios.&lt;br /&gt;Cuando eres anciano, nadie te permite olvidarte de lo anciano que eres. Cuando eres anciano todos empiezan a recordarte compulsivamente y con amplias sonrisas lo pronto que te vas a morir. Y pretenden que por ello les des las gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, sí, los recuerdos. Tienen los recuerdos, sí. Otra vez el tato y sus batallitas.&lt;br /&gt;Cuando el futuro se te acaba y el presente te lo quitan, por descarte, ya sólo te queda el pasado. Y como todos sabemos, el pasado siempre se olvida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede morir de fallos cardíacos, neumonías, problemas renales o derrames cerebrales. Pero creo que para gran parte de los ancianos, estas tecnicidades no son más que excusas. Se mueren porque están hartos de ir perdiendo la vida, mueren para recuperar esa dignidad que los demás les han quitado a base de señalarles y morirles. Decía Umbral que una persona se ve más digna trabajando que tomando vermuts o bailando tangos. Y más digna se ve una persona en la tumba que en una cama de hospital, porque es en la muerte cuando tu vida cobra total sentido, cuando los demás te echan de menos a ti y recuerdan tus logros y te dan los premios y si alguien llega a reírse de ti puedes encogerte de hombros y sonreír. Te trae completamente sin cuidado. Has dejado atrás a todos esos gilipollas. Esos que te miran desde dentro de la cafetería con lástima, que aún creen tenerlo todo por delante, cuando tú sabes que lo único que tiene ese idiota de dependiente por delante es el camino que va dejando atrás.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-3714315810124638689?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/3714315810124638689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=3714315810124638689&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3714315810124638689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3714315810124638689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/03/mallrats-octogenarios.html' title='Mallrats octogenarios'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_lDhrAGsFZS4/Sa3J6lwSGII/AAAAAAAAADU/csOx1Kpr3nw/s72-c/booooooom_mueller_02.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-3513739957785798698</id><published>2009-03-01T23:16:00.006+01:00</published><updated>2009-03-04T00:27:13.678+01:00</updated><title type='text'>Pidgin</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/02/erin_jane_nelson_01.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 358px; height: 231px;" src="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/02/erin_jane_nelson_01.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Me derrumbo como un coloso en llamas sobre la butaca. Primero respiro. Luego pienso en nada. Y luego extraigo un libro y me pongo a leer. A Carver, claro, que ya vuelve a tocar. A través de la vidriera veo pasar imágenes rectangulares movidas, como fotos modernas, a medida que el vagón atraviesa las catacumbas de la ciudad. Al pararse en una estación, el vagón abre sus puertas para que se introduzcan cinco americanas de mejillas encarnadas y con pinta de: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;We american people love your country.&lt;/span&gt; Yo leo a Carver, pero como por encima, mientras voy pasando lista de sus caras y carnes. Una que lleva anudada al cuello una bufanda roja y negra saca a relucir su cámara de fotos y ciega momentáneamente a sus amigas de las butacas de enfrente. Una de estas últimas se altera, dice cosas en inglés y las dice enfadada y hace gestos que subrayan lo que ya está diciendo con palabras. Lo que viene a decir es algo como: dios, haz la foto desde arriba, por el amor de dios, desde arriba. Lo que quiere ver en esa foto es lo que ve Dios desde las alturas. Quiere, como casi todos los que hacen fotos, capturar un momento, un momento construido y engañoso. A quién le interesan esas fotos en las que simplemente sale gente sonriendo. A qué coño vienen. Veo esas fotos y sólo veo ficción. Cuando estoy con mis amigos, no suele ocurrir que todos se queden quietos, se pongan en fila, y me miren con amplias sonrisas durante varios segundos. Sin embargo eso es lo que las fotos dicen que la gente hace habitualmente. Las fotos siempre dicen que eres feliz. El que tiene una cámara no quiere envasar el pasado. Tampoco quiere recordarlo. Quiere transformarlo. Quiere trucar un presente para que dentro de unos años mire esas fotos y todo su pasado hayan sido sonrisas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Me escuece la cara. En la cafetería he de manejar materiales como esprays de aceite, masa de crêpes, masa de gofres, un montón de porquerías que abundan en azúcar. A mi cara el azúcar le repele y por eso brotan en ella pequeñas manchitas rojas, como gotas de sangre solidificadas. Si buscas en Internet "manchas rojas en la cara", te aparecen foros con mucha gente preocupada. Uno cree que tiene un angioma. Otro dice tener pitiliasis versicolor, explica que es un hongo y que se expande por esporas. Otro dice: Tengo 13 años y manchas rojas ayudenme tengo miedo. Otro le responde: a mí me pasa lo mismo, ¿alguien sabe por qué? Todos tienen manchas rojas, a todos les angustia, pero nadie, de las cien personas que escribe en el foro, tiene respuesta para ellos. Internet es como la vida, está llena de preguntas, pero carece de respuestas. Para la mayoría, Internet es gritar en el vacío y que sólo te responda el eco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte de esas manchas rojas, que seguiré sin saber qué son, me han crecido callos en las manos. Estoy muy orgulloso de los callos de mis manos. El mejor currículum que existe no se imprime en papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo del subterráneo y camino hasta el restaurante que hay enfrente de mi casa. Es un restaurante que prepara bistecs, pinchos de tortilla, paellas y otros platos combinados. Está regentado por una familia de chinos. Yo los visito para comer bocadillos de lomo o para comprar tabaco. En este caso voy a por tabaco. Para cuando entro, los taburetes ya están boca abajo y la máquina dispensadora desenchufada. El cabeza de familia emerge de la cocina y saca una llave con la que abrir la máquina ya apagada. Mientras tanto, su esposa me sonríe y me cobra. No entiende mis palabras, pero entiende mi agradecimiento, igual que no entiende nunca ninguna de mis palabras, pero siempre sabe lo que necesito de ella en cada momento. Hay un lenguaje universal entre las personas, y se encuentra en el comercio. Yo articulo palabras medio españolas y medio inventadas, y puede que ella añada palabras medio chinas. Como los fenicios, pienso.  Criollo. Algo así.  Joder, lo cierto es que adoro a estos chinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego cruzo la avenida, dejo atrás mi portal y desciendo unos metros por la calle hasta alcanzar una tienda de alimentación. La regentan unos paquistaníes. Hola, saludo a un paquistaní joven de melena lacia. Hola, me responde él, ¿qué tal te fue el examen? Se refiere a un examen que tuve hace un mes. Charlamos un rato. Él estudia ingeniería. Resulta que tomamos cada día el mismo ferrocarril para ir a la universidad, sólo que él va más lejos. Sólo que además, yo muchas veces no tomo mi ferrocarril a la hora que me corresponde. Sólo que además en muchas ocasiones ni tomo el ferrocarril siquiera. Me doy vergüenza. Aparte de este chico, los otros dependientes de esta tienda de alimentación son educados y entrañables. Uno de ellos siempre está cantando. Me gusta la gente que canta. La gente que canta siempre me gusta aún más. Le pago las Coca Colas al futuro ingeniero y vuelvo a casa. Joder, lo cierto es que adoro a estos paquistaníes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas personas que adoro sí que saben lo que es un currículum. Estas personas saben cómo recordar el pasado y no engañarse a sí mismos con un puto objetivo regulable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa rebusco en la escurridera, que viene a ser el lugar de los vasos limpios, pero no hay ninguno. Friego uno y me sirvo Coca Cola. Luego me enciendo un cigarrillo y muevo el sofá para ponerme a leer a Carver. En mi cenicero apenas queda espacio para más ceniza.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-3513739957785798698?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/3513739957785798698/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=3513739957785798698&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3513739957785798698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3513739957785798698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/03/pidgin.html' title='Pidgin'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-1304498480827163624</id><published>2009-02-26T21:27:00.001+01:00</published><updated>2009-02-26T21:27:37.679+01:00</updated><title type='text'>Oh Oh ou ou</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/DONbY9wd6vU&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/DONbY9wd6vU&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-1304498480827163624?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/1304498480827163624/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=1304498480827163624&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1304498480827163624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1304498480827163624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/02/oh-oh-ou-ou.html' title='Oh Oh ou ou'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-9110726115661855671</id><published>2009-02-26T20:08:00.011+01:00</published><updated>2009-02-26T21:08:07.586+01:00</updated><title type='text'>Cigarrillos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Foto: &lt;a href="http://www.amparogarrido.com/"&gt;A. G.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.exitmedia.net/prueba/imgs/fotos/titulo22_garrido3.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 198px;" src="http://www.exitmedia.net/prueba/imgs/fotos/titulo22_garrido3.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando escribo el tiempo pasa muy rápido y fumo un montón. En realidad, enciendo cigarrillos un montón, fumarlos ya no está tan claro. Cuando el tabaco va consumiéndose en su precario equilibrio sobre el cenicero significa que todo marcha como un ciclomotor ruidoso, las teclas suenan y yo estoy transcribiendo ideas o inventándomelas a medida que tecleo y buscando una manera de que todo eso que escribo cobre alguna clase de sentido. Rara vez lo hace, al menos para mí. La verdad es que uno simplemente escribe, el sentido lo encuentra, o no, el que lee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cigarrillos también se apelotonan cuando uno espera en una cafetería. También cuando uno espera a la salida de una parada de metro. Siempre hay un motivo que justifique el amontonamiento de colillas, cuando estoy triste porque estoy triste, cuando estoy feliz porque estoy feliz, cuando estoy neutro porque, seamos sinceros, la neutralidad hay que llenarla de vicio para no reventar en su sopor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cafetería está en una estación de tren. Me gusta ver a chicas guapas y solas en las estaciones de tren, aunque siempre tiendo a pensar que, por el contexto, su soledad es un corto &lt;span style="font-style: italic;"&gt;stand by&lt;/span&gt; a la espera del novio o el marido o los papás. No hay muchas más cosas que me gusten de las estaciones de tren, y si las hay, no pienso enumerarlas, porque no soy Jean Pierre Jeunet y enumerar las gilipolleces que a uno le gustan puede hacerlo cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mesa contigua a la mía charlan un grupo de azafatas y azafatos. En esto no hay nada raro, claro. También son personas.&lt;br /&gt;No se quitan los trajes para tomar un café. Tampoco se lo quitan si van al baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aseos de esta estación, por cierto, son de esos metálicos y horribles que lo hacen a uno sentirse muy desgraciado cuando micciona. Los secadores de mano también son feos, anacrónicos, expendedores cuadriculares de un aire frío que no seca en absoluto, más bien te hace consciente de tu vulnerabilidad: te dicen que con esto te secas las manos, y ahí estás, intentando secarte las manos, creyendo firmemente que si te quedas el tiempo suficiente bajo ese chorro de viento helado tus manos estarán limpias y secas, cuando no es cierto. Nos lo creemos todo. Tenemos una absurda fe en absolutamente cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a mi asiento a la cafetería a seguir esperando. Hago como que leo a Loriga para que el grupo de tres chicas anejo al ventanal de la otra esquina se fije en mí.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Si todo lo que parece amor en realidad lo fuera, dios mío, éste sería un mundo distinto y mejor, y hasta las más oscuras pesadillas vendrían seguidas de días insoportablemente felices.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Loriga no escribe novelas de ficción, escribe canciones que acaban ordenándose para asemejarse a novelas. Sólo que no hay música. Ni aplaudes cuando cambias de episodio, porque ¿qué sentido tiene aplaudirle a un libro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo leyendo pero permitiendo que mi mirada se cuele por encima de los folios hacia el grupo de tres chicas. Últimamente sólo pienso en libros y coños. ¿Últimamente? Mi vida transcurre en torno a libros y coños, eso suena más acertado. Sigo esperando, y por fin llega M. Nos saludamos efusivamente y charlamos. Su jefe, dice, habla un montón, le interrumpe siempre, es irritante, no deja concluir las frases, está hablando, y no te deja hablar, claro, y cambia de tema constantemente, ininterrumpido, es como, es decir que tú le estás contestando a lo que dice pero él ya está hablando de otra cosa, dios mío, no lo soporta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M y yo hablamos de libros y de coños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego M parece angustiado, y eso me entristece. Crecer significa creer cada vez menos en los cambios. Los cambios, en general, son difíciles y por lo que a mí respecta prácticamente imposibles. Pero al menos con veinte años lo ves posible. Porque nos creemos cualquier cosa. La fe en los cambios te la quitan los años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego he vuelto a casa y he escrito esto, o quizá me lo he inventado. Y al releerlo no he entendido nada. Las cosas deberían leerse únicamente una vez, porque aún cuando no tienen sentido creemos extraerle uno, aunque sea de debajo de las piedras o las letras o los renglones. Releer en cambio es emborronarlo todo, buscar asociaciones u orden o intenciones o revelaciones. Lees algo y crees que tiene sentido. Escribes algo y crees que tiene sentido. Porque te han dicho que lo suele tener. Cuando relees dejas de creértelo, igual que si vas a secarte las manos por segunda vez. A la segunda no me pillan, piensas. Quizá por eso sólo se viva una vez. Porque si viviéramos una segunda vez no cambiaría nada, se cometerían los mismos errores y caeríamos en las mismas trampas, y todo cigarrillo consumido por segunda vez resulta insípido y neutro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-9110726115661855671?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/9110726115661855671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=9110726115661855671&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/9110726115661855671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/9110726115661855671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/02/cigarrillos.html' title='Cigarrillos'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-1585045148925036068</id><published>2009-02-25T00:29:00.002+01:00</published><updated>2009-02-25T00:29:46.191+01:00</updated><title type='text'>Sofás</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.whokilledbambi.co.uk/public/2009/01/fbatlrg.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 291px; height: 386px;" src="http://www.whokilledbambi.co.uk/public/2009/01/fbatlrg.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El sol se ceba en mi cara, se reencuentra con un muerto olvidado, porque el día y yo dirimimos nuestra relación más o menos en el preciso instante en que me instalé por mi cuenta. Quizá sea la Coca Cola. Quizá sea que siempre he conectado más con lo que me reporta la noche y la agorafobia. En cualquier caso, azota la luz mis ojeras de trasnochado sin descanso, descendemos las Ramblas, P en busca de la playa y yo en busca de cáncer de pulmón. Consigo mi cáncer y nos paramos ante una caseta que tiene conejos, tortugas, animales vivos, o articulados para simular vida, en exposición. Unos cajones adornados reposan en el vacío, pedestales a la espera de sus estatuas humanas, que se toman un descanso y comen bocadillos en la acera de enfrente. Incluso las estatuas han de comer y cagar. La gente orbita alrededor de nexos que no comprendo, todos se mueven y parecen hacer cosas, las aglomeraciones siempre parecen cúmulos de vidas complejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscamos la playa, que, contra toda explicación, se emboza detrás de edificios, en una ciudad costera en la que lo lógico sería echar palante y alcanzar el agua. Mis zapatillas se hunden finalmente en la arena, la arena se cuela en el interior a través de los orificios. Miro el mar. Es agua. Un montón de agua. Se extiende hasta el infinito y sesga el horizonte el dos. Nos tumbagamos, divagamos y vagueamos. Leemos a intervalos a Beckett, cada uno por su lado, y luego a la vez, pero esto último sólo para parecer interesantes en las fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P se fija en una pareja en la proximidad que acaba de conocerse. "Es como una película", dice. Algo que me gusta de P es que si se dan las circunstancias adecuadas, incluso una ventosidad puede parecerle digna de una película. Uno necesita tener cerca a alguien que se maraville de las cosas y le dé un revés luminoso a tu claroscuro. Además pienso, por otro lado, que siempre es más fácil estar enfadado que estar ufano. Escribir enfados que escribir contentos. La felicidad no le interesa a nadie, ni pincha ni corta ni vende, pero una invectiva a la corrupción de las personas siempre posee ese toque underground de droga sintética, de juventud lúcida pero descarriada e incomprendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre es más fácil ser lúcido, descarriado e incomprendido, tan fácil como es colocarse hasta reventar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego hemos ido a tiendas de cómics y P se ha leído uno que es la secuela de otro que tenía en el bolso, que aún no se había leído. A P la lógica secuencial y el orden establecido le traen sin cuidado, pero luego intenta ser ordenada, cosa que no va con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa he dudado entre ver una película o leer. Si quiero ver una película, he de arrastrar el sofá hasta colocarlo ante el ordenador. Si quiero leer, he de arrastrarlo hasta colocarlo bajo la bombilla. Si quiero/debo ir a trabajar, tengo que apartar el sofá a un lado para poder pasar. Si lo que quiero es tumbarme a dormir, he de arrastrarlo contra la pared y colocar cerca la estufa eléctrica. Acertijo: ¿Dónde está entonces el sofá? En cualquiero caso, lo empujo, enciendo la bombilla para leer (esa bombilla sólo sirve para leer, para cualquier otra actividad sólo produce ceguera). Me instalo en el sofá y termino &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Molloy&lt;/span&gt; de Beckett. Después de tamaño absurdo, necesito algo menos abstracto, una lectura en los aledaños de la realidad, así que empiezo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;el&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Gatopardo&lt;/span&gt;. Leo a un aristócrata italiano hablando sobre aristócratas decimonónicos. Leo opulencia y fastuosidad en Sicilia. De esto, en la realidad, la mía, no hay nada. No hay bailes en grandes salones con tapices borbónicos, no hay besos con doncellas al amparo de setos con formas animales. Hay un sofá que tengo que mover día y noche para elegir con qué alimentar mi vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivir de noche remarca el vacío. El sol es un farsante, un trilero. El sol es un sudario sobre los párpados que te hace creer que haces algo, que los días pasan, que las horas significan. La noche te dice: hoy es igual que ayer. Ayer moviste el sofá, hoy mueves el sofá, mañana moverás el sofá. Te lo pone ante las narices y te constriñe a encontrar algo con lo que cubrirlo, algo que no sea la luz pero funcione como tal. Yo encuentro el tabaco, la Coca Cola, los libros y las películas. Gracias a dios que existen los libros y las películas. Gracias a dios que hay gente que dedica su tiempo a arrejuntar palabritas o imágenes sin saber a dónde coño van con su obsesivo proceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vida es mover un sofá.&lt;br /&gt;En mi anterior piso, me sentaba en un butacón bajo un flexo para leer, y me desplazaba hasta el sofá del salón para ver películas. También me desplazaba para ir a los bares, a la cerveza, al curro y a las mujeres. Antes de ese piso, me tumbaba en la cama para leer, me clavaba el respaldo de la silla para ver películas. En el apartamento anterior, para ver películas me sentaba en una silla de tijera, y leía en el autobús o el metro que me llevaba al trabajo. En el anterior, mi vida entera la pasaba casi en exclusiva sobre un mismo mueble, que era un sofá-cama, y estaba justo delante de la pantalla. Sólo tenía que abrirlo o cerrarlo. Y antes incluso de eso, creo que también había otras cosas parecidas a sofás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vida sigue siendo mover un sofá para leer libros, para ver películas, para ir al trabajo o para ir a los bares, tras los despertares vespertinos en los que uno no sabe bien qué hora es y no le importa demasiado. Mi vida se parece más a mi vida que a cualquier otra cosa. La vida de uno siempre se parece a la vida de uno, coligo, por extensión, ya que aplico mi vida a la de los demás. Empero, la mayoría se dejan cegar por el sol, por las estatuas humanas, que bajo su disfraz se mueven y comen y cagan cuando salta la alarma. El gatopardismo no se aplica sólo a la política, se aplica al existir: las estructuras cambian, pero todo se mantiene igual. Nada cambia. La gente no cambia (House &lt;span style="font-style: italic;"&gt;dixit&lt;/span&gt;). Sólo cambia el sofá.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-1585045148925036068?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/1585045148925036068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=1585045148925036068&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1585045148925036068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1585045148925036068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/02/el-sol-se-ceba-en-mi-cara-se.html' title='Sofás'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-2536633971936117981</id><published>2009-02-24T23:38:00.005+01:00</published><updated>2009-02-24T23:49:21.204+01:00</updated><title type='text'>Nabokov - Risa en la Oscuridad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.boutiquedellibro.com.ar/tapas/843396917X.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 126px; height: 200px;" src="http://www.boutiquedellibro.com.ar/tapas/843396917X.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Risa en la oscuridad&lt;/span&gt; se huele &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lolita&lt;/span&gt;, se percibe en prácticamente cada página, como si estuviera deseando estallar, aunque Dolores Haze no nació hasta treinta años después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá Lolita sea mejor, qué más da. No soy de los que elijen novelas. Elijo autores. Nabokov se merece la canonización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es narrativa.&lt;br /&gt;Esto es contar una historia y que el lector se monte su película.&lt;br /&gt;Esto es narración cinematográfica antes del cine moderno.&lt;br /&gt;Hay morralla disgresiva en la justa medida, un narrador bufonesco en la justa medida, descripciones en la justa medida, porciones dramáticas y cómicas en la justa medida, y en las últimas páginas me palpitaba el corazón, ¿cómo?, sí, más allá de toda medida.&lt;br /&gt;Esto es una puta jodida y auténtica novela con dos pares de cojones.&lt;br /&gt;Te quiero, Vladimir.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-2536633971936117981?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/2536633971936117981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=2536633971936117981&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2536633971936117981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/2536633971936117981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/02/nabokov-risa-en-la-oscuridad.html' title='Nabokov - Risa en la Oscuridad'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-8634929259624384632</id><published>2009-02-24T05:22:00.008+01:00</published><updated>2009-02-24T05:41:09.511+01:00</updated><title type='text'>Blpjjjx</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://retrocrush.buzznet.com/archive2003/badgirlposters/untamedyouth.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 379px; height: 293px;" src="http://retrocrush.buzznet.com/archive2003/badgirlposters/untamedyouth.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;Oigo tacones a mis espaldas, al tiempo que repongo café en un tubo de plástico. Las pepitas del café sin moler van cayendo a trompicones hasta generar una torre, casi ocultando ese tiptap que se avecina. Mi compañero se coloca justo a mi lado, empieza a desprender una mancha negruzca de la mesa y me dice: ¿Quieres atender tú a una chica que está muy buena? &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;Mi compañero es sutil, está comprometido y es un buen tipo. Evidentemente digo sí,  traiciono el café y me doy la vuelta. Al otro lado de la vitrina acristalada hay unos ojos rutilantes que escrutan los sabores de helado. Me acerco diligente, reposo ambas manos sobre el borde de la nevera de los helados y los miro también, como si estuviera eligiendo con ella, como si no me conociera sus nombres e ingredientes de memoria. Ella se inclina hasta casi poner en contacto su rostro con el cristal. No examina las etiquetas. Investiga los colores e intenta oler los olores, algo imposible desde su posición.&lt;br /&gt;Le ofrezco probar alguno.&lt;br /&gt;Ella levanta la vista, sorprendida, y a continuación se ríe de su propio susto.&lt;br /&gt;Yo me enamoro.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;Describir un cuerpo es matar su fisonomía, acotar a cuatro rasgos un todo que abunda en matices. Además yo no sé hablar de tejidos ni tonalidades de color. Yo sólo vivo de comparaciones, mi universo se rige por la referencia. Ella es una fantasía pin-up, una chica Playboy de Nashville, Tennessee. La sonrisa que me dirige se prolonga un segundo más de la cuenta, quizá un segundo calculado, quizá instintivo; desde luego es un segundo lo que marca la diferencia.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;Su atención vuelve a centrarse en los helados. Apoya el codo izquierdo en la mano del brazo derecho, y con su dedo índice va golpeteando su labio inferior, movimiento acompasado a mis latidos. Mi reacción es morderme la uña de un pulgar. Chupete y sublimación sexual, sí.&lt;br /&gt;¿Me recomiendas alguno?, pregunta. Su voz es infantil, melódica. Carraspeo, y suspiro con fuerza, surcando mi mirada por las pastas apelmazadas. Agarro una cucharilla de plástico y la deslizo suavemente por encima de uno de tarta de queso y fresa. Luego estiro mi brazo hasta alcanzarle la cuchara a ella. Al tomarla, su dedo roza ligeramente el mío. Me estoy muriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se inserta la cuchara en la boca y consume el pedazo de helado de una sola vez. No es de las que se administran, es de las que derrochan hasta dejar la cuchara desnuda. Durante unos segundos, su lengua se arrastra por entre sus dientes y la pared interior de la boca, considerando y dilatando el sabor.&lt;br /&gt;¿Puedo probar otro?&lt;br /&gt;Asiento, y ella principia un nuevo proceso de elección. Se decanta por el de vainilla y galleta. En mi interior, por pura asociación aleatoria de ideas, veo a un caballero de la Cruz de San Jorge diciéndole a Indiana Jones: Has elegido… sabiamente.&lt;br /&gt;Ciertamente ha escogido el mejor.&lt;br /&gt;Cuchara. Helado. Dedo. Boca. Sus párpados se elevan como reflejo de su placer. Asiente un par de veces y dice: quiero una bola de éste.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;Mientras arrastro la paleta construyendo una pelota de vainilla y galleta, pienso: todas mis musas son chicas pin-up. Todas han de tener un ardor entre cándido y vil, como Audrey Horne, como Dolores Haze. Algún día cometeré un estupro, y será premeditado. Pero yo no voy para Humbert Humbert, más bien me dirijo lenta e inevitablemente hacia un Chinaski apoltronado y verde de la era digital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le doy el helado. Le cobro el helado. Le digo algo. No sé el qué. Puede que algo así como Blpjjjx. Al recoger el cambio, su sonrisa y mirada se prolongan un segundo de más. Blpjjjx.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;Mi compañero me dice cosas; el tiptap va deshaciéndose a lo lejos, entre las cabezas erráticas del centro. Date la vuelta, date la vuelta, date la vuelta. Bla bla bla, mi compañero, ajustándose la gorra y atendiendo a un nuevo cliente. Tip tap, cada vez más distante. Date la vuelta, date la vuelta, date la vuelta. Su rostro gira hacia atrás y me concede una postrera sonrisa justo antes de esfumarse. El sueño termina, y empiezo a reponer café.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://retrocrush.buzznet.com/archive2003/badgirlposters/lostlonelyandvicious.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 404px; height: 308px;" src="http://retrocrush.buzznet.com/archive2003/badgirlposters/lostlonelyandvicious.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: trebuchet ms; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-8634929259624384632?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/8634929259624384632/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=8634929259624384632&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8634929259624384632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/8634929259624384632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/02/blpjjjx.html' title='Blpjjjx'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-3367101142445129907</id><published>2009-01-29T18:34:00.003+01:00</published><updated>2009-01-29T19:01:35.735+01:00</updated><title type='text'>Robar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nunca he robado nada: soy gilipollas.&lt;br /&gt;Todo el mundo roba. Todos son ladrones. Cuando era un mequetrefe, hace años, iba todos los veranos a un campamento, y a veces nos llevaban de excursión a Segovia o a cualquier otro sitio, nos soltaban a nuestro libre antojo y todos los chavales corríamos al mercado y nos gastábamos lo poco que teníamos en basura. Ellas compraban pulseras. Ellos compraban tabaco. Yo compraba frutos secos y caramelos: me desarrollé despacio. La cuestión es que una vez acompañé a uno de mis colegas en su búsqueda de pulseras que regalar a las chicas. Las estábamos mirando, contrastando, él había cogido una y la estaba haciendo danzar entre los dedos, ponderándola o algo, como si el tacto de una pulsera fuese importante a la hora de calibrar su valor. Quizá lo sea, mi conocimiento sobre la bisutería no es que haya avanzado mucho. Yo pensé: las pulseras están aquí, al aire libre, el vendedor ni siquiera está demasiado atento. Podría robar alguna. En cualquier caso, mi amigo no compró nada, nos fuimos, y de pronto me enseñó que en medio de sus cortos ademanes, se había colado la pulsera en el bolsillo. El colega era un niño de papá muy pijo que le gustaba a todas las chicas, y creo que entonces, ya entonces, asocié que si él había robado y yo sólo especulado con el robo era porque él era rico y yo clase media. Por tanto un obrero ni se lo piensa, pensé, a un pobre sólo le roban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años después me enteré de que uno de los ambientes en los que más se dedica la gente a hurtar es en los puestos de trabajo. Un conocido mío descargaba camiones en Zara y robaba chaquetas y pantalones. Otro conocido trabajaba en hostelería y robaba comida. Yo, de teleoperador, nunca robé nada. No tenía nada que robar. Cuando me dediqué a disfrazarme de Bugs Bunny y Silvestre en el parque Warner, sí robé algo, pero por error. Robé calcetines. Tenía que ponerme calcetines en el trabajo, y me fui con ellos puestos sin darme cuenta. Eran calcetines de lana gorda, blancos y con rayas rojas, el tipo de calcetín más anodino y soporífero del mundo. Ni siquiera me gustaban esos calcetines. Aún así me los puse durante un tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De promotor, de teleoperador otra vez, de profesor, de pizzero, jamás robé nada. Puede que un bolígrafo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que trabajo en una cafetería, pienso todos los días en robar. No en hacerlo hoy, sino en cómo lo haría. Llego a casa y lo comento con mi compañero de piso, y juntos urdimos grandes planes. Él trabaja en un cine, pueden llegar a recaudar setenta mil euros en un fin de semana. Saquear su cine sería más rentable que saquear mi cafetería, dónde sólo podríamos llegar a robar la recaudación de un día: unos mil euros, siendo generosos. El sueldo de un mes. No vale la pena. Pero setenta mil euros quizá sí. Así que tramamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo evitar las cámaras. Quizá hacer un agujero en la pared y disparar con una ballesta, propone mi amigo. Cómo abrir la caja fuerte. Yo inserto el código, dice él, te vas tú con el dinero a guardarlo y mientras yo utilizo un soplete para que no parezca un robo desde dentro. Cómo evitamos el detector de movimiento, qué cables desconectar, cómo acceder al edificio, cómo escapar. ¿Seguimos con nuestra vida diaria y esperamos que nadie se entere? ¿Huimos a Francia? La policía tiene muchos medios de rastreo. Quizá podemos irnos en avión a Francia, que eso quede registrado, que sepan que estamos en Francia, y volvemos cruzando la frontera a pie, y nos vamos a Chiclana o a Cádiz o algo. Que nos busquen en Francia, no estaremos allí. Tendríamos que cambiarnos los nombres. No volver a llamar a nuestros amigos durante unos años. Desaparecer. Todo por setenta mil euros, que por cierto, estaríamos cargando en bolsos, porque gran parte de esa recaudación va en monedas de tintineo ruidoso. ¿Para cuánto da setenta mil euros? Entre dos, para vivir como mileuristas durante treinta y cinco meses, menos de tres años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evidentemente, al final no hacemos nada y simplemente nos reímos y pensamos en qué nos gastaríamos grandes sumas de dinero, algo sobre lo que discutimos cada noche. Luego nos enteramos que esa misma noche, unos encapuchados entraron en el cine y robaron la recaudación. Derribaron una pared y utilizaron un soplete.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-3367101142445129907?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/3367101142445129907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=3367101142445129907&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3367101142445129907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/3367101142445129907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/01/robar.html' title='Robar'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-7092890242980455035</id><published>2009-01-29T08:37:00.002+01:00</published><updated>2009-01-29T08:41:18.898+01:00</updated><title type='text'>Los Ríos Profundos de Arguedas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.centraldellibro.com/Web/img_prod/P77758.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 121px; height: 200px;" src="http://www.centraldellibro.com/Web/img_prod/P77758.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ojito a la cita:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El cantor olía a sudor, a suciedad de telas de lana; pero yo estaba acostumbrado a ese tipo de emanaciones humanas; no sólo no me molestaban, sino que despertaban en mí recuerdos amados de niñez."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la novela es esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y gente hablándole en quechua a peonzas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-7092890242980455035?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/7092890242980455035/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=7092890242980455035&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7092890242980455035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/7092890242980455035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/01/los-rios-profundos-de-arguedas.html' title='Los Ríos Profundos de Arguedas'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-6969347415137099055</id><published>2009-01-25T01:56:00.008+01:00</published><updated>2009-01-26T07:47:07.681+01:00</updated><title type='text'>Billy Bob Thornton</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/01/heiko_01.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 294px; height: 264px;" src="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2009/01/heiko_01.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Se le parece tanto que para mí es él. Está sentado en la mesa 4, es decir, la cuarta mesa desde la izquierda en la fila de mesas que está más hacia allá, siendo ese más allá un espacio que le aproxima a la barrera protectora de cristal que impide la caída a la planta inferior del centro comercial, siendo ese más allá por tanto un más allá más próximo a la muerte que la fila de más acá. Los de la fila de más allá se aproximan más al vacío, y por eso son más interesantes. Billy Bob Thornton lleva una camisa de rayas blancas, ocres y anaranjadas. Su pelo juguetea con la canosidad y sonríe mucho, enseñando los dientes, subrayando varias veces las comisuras de su boca. Billy Bob tiene una boca enorme, ancha, de dimensiones ajustadas a las que sus enormes y brillantes dientes exigen. Su acompañante es fornido, sus músculos recubriendo más músculo y apretando todo ese músculo desbordante en una camiseta raquítica. Billy Bob y Músculo son amigos, charlan y ríen, son una pareja particular.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llevan ahí como cuatro horas. Billy Bob pidió un cortado. Músculo, una tarrina de tres bolas de helado. Se tomaron su pedido hace más de tres horas. Han alimentado las últimas tres horas y cuarenta minutos únicamente con palabras. Yo estoy apoyado de espaldas al mostrador plateado que dirime el interior de la cafetería de su exterior. Mi territorio hoy son las mesas. Todas esas mesas, sus ojos y monederos y apetitos se dirigen a mí, soy el representante de la cocina en la terraza, un puente entre dos mundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papo moscas. Las diez mesas están ocupadas y servidas. Todos beben sus batidos o lamen sus helados o mascan sus cucuruchos y galletas o sorben posos de tazas de café o esperan a que las tilas y manzanillas se enfríen o cortan y saborean gofres o hablan unos con otros o se besan o discuten. Billy Bob y Músculo ríen. Llevan tres horas riendo y yo pienso: Billy Bob parece un tío simpático, alguien a quien dan ganas de conocer, algo que también transmite en la pantalla. Músculo es un tipo activo, agita los brazos, enseña sus dedos, se retrepa contra el asiento y vuelve a encorvarse hacia delante. Billy Bob es pausado, su cara lo es todo, en ella concentra su comunicación. Billy Bob sonriente. Billy Bob sorprendido. Billy Bob concentrado. Reflexivo Billy Bob.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pareja toma asiento en la mesa 2. Él lleva pantalones de pitillo y el pelo engominado. Ella lleva un vestido ajustado de color amarillo. Mientras me acerco a ellos, distingo que la chica tiene tetas, lo que en la jerga significa que sus tetas son grandes, porque tetas, obviamente, tienen todas. A menos que se las hayan amputado, o algo. No es el caso. Mientras les tomo el pedido, les miro a los ojos. Miro a los ojos. Cuando una mujer lleva un escote voluminoso y un hombre le clava su mirada en los ojos es porque se está esforzando. Le está dedicando una mirada que necesita de su energía y voluntad, una mirada, digamos, consciente. Apunto un café con leche. Apunto un cortado. Y pienso: preguntar si quieren algo de beber. No quieren. Y pienso: preguntar si no quieren nada más. No quieren nada más. Y pienso: me pregunto si las lesbianas tienen este mismo conflicto. Y pienso: la de la mesa 2 y la de la mesa 4, lesbianas. Y pienso: *********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pareja de la mesa 2 viene a menudo, igual que hacen Músculo y Billy Bob. Un centro comercial es como un pequeño pueblo en que a la larga todo el mundo acaba por reconocerse, conocerse más bien poco. No conozco sus nombres ni inquietudes. Conozco sus horarios, sus gustos culinarios, su gula, sus gestos, su criterio de impaciencia, su nivel de implicación: unos piden chocolate fundido por encima, otros piden "un topping" de leche condensada, es decir que uno usa los "términos" y otro no. Conozco su categoría de cliente: cliente masa, cliente exigente, cliente non grato, cliente afable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos dejan una propina. De los que dejan propina, algunos la abandonan en la mesa tras haber pagado, y se marchan, discretos, dejando su regalo. Otros no quieren aceptar el cambio, y prefieren tirar dinero antes que rebosar sus monederos. Otros en cambio buscan un cierto reconocimiento por su amabilidad. Te he dejado algo ahí en la mesa, dice uno. Toma, dice otro, entregándome calderilla en mano. Otros dan propina sin mirar a los ojos, con soberbia y tras haber tratado con desprecio al camarero.&lt;br /&gt;Algunos sonríen. Otros no. Algunos pagan toda la cuenta, otros dividen el pago. Algunos esperan que el camarero les lleve el ticket, otros en cambio caminan hasta la barra. Algunos dicen por favor. Algunos especifican: quiero un chocolate suizo con nata, quiero un café que esté caliente, quiero un helado que esté frío. Algunos miran la carta antes de pedir. Algunos piden cosas que no están en la carta. Algunos miran la carta y aún así piden cosas que no están en la carta.&lt;br /&gt;Algunos, cuando estoy limpiándoles la mesa, cuando todavía estoy restregando el paño contra la superficie, señalan, con dedo acusador, una manchita de café que aún queda por extirpar. Algunos recogen sus platos y se acercan a la barra a preguntar dónde pueden tirar los restos. Algunos apilan su basura y la dejan ordenada. Algunos se van sin pagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría decir que no les conozco de nada. O que les conozco más de lo que se imaginan. Quizá les conozca más en un café que lo que otros harían tras horas de conversación. Músculo usa sus gestos, Billy Bob sus caras, El su peinado y Ella su escote. Cada uno se da a conocer a su manera. Pero todos se me dan a conocer a mí bajo un lenguaje que les unifica: su empatía para con el sector servicios.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-6969347415137099055?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/6969347415137099055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=6969347415137099055&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6969347415137099055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6969347415137099055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/01/billy-bob-thornton.html' title='Billy Bob Thornton'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-1175585523498722798</id><published>2009-01-15T03:12:00.003+01:00</published><updated>2009-01-15T03:17:29.107+01:00</updated><title type='text'>Aversión de cliente</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2008/11/booooooom_leger_05.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 352px; height: 259px;" src="http://www.booooooom.com/wp-content/uploads/2008/11/booooooom_leger_05.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los helados se mantienen suspensos en una rejilla de plástico, a quince grados bajo cero, a quince centímetros del suelo de su nevera, extendidos en tarrinas apaisadas. Agarro una espátula y desprendo de las paredes internas de las tarrinas los remanentes de helado que se van acumulando como la herrumbre a medida que los clientes hacen su pedido al otro lado del cristal. Froto con fuerza para que esos trocitos de azúcar refrigerado y caramelizado caigan hasta reunirse con sus semejantes, procurando salvaguardar el máximo de helado posible. Luego voy alisando esos trocitos náufragos, constriñéndolos a reunirse con su extraviada familia, homogeneizando las formas de los helados hasta que todos acaban cuadriculados y plúmbeos. Desde el otro lado de la vitrina, ellos tocan el cristal con el dedo, y yo tengo que trazar una línea invisible que va desde esa uña digital hasta el sabor deseado. Un cliente me pide una bola de Vanilla Toffee Crunch Cream, y el cucharón incide en la pasta cuajada rompiendo el equilibrio geométrico en el que me he afanado, arrancando del helado una porción ovoide que deja a su paso un cráter antiestético, como si un meteorito hubiese impactado contra la superficie del dulce y se hubiera arrastrado unos centímetros hasta volatilizarse. El cañón de Vanilla Toffee Crunch Cream. El desfiladero de Strawberry Rock and Sweet. La quebrada de Cold Frozen Lemon. ¿Cucurucho o vasito?, y los clientes ignorantes se saturan, porque querían un helado, no querían opciones, no querían tener que desgranar las subcategorías y complejidades que la apetencia de un helado representa. No querían verse ante la obligación de elegir entre nombres como Vanilla Toffee Crunch Cream o Chocolate Caramel Twister, elegir entre cucurucho y vasito, elegir entre pequeño o mediano, elegir entre cuchara o lengua, tantas diatribas hacen que una cabeza explote. Las personas no quieren elegir nunca, las personas esperan evadirse del acto de escoger como si eso fuera posible, y hasta un helado pone a prueba la determinación humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cliente se marcha, ufano. Yo pronostico sarro, comercio con caries y glucosa. Una vez solo, retomo mi proceso de desprender alisar rascar igualar. La pala surca con dureza los rebordes y esquinas del envase nacarado, desasiendo hasta la última y más porfiada y más pegoteada pelotilla de vainilla. Limpio con un paño las virutas apelmazadas que consiguen vencer a la espátula y al calor, esas que anhelan desesperadamente cumplir su propósito de alcanzar un estómago y no una bolsa de basura. Mi superior se acerca, con su rostro enjuto y carente de vida, vivisecciona mis acciones y repite Alisar, no aplastar, repite mi superior. Me enseña lo que es alisar y después me enseña lo que es aplastar. Ahora tú. Recupero mi pala, mi cetro de poder que rige la forma y volumen de los granizados. Aplasto. Así no, dice. Aplasto. No, dice. Aliso. Muy bien, dice, muy bien, y sonrío porque yo también estoy eligiendo, y he elegido comerciar con caries y glucosa, vender a la gente lo que yo soy incapaz de masticar, vender sonrisas y nombres anabolizantes de Vermont.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tengo que conocerme todos los nombres y epítetos de los productos que vendo, desplegar un amplio conocimiento sobre los distintos sabores y particularidades de cada helado y cada bebida y cada pieza de bollería. Y después de imbuirme de ese conocimiento, he de transmitirlo y convertirlo en emolumento, algo que rara vez agradece mi superior, pero que los clientes no agradecen jamás. No tenemos vainilla sin más, tenemos vainilla con tropezones de chocolate aromatizados al café. No tenemos fresa, sino helado de tarta de queso y fresa con trocitos de fresa. Y se enfadan y no entienden y lo único que quieren es un helado de fresa de los de toda la vida, joder, y no entienden que ese toda la vida joder se extinguió hace siglos y eones si alguna vez llegó a existir siquiera, porque el caldo de la abuela nunca fue de toda la vida sino sólo de su infancia, y el bocadillo con atún de toda la vida lo fue únicamente en ese período en que su antigua pareja se lo preparaba antes de que marchasen de casa a la oficina, y la horchata de toda la vida nunca ha sido de toda la vida sino que cada cual la ha preparado a su gusto y concierto, y se niegan a aceptar que una heladería no venda los helados que ellos esperan, y miran los nombres y leen en los rótulos el contenido de cada helado y se van sintiendo frustrados y sobrepasados y más frustrados aún cuando, ante la pura desesperación, recurren a desligarse de esa lectura y simplemente dicen Bah, dame el de leche merengada, sin pensar que si no hay vainilla sin más y no hay fresa sin más qué coño va a haber sin más leche merengada, maldito oligofrénico sin empatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cliente es el enemigo, porque para él yo soy su anatema. Tímidos y abotargados, los clientes se aproximan como zombis, recordando que quieren consumir lo menos posible, sabiendo que yo haré todo lo que esté en mi mano porque ellos consuman lo más posible. Por eso rechazan mis sonrisas de cartón piedra y por eso ignoran la información que les ofrezco. Informar del producto es vender. Ofrecer que lo prueben es vender. El cliente medio es un ser huidizo e hipertenso, carcomido por el deseo inquebrantable de disfrutar de todo lo que se le antoje y debatido entre aceptar dichos impulsos o doblegarse ante las imposiciones de su bolsillo, pero un ser que a fin de cuentas es consciente de sus propias limitaciones: sabe que pueden engañarlo, sabe que el margen que les separa de un No rotundo a un Bueno de acuerdo, es estrecho y volátil. Toda su seguridad, su ímpetu ahorrativo puede venirse abajo con tan sólo escuchar una palabra adecuada, y esto le genera un pavor espeluznante. El cliente medio no pide un vasito pequeño, lo exhorta, lo exige como si se le estuviera agrediendo con un hacha al preguntarle el tamaño. ¡Pequeño!, ¡pequeño!, gritan, atenazados por el pánico ante la posibilidad de dejarse llevar por su propia debilidad que tantos sufrimientos les ha causado ya. Incluso cuando ya se les está sirviendo el pedido, se mantienen trémulos, ponderando y contemplando mis ademanes, atentos al riesgo que les planteo, predispuestos a alzarse en armas y a aullidos si llegan a verme utilizando algún ardid subliminal. Una vez el helado en su boca, el cliente se convierte en una vaca que pasta rechoncha y feliz, se olvida de todos los conflictos y temores que acaba de experimentar, y si el sabor le agrada, volverá. Todos vuelven. El cliente feliz, en cambio, es el que acaba de cobrar el salario, el que quiere alardear de su último extracto bancario. El cliente feliz, el que está por encima de la refriega dilatada entre consumidor y vendedor, firma un armisticio endeble entre ambas fuerzas, la amistad finalmente se consuma: investiga el cúmulo de opciones, las variantes y características de los productos como el que desfila por entre las prendas de su guardarropía horas previas a una cita importante. Cuando la motivación no es una travesura o un capricho sino un derroche, el cliente acepta esperar y reflexionar hasta encontrar el helado que mejor se ajusta a sus necesidades y esperanzas, se vuelve dichoso y tolerante para con lo desconocido. Su poder económico le evidencia su superioridad con respecto a mí. Puedo comprarte lo que quiera, dice su visaje escrutiñador, ya no me das miedo, enfatiza con sus exclamaciones de Venga pues ponme eso también. Evidentemente, hasta el más pobre quiere ser un miembro de Forbes, hasta el más infeliz anhela ser el cliente feliz, y aún miedosos y angustiados, se acercan a exigir el vasito pequeño, a arrancar de entre su monedero las últimas briznas de sus ganancias, esperando a que llegue ese momento de bienestar que les permita elegirlo todo, comprarlo todo, comerlo todo, legos imberbes. Aliso a los clientes, no los aplasto,  homogeneizo y cuadriculo sus rostros cerúleos, cetrinos o verdosos con mimo, recuperando hasta la última brizna de ellos, suspendiéndolos en mi rejilla y congelándolos, a pesar de lo mucho que se resistan aferrándose a los bordes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-1175585523498722798?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/1175585523498722798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=1175585523498722798&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1175585523498722798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/1175585523498722798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/01/aversin-de-cliente.html' title='Aversión de cliente'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-6584855481164082008</id><published>2009-01-08T05:53:00.006+01:00</published><updated>2009-01-08T07:05:10.792+01:00</updated><title type='text'>Apalear un madero</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.enjoy-argentina.org/argentina-pictures/master/especiales/revista_lugares/064/merlo/fotos/tronco_tallado_por_juan_carlos_ortega.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 229px; height: 285px;" src="http://www.enjoy-argentina.org/argentina-pictures/master/especiales/revista_lugares/064/merlo/fotos/tronco_tallado_por_juan_carlos_ortega.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los Reyes nunca fueron gran cosa para mí. Batido hasta producir un cóctel de nacionalidades, mi principal celebración navideña era la noche del 24: nos reuníamos en torno a un árbol artificial y, como oradores de satanás, cantábamos y bailábamos en torno a ese palo de plástico y sus ramas articulables. Pero no nos desnudábamos ni clamábamos al diablo, sino al consumo. Recuerdo que esas veladas se me hacían entre gozosas (por los regalos que se apilaban en la base del árbol) y crueles (por las mierdas de canciones que debíamos cantar antes de arramblar con los paquetes, que era lo suyo). Luego los pequeños corríamos enajenados hacia esas torretas con sus enigmáticos contenidos y distribuíamos la riqueza conforme a las etiquetas. De Fulanito a Menganito, de Menganito a Fulanito, desembarazándonos a toda velocidad de todo paquete que no estuviera dirigido a nosotros, eligiendo un hueco desértico de la habitación en el que ir colocando los que sí nos correspondían, mirando de reojo el territorio de los otros niños, comparando, envidiando, suspirando por que el más colosal y más aparatoso y menos educativo y por tanto más mejor regalo estuviese aún oculto entre los regalos que aún faltaba por desenterrar del árbol. Yo en ese momento desdeñaba la cajita irrisoria que acababa de recibir de un familiar de quien ni siquiera conocía el nombre de pila. Me instruyeron antes en el placer de arrancar embalajes que en la virtud de plastificar o envolver, quizá por eso a día de hoy entrego mis regalos desnudos, en carne viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El premio gordo, ese juguete que me acompañaría durante un año entero o menos, en función de mis dotes para la destrucción, nunca estaba ahí, el ovillo se desenredaba sin espectáculo final ni fuegos artificiales. Pero tras haber puesto césped cortado y agua en abundancia en dos cuencos junto a la puerta, se alzaba, al romper el día y junto a los remanentes de una supuesta comilona de renos, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;el&lt;/span&gt; regalo. Lo había traído Papá Noel. Lo había traído Coca Cola. Quizá por eso sigo bebiendo dos litros diarios. Yo creía en los regalos y creía en Papá Noel. Esas eran mis fiestas. Por eso los Reyes eran para mí lo más estúpido y lo más incomprensible de las navidades. Venían tarde, cuando ya se habían dado todos los regalos que merecían darse. Venían tarde, porque en dos días se retomaban las clases y apenas había tiempo de disfrutar de su mirra e incienso. Venían tarde, porque representaban iconos arcaicos y religiosos mucho más evidentes que ese gordo senil y barbudo de color epiléptico y risa enlatada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero han tenido que pasar años y pasar kilómetros hasta que yo encuentre una celebración que haya vuelto a parecerme tan entrañable. He encontrado lo segundo que más me gusta de Cataluña: el tió Nadal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tió Nadal es un tronco de madera. Se instala un leño en el salón, un leño al que los niños han de ir alimentando durante varios días, como el cuidado que se hiciese de un puerco ante la esperanza de que se vuelva gordo y grasoso y ofrezca así mayor cantidad de carne y sebo tras su paso por el matadero. En este caso, alimentar ese leño también secunda propósitos velados, pero no relacionados con la posible cocción y deglución de su resina, sino del producto de sus entrañas.&lt;br /&gt;En la noche que corresponde al festejo, los niños empiezan a cantarle al tronco. En serio, le cantan a un &lt;a href="http://img253.imageshack.us/img253/3461/tronco3od4.jpg"&gt;pedazo de madera&lt;/a&gt;, pidiéndole que cague. Caga, caga, leño, reclaman los niños entre gritos y risas, histéricos, apaleando la madera con bastones (los leños son como animales, sólo obedecen a ostias, esto lo saben todos los niños). Luego los padres les dicen que vayan a la cocina, en ese intervalo colocan regalos bajo el "culo" del leño, y cuando los niños vuelven, ahí está: el tió Nadal ha evacuado sus heces para deleite de los más jóvenes, que, extasiados, corren a abalanzarse hacia esas deposiciones de bonitos colores. Gracias, tió Nadal, por cagar. Antiguamente, una vez había entregado sus dádivas, el pobre tió Nadal acababa en la hoguera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los catalanes no celebran la Navidad ni celebran a los Reyes (sólo lo hacen los corruptos).&lt;br /&gt;Los catalanes celebran el ir de vientre.&lt;br /&gt;Los catalanes lo tienen claro: nos cagamos en el árbol navideño, al que apaleamos. Nos cagamos en reyes y papás noeles, puestos a hacer que los críos adoren a un gordo, a unos monarcas y a un ratón, ¿por qué no a un madero?. Los catalanes se cagan en los regalos navideños, que para ellos no son más que eso: una mierda.&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;Y Amén.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30009520-6584855481164082008?l=facortiz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://facortiz.blogspot.com/feeds/6584855481164082008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30009520&amp;postID=6584855481164082008&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6584855481164082008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30009520/posts/default/6584855481164082008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://facortiz.blogspot.com/2009/01/apalear-un-madero.html' title='Apalear un madero'/><author><name>Facortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07838979889123669927</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30009520.post-4905
